El deshielo EEUU-Cuba avanza, a pesar de las dificultades

Desde el pasado 17 de diciembre se han producido numerosos acontecimientos que parecían inconcebibles

Seis meses después del histórico anuncio de normalizar las relaciones entre Estados Unidos y Cuba, los dos países han conseguido emprender un real proceso de acercamiento, aunque ciertos puntos de divergencia parecen por ahora difíciles de superar.

Desde el pasado 17 de diciembre se han producido numerosos acontecimientos que parecían inconcebibles. El presidente Barack Obama pidió al Congreso estudiar el levantamiento del embargo impuesto a la isla en 1962 y su gobierno ha oficializado la salida de Cuba de la lista de países que apoyan el terrorismo.

El abril Obama y Raúl Castro se reunieron en la Cumbre de las Américas en Panamá, la primera cita entre los presidentes de ambos países en más de medio siglo, y ahora están en vías de restablecer las relaciones diplomáticas suspendidas hace 54 años.

“En relación con lo que existía el balance es sin duda positivo. Lo más importante es la decisión política de restablecer relaciones”, afirma el académico y exdiplomático cubano Jesús Arboleya.

También menciona un factor favorable y determinante: la aparición en Estados Unidos de “grupos de presión a favor de impulsar el proceso” que, según él, “crean un balance antes no existente en la política norteamericana hacia Cuba”.

Desde el histórico anuncio de diciembre varios sondeos han mostrado que una mayoría de estadounidenses apoya el cambio de política hacia Cuba, lo que refleja un nuevo equilibrio de fuerzas en la opinión pública.

¿Embajadas pronto?

Inicialmente programado por Washington para abril, el restablecimiento de relaciones diplomáticas no ha sido anunciado todavía, a pesar de cuatro reuniones entre altos responsables de ambos países desde enero.

Según diversas fuentes en Washington y La Habana, se trata de una cuestión de semanas, pero una vez que las partes se pongan de acuerdo, deben arreglarse algunos procedimientos en ambas orillas del Estrecho de Florida antes de abrir las embajadas.

Primero, las partes deben informar a Suiza que no desean más su protección diplomática para las secciones de intereses creadas en 1977 en ambos países.

Luego, la Casa Blanca debe notificar al Congreso del cambio de estatuto de su legación. Este último tiene 15 días para estudiarlo, pero no puede oponerse, según un alto responsable del Departamento de Estado, quien indicó que las decisiones diplomáticas dependen del ejecutivo.

‘Desafíos inmensos’

Una vez reabiertas las embajadas, Washington y La Habana podrán finalmente lanzarse al vasto campo de la normalización, que se anuncia espinoso en virtud de la complejidad y cantidad de los puntos de desacuerdo acumulados por los viejos enemigos de la Guerra Fría.

“Partiendo de un enfoque ‘maximalista’, el gobierno cubano exige el levantamiento de todas las sanciones económicas, la devolución de la base naval de Guantánamo, la eliminación de la Ley de Ajuste Cubano (que favorece a los migrantes cubanos en Estados Unidos) y el cierre de las estaciones de radio y televisión Martí”, que transmiten hacia la isla, dice el académico Jorge Duany, de la Universidad Internacional de Florida (EEUU).

“Mientras tanto, el gobierno estadounidense ha adoptado una postura ‘minimalista’, buscando ’empoderar’ a la sociedad civil independiente en Cuba, estimular el crecimiento del sector de trabajadores por cuenta propia y fomentar mayor tolerancia hacia la disidencia y respeto a los derechos humanos”, añade el académico, quien advierte que persisten “demandas mutuas y difíciles de reconciliar”.

“Los desafíos son inmensos. En toda su historia Cuba nunca ha tenido una relación normal con Estados Unidos y dudo que llegue a tenerla en el futuro predecible”, dice Arboleya.

En el tema del embargo, asunto crucial en las relaciones cubano-estadounidenses, el presidente demócrata mostró su buena voluntad al pedírselo al Congreso, pero el término de las discusiones en curso es incierto y el procedimiento legislativo se anuncia largo.

Duany destaca que “también queda pendiente hasta qué punto la administración de Obama podrá implantar las nuevas medidas en el próximo año y medio”, con el Congreso dominado por los republicanos y con el aumento de la temperatura de la campaña presidencial, en la que los candidatos no van a escatimar medios.

 

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