Cuatro corneados en el 5to y peculiar encierro de San Fermín

Cuatro personas fueron atendidas por heridas de asta de toro y al menos otros cinco se recuperaban de golpes

Uno de los toros bravos que participaba el sábado en el quinto encierro de San Fermín echó un vistazo a los miles amantes de la adrenalina que esperaban para correr junto a el por las estrechas calles de Pamplona y decidió regresar a la seguridad de los corrales.

En una escena que confundió a mozos y expertos, el desconfiado Curioso I corrió apenas 20 metros (yardas) antes de dar la vuelta y regresar al punto de partida.

Mientras, sus cinco compañeros de la ganadería José Escolar se mostraron intratables durante el recorrido corneando a cuatro corredores — incluyendo un estadounidense de 20 años que responde a las iniciales de A.G.O. Otras cinco personas sufrieron cortes y golpes.

Uno de los toros embistió a varios mozos que abarrotaban las estrechas calles del centro de Pamplona provocando una cornada profunda en un muslo a uno de ellos, poco antes de pinchar a otro en una pierna y golpearlo con la cabeza.

El portavoz de la Cruz Roja, José Aldaba, dijo que cuatro personas fueron atendidas por heridas de asta de toro y que al menos otros cinco se recuperaban de golpes.

Kiko Betelu, de los servicios médicos navarros, dijo que tres de los corneados tenían lesiones superficiales y solo uno de ellos presentaba heridas de mayor consideración.

Normalmente en los encierros de San Fermín toman la salida seis toros, pero en esta ocasión Curioso I, de 535 kilos de peso (1.180 libras), se negó a correr y más tarde fue conducido a la plaza, donde por la tarde será toreado junto a sus compañeros de ganadería.

Según expertos en encierros que comentaron la carrera para la televisora estatal TVE, la última vez que un toro regresó a los corrales fue en el siglo XIX.

En el encierro diario, que se emite en directo en la televisión nacional, los astados recorren 850 metros desde el corral donde pasan la noche hasta la plaza.

Las calles empedradas del centro de Pamplona estaban atestadas de corredores, ya que los encierros que caen en fin de semana suelen ser los más concurridos de las fiestas. Los festejos, que duran nueve días, ganaron fama mundial por la novela de Ernest Hemingway "Fiesta" ("The Sun Also Rises") de 1926.

Cada mañana, a las 8 en punto seis toros bravos recorren las calles medievales de la ciudad acompañados de seis cabestros — toros mansos con un cencerro al cuello — que les ayudan a mantener junta la manada y completar el recorrido hasta la plaza.

Esta era la primera vez que el ganadero Escolar presenta sus toros — el mayor de ellos, Costurero, con un peso de 580 kilos (1.280 libras) — en unos festejos que datan de finales del siglo XVI.

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