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Un bebé de 11 meses, el milagro de la avalancha en Colombia

Dos personas cruzan una cañada desbordada en Salgar, en el estado nororiental colombiano de Antioquia, donde una letal inundación y deslave azotó un día antes. El deslave de lodo y escombros pasó rugiendo por el poblado en las montañas el lunes antes del amanecer, llevándose consigo casas y puentes.

Dos personas cruzan una cañada desbordada en Salgar, en el estado nororiental colombiano de Antioquia, donde una letal inundación y deslave azotó un día antes. El deslave de lodo y escombros pasó rugiendo por el poblado en las montañas el lunes antes del amanecer, llevándose consigo casas y puentes.

(Luis Benavides / AP)
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Un bebé de 11 meses encontrado vivo en medio del barro se convirtió en el milagro de la tragedia ocasionada por una avalancha en la montañosa población de Salgar. Hasta ahora ya se contabilizaban 78 muertos y decenas de desaparecidos.

El médico Jesús Antonio Guisao contó vía telefónica a The Associated Press que el niño fue llevado hasta el hospital de Salgar “unas dos horas después de que empezó todo”, hacia las tres de la mañana del lunes.

“Estaba inconsciente, no abría los ojitos pero estaba respirando. Estaba como tranquilito pero no tenía conciencia. Sólo respiraba y estaba muy hipotérmico, muy frío”, agregó el galeno.

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Luego de ser estabilizado fue trasladado al hospital de Ciudad Bolívar, una localidad cercana a Salgar, y posteriormente llevado a una clínica de primer nivel en Medellín, la segunda ciudad en importancia del país y a 250 kilómetros al suroeste de la capital colombiana.

El niño, al parecer ya fuera de peligro, se encuentra bajo la protección de uno de sus abuelos, según Guisao.

El diario bogotano El Tiempo reportó el miércoles la historia del pequeño de 11 meses. El rotativo agregó que 14 familiares del bebé, entre ellos su madre y su abuela, murieron en la tragedia. La familia se encontraba en el sector de Escuela Vieja de Salgar, donde el alud se llevó todo a su paso y en ese lugar dejó al menos 28 muertos, según testigos.

En tanto, las autoridades colombianas dijeron el miércoles que son mínimas las posibilidades de hallar con vida a las personas reportadas como desaparecidas tras la avalancha en Salgar.

Así lo indicó telefónicamente a la AP el jefe de socorro nacional de la Cruz Roja Colombiana, César Urueña, quien observó que “no hay” posibilidades de ubicar con vida a los desaparecidos en Salgar, en el departamento de Antioquia y a 265 kilómetros al noroeste de Bogotá.

“Hemos hecho recorridos y ahora vuelvo a subir (a buscar) sitio por sitio”, dijo Urueña y explicó que se está trabajando en un sector de unos 40 kilómetros de extensión.

Según Urueña podría haber entre 50 y 80 desaparecidos. De todos modos, enfatizó, los milagros no se pueden descartar nunca en este tipo de eventos.

María Inés Cardona, funcionaria de la gobernación de Antioquia, dijo a los reporteros que de los 78 muertos, 39 ya fueron identificados. El servicio de agua fue restablecido en un 70% y el de gas en un 95%. Unas 232 familias han sido reportadas como damnificadas por la avalancha.

La Defensora del Pueblo en Antioquia, Gloria Blandón, indicó a AP por teléfono que 772 personas figuran entre los afectados. Es muy posible, añadió la funcionaria, que el jueves haya un primer sepelio colectivo en el poblado.

El médico Juan Pablo Querubín dijo por teléfono a AP que en el hospital sólo hay dos personas heridas por el alud y que ninguna reviste gravedad.

La de Salgar es tal vez la mayor tragedia en Colombia desde el terremoto que en 1999 sacudió a la ciudad de Armenia con un saldo de más de 1.000 muertos.

El presidente Juan Manuel Santos, que viajó el lunes a la localidad para supervisar las labores de rescate, indicó que varios niños perdieron a sus padres en la tragedia.

El mandatario prometió reconstruir las viviendas perdidas y proporcionar refugio y asistencia a las más de 700 personas afectadas por el alud.

La accidentada orografía de Colombia, ubicada en una zona con actividad sísmica en el extremo norte de los Andes, combinada con la mala calidad de las construcciones, hace de esta nación una de las más propensas a los desastres en Latinoamérica.

Más de 150 catástrofes han sacudido al país en los últimos 40 años, las cuales han cobrado más de 32.000 vidas y afectado a más de 12 millones de personas, según el Banco Interamericano de Desarrollo.

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