Hombre del sur de Pasadena se enfrenta a cadena perpetua por el asesinato de su hijo, de cinco años, después de una visita a Disneyland

Aramazd Andressian padre mira a su esposa, Ana Estévez, de quien está separado, y a otros familiares, a comienzos de este mes en una corte de Alhambra, ante de declararse culpable de matar a su hijo, de cinco años de edad. Se enfrenta a una sentencia de prisión de 25 años a cadena perpetua (Al Seib / Los Angeles Times).

Un hombre del sur de Pasadena que admitió haber asesinado este año a su hijo de cinco años de edad después de un viaje a Disneyland, sería sentenciado este miércoles a 25 años de prisión o condena perpetua.
Aramazd Andressian padre, quien estuvo involucrado en una disputa por la custodia del niño con la madre del pequeño, se declaró culpable a comienzos de agosto por la muerte de su hijo, a quien se había visto con vida por última vez en abril.

La desaparición de Aramazd Andressian Jr. inició una búsqueda que se prolongó casi dos meses, en la cual se empleó drones, perros entrenados, cientos de voluntarios y personal de búsqueda y rescate, y finalizó con el sombrío descubrimiento de los restos del pequeño, en una zona recreativa del condado de Santa Bárbara.

El niño, a quien cariñosamente se le llamaba “Piqui”, fue hallado sin vida el 30 de junio pasado cerca de Cachuma Lake, el mismo día en que su padre fue trasladado de regreso a Los Ángeles después de ser arrestado en Las Vegas.

Las autoridades sospechaban de Andressian desde el principio. El niño había sido visto con vida por última vez cerca de la 1 a.m. del 21 de abril, cuando dejaba Disneyland junto con su padre, una tía y su abuela. La madre del pequeño, Ana Estévez, lo reportó como desaparecido al día siguiente, cuando Andrassian no se presentó con él en un centro de intercambio de custodia.

El mismo día, Andressian fue encontrado inconsciente en un parque del sur de Pasadena. Su BMW gris estaba empapado en gasolina y había tomado píldoras recetadas, en un hecho que las autoridades consideraron como intento de suicidio.
Andressian afirmó que no sabía lo que le había ocurrido a su hijo y fue detenido poco después, pero luego recuperó la libertad por falta de pruebas.

Estévez y él habían tenido un tumultuoso divorcio desde abril de 2016. En los registros de la corte, Andressian alegó que Estévez le pegaba al niño, empleaba insultos y había mencionado que se lo llevaría con ella a Cuba. Al hombre le preocupaba que el padre de Estévez practicara su religión, la santería, frente a su hijo, y narró que una vez había sacrificado un gallo delante del menor.

Estévez acusó a su marido de falso testimonio por decir que era un padre que atendía la casa y que era el principal cuidador del niño; muestran los registros. La mujer afirmó que eran sus padres quienes cuidaban de Aramazd Jr. mientras ella trabajaba.

También alegó que su esposo tenía problemas con el juego y que era adicto a los medicamentos. También manifestó que la había amenazado con llevarse al pequeño a Irán o a Armenia si algo pasaba entre ellos.

Después de la desaparición de su hijo, Estévez, quien es directora de una escuela primaria, llenó el papeleo para pedir a un tribunal que pusiera fin a los pagos de manutención que se le había ordenado efectuar a su marido. La mujer declaró que Andressian había “perdido a su hijo mientras estaba bajo su custodia”.

También afirmó por escrito que había proporcionado “fuerte evidencia que mostraba la personalidad de Andressian, aunque ésta fue ignorada”. A la vez, advirtió, los dichos de su marido, “sin documentos probatorios, fueron tomados por válidos en esta corte”.

A medida que los días pasaban, las autoridades seguían monitoreando a Andressian, quien seguía en Las Vegas, “socializando”, declararon oficiales del Sheriff. Los detectives descubrieron que el sujeto había aclarado su cabello, y pensaron que intentaba huir del país. El 23 de junio pasado fue arrestado en esa ciudad, por sospecha de homicidio.

Las autoridades creen que el niño fue asesinado poco después de dejar Disneyland, antes de que su padre se dirigiera al lago del condado de Santa Bárbara.

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Traducción: Valeria Agis

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