¿Dónde va realmente el dinero de las donaciones de caridad?

¿Dónde va realmente el dinero de las donaciones de caridad?

Es la temporada de donaciones. Y el truco es asegurarse de que el dinero se destine a una organización benéfica, no a un equipo de recaudación de fondos.

Es posible que se sorprenda al saber cuánto dinero guardan algunos abogados para ellos mismos, y la miserable cantidad que entregan a obras de caridad.

El fiscal general del estado, Xavier Becerra, publicó la semana pasada un informe de 274 páginas donde detalló los $581 millones recabados en contribuciones caritativas de los californianos para recaudaciones comerciales, durante 2016. La buena noticia es que, en promedio, el 69% de ellos se destinó efectivamente a organizaciones benéficas y los abogados retuvieron un 31%. Pero ésa no es la historia sórdida.

El informe muestra que muchas organizaciones benéficas obtuvieron muy poco, menos del 20%, o incluso cero. Algunas terminaron endeudadas con los recaudadores de fondos debido a su trabajo ineficaz o demasiado caro.

Otras organizaciones benéficas, en tanto, cosecharon el 80% o más de sus recaudadores.

Esta temporada de donaciones en particular es única porque, para millones de personas, podría ser la última, al menos en el nivel al cual están acostumbrados. Ello se debe a que el presidente Trump y el Congreso republicano no quieren ser muy generosos.

En caso de promulgarse, un plan de impuestos de los republicanos podría aniquilar una fuerte motivación para donar a organizaciones benéficas: la capacidad de deducir la donación al pagar impuestos federales sobre la renta.

En realidad, parece que la deducción caritativa por sí misma se mantendrá; hay demasiado calor político para ponerle fin. Pero es probable que se eliminen tantas otras que habrá mucho menos incentivo para deducir.

Millones de contribuyentes simplemente presentarán sus impuestos usando la "forma abreviada" con su deducción estándar casi duplicada: $24,000 para parejas casadas, $12,700 para individuos. Se saltearán así la laboriosa “presentación larga”, con la enumeración de deducciones.

Al parecer, ya no podrán deducir más lo importante: el impuesto estatal a la renta, y el de California es el más alto del país. Los impuestos locales a la propiedad también podrían eliminarse o, en el mejor de los casos, tener un límite de $10,000. Otra deducción encaminada hacia la trituradora es el interés en los préstamos estudiantiles.

Sin detallar la presentación de impuestos, no puede haber deducciones de contribuciones caritativas.

Actualmente, el 30% de los contribuyentes estadounidenses optan por detallar. El número es un poco más alto en California. Los expertos predicen que caerá al 5% si se adopta el plan republicano.

Así que éste podría ser el último buen año para muchos estadounidenses de clase media que quieren contribuir a obras de caridad. Los cheques deben escribirse antes del 31 de diciembre para ser contemplados en las declaraciones de 2017.

Para la mayoría de la gente, contribuir está librado al azar. Si el nombre de la organización suena bien -tiene palabras como "policía", "veteranos" o “cáncer"- uno se siente dispuesto a emitir un cheque. Pero tenga cuidado.

"Es importante asegurarse de que las organizaciones benéficas que apoyan causas cercanas y queridas para nuestros corazones sean un verdadero negocio", alertó Becerra en un comunicado de prensa.

"Desafortunadamente, algunos intentarán aprovechar su generosidad. Insto a todos los californianos a estar atentos e investigar para asegurarse de que sus donaciones caritativas vayan directamente a quienes necesitan la ayuda, y no a estafadores sin escrúpulos”.

¡Sí, claro! "Investigue un poco". La mayoría de las personas que conozco apenas se han dado cuenta de que ya casi es Navidad y están comprando frenéticamente sus regalos. También es hora de festejos. Si están pensando algo respecto de las organizaciones benéficas, ello está centrado en poner esos cheques en el correo antes de fin de año.

Para quienes realmente deseen investigar, pueden consultar el sitio web del fiscal general: oag.ca.gov/charities e intentarlo. Buena suerte; es información difícil de encontrar.

Entre los peores delincuentes se encuentran los recaudadores de fondos para organizaciones benéficas de la seguridad pública. Mientras repasaba el informe del procurador encontré varios grupos de policía y bomberos cuyos nombres parecían valer la pena y que recibieron muy poco. Por supuesto, cuando los recaudadores llaman por teléfono, suenan como si estuvieran listos para salir a patrullar o apagar un incendio.

"No se sienta presionado por los agentes de telemercadeo", advirtió Becerra. "No caiga en tácticas de presión o amenazas... Si se siente presionado o amenazado, sólo cuelgue".

Por lo general, cuelgo de todos modos.

Y cuando recibo una solicitud por correo con un centavo o una moneda de diez centavos de alguien que me pide que lo devuelva, meto la moneda en mi bolsillo y desecho el resto del contenido del sobre. Si la organización benéfica puede permitirse enviar dinero por correo a millones de personas, no necesita mi cheque.

Otra queja es que las organizaciones benéficas, o sus recaudadores de fondos, obstruyen mi buzón todo el año pidiendo más, nunca satisfechas con mi donación de fin de año; dar en diciembre y ser molestado todos los meses.

Eso se debe, en parte, a que las entidades benéficas venden mi nombre y mi dirección a otros grupos. Esas miserables contribuciones de $40 a $75 apenas pagan por el pedido de dinero; entonces venden mi información personal.

Es mejor donar $200 o $300 a algunos grupos benéficos locales que conozca y pueda vigilar. Hay un fondo de becas de periodismo que me gusta particularmente.

"Done a organizaciones en las que confíe", aconseja el fiscal general.

Una cosa en la que no confío especialmente es el plan de impuestos republicano, que desincentivaría las donaciones de caridad. Será un gran regalo de Navidad para las grandes corporaciones y el 1% de los contribuyentes más importantes, pero un obsequio indeseable para muchos de nosotros, especialmente las organizaciones benéficas.

Traducción: Valeria Agis

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