Los cubanos aún se van a EEUU en medio del deshielo

Desde 1966 la "Ley de Ajuste Cubano" ofrece facilidades de instalación en Estados Unidos a inmigrantes cubanos

 El número de migrantes cubanos en Estados Unidos se disparó tras el anuncio de deshielo entre los dos países a fines de 2014, fenómeno atribuido principalmente a la incertidumbre sobre el futuro de la política migratoria norteamericana hacia la isla.

Según el servicio de fronteras y aduanas estadounidense, 9,371 migrantes cubanos ingresaron a territorio norteamericano en los tres primeros meses de este año, un aumento de 118% en relación al mismo periodo de 2014.

En momentos en que ambos países se aprestan a restablecer relaciones diplomáticas, esta mayor afluencia está relacionada con las “interrogantes acerca de qué va a suceder (…) con la preferencia que tienen los cubanos como inmigrantes en los Estados Unidos”, estima Antonio Aja, director del Centro de Estudios Demográficos de la Universidad de La Habana.

En Cuba se comenta “que si hay relaciones (diplomáticas) entre Estados Unidos y Cuba, lo primero que quieren quitar son las ayudas a los cubanos” emigrados, dice Orlando García Herrera, un cubano de 53 años que llegó a Miami a mediados de junio con pasaporte español.

Desde 1966, la “Ley de Ajuste Cubano” ofrece facilidades de instalación en Estados Unidos a los inmigrantes cubanos, tengan o no visa, quienes pueden conseguir empleo y obtener la residencia permanente en un año.

A pesar del acercamiento en curso, Washington no está dispuesto a acabar con estos privilegios excepcionales, mientras La Habana protesta contra una ley que considera que incita a sus ciudadanos a emigrar.

En los últimos ocho meses, los guardacostas estadounidenses han contabilizado a 2.620 cubanos que intentaban llegar a Florida por mar, confirmando un incremento observado en diciembre anterior (+117% en comparación con diciembre de 2013), al momento del anuncio del deshielo.

“Hemos vuelto a ver las embarcaciones precarias, de menos de 20 pies (seis metros), con cinco personas, que llegan en muy malas condiciones” a Florida, explica Francisco Figueroa, del Servicio Mundial de Iglesias, una ONG religiosa que los ayuda.

Exilio ‘vital’

Sin embargo, constatan los expertos, el cruce del Estrecho de Florida ya no es la ruta preferida de los cubanos para unirse al 1.2 millones de compatriotas radicados en Estados Unidos.

La ley migratoria cubana de 2013, que suavizó las condiciones para viajar, les permite también transitar legalmente por un tercer país para alcanzar luego la frontera estadounidense desde México y a veces desde Canadá.

De este modo, en el año fiscal 2014, 17,459 cubanos pasaron por México, mientras que eran apenas 6,087 en 2011. En los últimos seis meses, el servicio de fronteras ha contabilizado más de 13,000.

Oriundo de Pinar del Rio (oeste), Yaimelis Barredo explica que aprovechó la posibilidad que tienen los cubanos de viajar sin visa a Ecuador para lanzarse enseguida en un periplo de dos meses a través de Colombia, América Central y México para entrar a Estados Unidos la semana pasada.

Además de estas llegadas, Estados Unidos concede cada año a cubanos 20,000 visas de inmigración y unas 30,000 visas temporales (36,500 en 2014), que no siempre son respetadas.

Jorge Duany, director del Instituto de Investigaciones Cubanas de la Universidad Internacional de Florida, estima que unos “15,000 cubanos sobrepasan cada año los límites de sus visas de turista”.

Al autorizar el retorno temporal o definitivo de cubanos exiliados, la reforma de 2013 fue diseñada para corregir el saldo migratorio de la isla y sacar provecho de la llamada migración “circular”.

Para Aja, la idea es recuperar “dinero, capacidades” y jóvenes para la isla, cuya población envejece. Pero la experiencia no ha dado frutos por ahora, esencialmente por razones económicas, que han suplantado a las causas políticas para migrar.

Carlos, quien vivió en Estados Unidos entre 2001 y 2013 después de haber alcanzado Florida por mar, contó a la AFP que para él el exilio fue “vital”.

“Allá el producto de tu trabajo te permite consumir, en cambio acá es otra historia, tienes que correr todo el tiempo para mantenerte”, explica este vigilante de casas que volvió a La Habana por razones familiares.

Para el centro de estudios estadounidense Migration Policy, la Ley de Ajuste no se justifica en esta época de deshielo entre ambos países.

“Esta política única, basada en la presunción de que todos los emigrantes cubanos son refugiados políticos que necesitan protección, necesita ahora una revisión”, afirma este centro.

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