Redada a estafadores que ayudaban a chinos millonarios a obtener visas estadounidenses

El FBI cercó a una banda de estafadores que ayudaba a ciudadanos chinos millonarios a obtener visas de los EU

Después de años de investigación, agentes federales registraron este miércoles diversas casas del Valle de San Gabriel y una oficina vinculada con un presunto ardid multimillonario de inmigración y finanzas, que permitió a acaudalados inversionistas chinos obtener la residencia en los Estados Unidos.

Los sospechosos del caso están acusados de recaudar $50 millones de dólares de ciudadanos chinos, a quienes se les concedió permiso para vivir en los EE.UU. a cambio de invertir en proyectos de desarrollo que, según las autoridades, nunca se concretaron.

El dinero, aseguran los investigadores, alimentó una vida lujosa -con propiedades multimillonarias y autos de alta gama- para los presuntos autores intelectuales del plan: Victoria Chan, una abogada; Tat Chan, su padre; y Fang Zeng, amigo del padre.

Las redadas ocurrieron en el marco del creciente dinero vertido en el Valle de San Gabriel en los últimos años por parte de China, un factor que causó el alza desmesurada de las propiedades y un auge de los desarrollos de lujo para albergar a los inmigrantes ricos de esa nación.

Los investigadores afirmaron este miércoles que las búsquedas apuntaron a una trama que se aprovechó de una visa de inmigración poco conocida, reservada sólo para grandes inversores y asediada por la mala supervisión y las demandas de fraudes.

Cada año, el gobierno emite miles de visas de residencia temporales a través de su Programa para Inversionistas Inmigrantes. Para calificar, los inmigrantes deben invertir por lo menos un millón de dólares en un negocio en los EE.UU., pero la suma requerida se reduce a la mitad si el proyecto de inversión se encuentra en una zona con alto desempleo y creará puestos de trabajo a tiempo completo. Si un proyecto cumple con los requisitos del programa de visas, los inversonistas obtienen la residencia legal permanente en el país.

En los últimos años, los Chan y Zeng recaudaron la suma de $500 mil dólares de más de 100 ciudadanos chinos, y presentaron planes a funcionarios federales de varios proyectos de desarrollo que no existían, conforme una declaración jurada que los agentes presentaron al juez que les concedió las órdenes de cateo.

Hasta el momento no hay personas arrestadas ni acusadas en la investigación. Los Chan y Zeng no pudieron ser localizados para comentar en este artículo.

Las requisas del miércoles se centraron en la pequeña oficina de California Investment Immigration Fund, una corporación creada por los Chan en 2008 bajo el programa de visas para solicitar inversionistas. El lugar se encuentra dentro del Hilton San Gabriel, en un tramo bullicioso de Valley Boulevard, alineado con tiendas chinas.

Las ventanas delanteras de la oficina están decoradas con símbolos chinos de la suerte, rojos y dorados, además de banderas estadounidenses en miniatura. También hay varias copias del libro chino “Into the United States” (Hacia los EE.UU.), cuya portada luce la bandera roja, blanca y azul.

Además de un letrero que anuncia las visas, las letras chinas en las ventanas ofrecen servicios varios, como admisiones escolares, inversión inmobiliaria, seguros de vida y otros temas legales. Dos propiedades de los Chan, en Arcadia y South El Monte, también fueron confiscadas.

En las redadas, los investigadores esperaban confiscar archivos de computadora, registros bancarios y otros documentos que arrojaran luz sobre una maraña de transacciones financieras -de entre seis y siete cifras-, entre decenas de cuentas bancarias en China y los EE.UU.

Una pregunta clave para las autoridades es cuáles de los inversionistas chinos fueron cómplices y cuáles víctimas del supuesto fraude. Varias personas que contribuyeron con dinero levantaron sospechas de los investigadores. Algunos de ellos, por ejemplo, se encuentran en una lista del gobierno chino de los fugitivos más buscados, acusados de soborno y otros delitos, según el afidávit. Otros no invirtieron su propio dinero, sino que supuestamente emplearon fondos que les fueron prestados del fondo de inversión de los sospechosos.

El interés en obtener las visas EB-5 creció notablemente en los últimos años, en parte debido a la demanda por parte de ciudadanos chinos. Después de emitir apenas 350 de estas visas en 2005, el gobierno otorgó 9,500 en 2015, y el 85% de ellas se destinaron a ciudadanos chinos ricos, destaca la declaración jurada.

Un informe de 2013 del órgano de vigilancia del Departamento de Seguridad Nacional halló serios problemas con la supervisión del programa de EB-5. Los funcionarios de inmigración, según el reporte, no habían logrado administrar efectivamente la parte del programa que los Chan y Zeng explotaban. Los Servicios de Ciudadanía e Inmigración de los EE.UU. “están limitados en su habilidad de prevenir el fraude o las amenazas a la seguridad nacional que podrían perjudicar al país, y no pueden demostrar que el programa EB-5 mejore la economía nacional y cree empleos para los ciudadanos, tal como busca el Congreso”, concluyó el reporte de la Oficina del Inspector General.

Tales preocupaciones por mala supervisión y algunas estafas muy publicitadas llevaron a la North American Securities Administrators Association, un grupo de apoyo, a considerar el fraude relacionado con las visas EB-5 como una de las mayores nuevas amenazas para los inversionistas.

A comienzos de este año, los senadores Dianne Feinstein (D-Calif.) y Charles E. Grassley (R-Iowa) citaron estos problemas al presentar una legislación que eliminaría el programa.

En su declaración jurada, los agentes del FBI y un brazo de investigación del Departamento de Seguridad Nacional expusieron el caso contra Chan y Zeng, que parece haber ocurrido por años. En busca de la aprobación de su fondo de inversión, en 2008, el padre y la hija sostuvieron que sus proyectos se centrarían en desarrollos inmobiliarios, especialmente en las industrias gastronómicas y de hotelería.

Como parte de la investigación, los agentes hallaron 72 cuentas bancarias vinculadas con el fondo o una de las muchas compañías afiliadas a éste. Entre 2009 y 2016, se transfirieron o depositaron aproximadamente $50 millones de dólares a las cuentas, remarcó el afidávit. La mayor parte del dinero provenía de cuentas en China continental o Hong Kong.

Cerca de $15 millones de ese dinero se usaron para comprar varios hogares personales para los Chan y para Zeng, entre ellos una casa de cuatro dormitorios en Arcadia, adquirida a nombre de Zeng en 2011 por $3.2 millones, según la declaración jurada.

El trío también empleó el dinero para comprar una serie de propiedades comerciales, tales como los $2.25 millones que invirtieron en 2012 por un terreno vacío al costado de la Autopista 111, en Indio, y los $5.2 millones empleados en 2015 por una parcela en Rancho Cucamonga.

Pero pese a las compras de terrenos, los agentes no encontraron rastros de trabajo significativo en ninguno de los proyectos propuestos. “Ninguna construcción se llevó a cabo en las ubicaciones de los proyectos presentados, y se generaron muy pocos empleos de tiempo completo, si es que los hubo”, escribió un agente del FBI en la declaración jurada.

Las fotografías que los investigadores tomaron de algunas de las ubicaciones de los proyectos propuestos en 2013, y nuevamente en 2016, no muestran progreso alguno. Un sitio en South Hacienda Boulevard, en City of Industry, sigue vacío, cerrado con una valla de cadena, escribió el agente. Letreros en chino e inglés dicen: “Tiendas al por menor para alquilar”, y “sociedades bienvenidas”.

Cerca de 30 de los inversionistas recuperaron parte o todo su dinero -por un monto de alrededor de $10 millones- pero ocultaron los reembolsos de los funcionarios estadounidenses y siguieron adelante con el trámite de la residencia permanente en el país, descubrieron las autoridades.

En junio pasado, los investigadores enviaron a un informante encubierto a la oficina, para reunirse con Victoria Chan. Haciéndose pasar por representante de un inversionista interesado y usando una grabadora oculta, al informante se le cobró $200 dólares antes de permitírsele la reunión con la abogada, quien le dijo que una inversión de $500,000 dólares podría recuperarse dentro de los cinco años, según la declaración jurada.

Equipos de vigilancia también siguieron a Tat Chan y a Zeng cuando ambos viajaron a comienzos de este año desde China a los EE.UU. para una estadía de unas semanas. Los agentes siguieron, además, a Victoria Chan en su recorrido del hogar a la oficina, en su SUV Porsche.

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Traducción: Valeria Agis

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