Imponen "pruebas de virginidad" a mujeres policías en Indonesia

Las fuerzas militares de Indonesia deberían renunciar inmediatamente a la aplicación de las denominadas pruebas de virginidad, que vulneran la prohibición de tratos crueles, inhumanos y degradantes consagrada por las normas internacionales de derechos humanos, expresó Human Rights Watch.

“Las Fuerzas Armadas de Indonesia deberían reconocer que practicar ‘pruebas de virginidad’ dolorosas y humillantes a mujeres reclutas no contribuye en absoluto a fortalecer la seguridad nacional”, manifestó Nisha Varia, directora de incidencia en derechos de la mujer de Human Rights Watch. “Para revertir esta situación en las fuerzas militares, el presidente Joko Widodo debería abolir inmediatamente este requisito y evitar que sea puesto en práctica en todos los hospitales”.

Los exámenes de virginidad son una forma de violencia de género y una práctica ampliamente desacreditada. En noviembre de 2014, la Organización Mundial de la Salud emitió una serie de directrices en las cuales indicaba que “no es admisible la prueba de virginidad (o de los ‘dos dedos’), la cual carece de validez científica”.

El ministro de Coordinación de Políticas, Legislación y Seguridad de Indonesia, Tedjo Edhi, reconoció que las fuerzas militares exigían estas pruebas el 18 de noviembre de 2014, fecha en la cual Human Rights Watch difundió un  informe sobre “pruebas de virginidad” practicadas a mujeres postulantes a la Policía Nacional. Fuad Basya, general de división y vocero de las Fuerzas Armadas, señaló que en las fuerzas militares de Indonesia se han realizado “pruebas de virginidad” a mujeres reclutas desde hace más tiempo incluso que la Policía, sin especificar cuándo se inició esta práctica. Las investigaciones de Human Rights Watch advirtieron que todas las ramas de las fuerzas armadas —la Fuerza Aérea, el Ejército y la Marina— han empleado estos exámenes durante décadas y también extendieron el requisito a las futuras esposas de militares.

Human Rights Watch entrevistó a 11 mujeres —reclutas militares y prometidas de militares— que se habían sometido a esta prueba en hospitales militares de Bandung, Yakarta o  Surabaya, a una funcionaria del centro de salud militar y a un médico que trabajaba en un hospital militar en Yakarta. Si bien no siempre se sancionaba a las postulantes y las parejas de militares que se consideraba que “no habían superado” la prueba, todas las mujeres indicaron que la práctica era dolorosa, vergonzosa y traumática.

Todas las mujeres entrevistadas dijeron a Human Rights Watch que este control se exigía a las demás mujeres que se postulaban para cargos militares o que tenían previsto contraer matrimonio con militares. Según indicaron, las únicas mujeres que se libraban eran aquellas que tenían “contactos importantes” o que sobornaban a médicos militares a cargo de las revisaciones. Human Rights Watch comprobó que el examen incluía la  “prueba de los dos dedos” , un método absolutamente invasivo, para determinar si el himen de las mujeres se encuentra intacto. Los resultados de estas pruebas carecen de fundamento científico, ya que un “desgarro existente” del himen o una variación del “tamaño” del orificio himeneal pueden deberse a motivos que no están asociados con haber mantenido relaciones sexuales.

Un médico militar que trabaja en un hospital de esta fuerza en Yakarta dijo a Human Rights Watch que la prueba forma parte del examen militar obligatorio. Se efectúa en las primeras etapas del proceso de selección y es parte del examen físico de las postulantes. El médico, quien pidió permanecer anónimo por temor a represalias, indicó que las pruebas se llevan a cabo en hospitales militares de todo el país, donde las aspirantes son examinadas masivamente en grandes salas, divididas en consultorios separados por cortinas. En general, los exámenes los practican médicas militares, si bien una mujer contó a Human Rights Watch que en su caso fue un hombre quien le realizó la prueba.

Los militares que desean contraer matrimonio necesitan presentar una carta de recomendación de sus superiores, que solo las emiten si reciben confirmación de que las futuras esposas de los oficiales en cuestión se han sometido a un examen médico, que incluye la “prueba de virginidad” en un hospital militar.

Diversas conscriptas señalaron que las autoridades militares les habían informado que los exámenes eran cruciales para preservar “la dignidad y el honor de la Nación”. Una oficial de la Fuerza Aérea retirada afirmó que se preguntaba cómo se supone que podrían “defender el honor de la Nación si no podemos defender nuestro propio honor” al someterse a “pruebas de virginidad”. Dos esposas de militares indicaron haber sido informadas de que las “pruebas de virginidad” contribuían a estabilizar a las “familias militares”, en las cuales los esposos a menudo viajan durante meses.

La Policía Nacional de Indonesia respondió a la divulgación sobre el uso policial de “pruebas de virginidad” efectuada por Human Rights Watch reivindicando la práctica. Un alto funcionario policial, el inspector general Moechgiyarto, confirmó el 18 de noviembre este requisito, y defendió su aplicación aseverando que servía para asegurar “normas morales elevadas”. También sugirió a los medios de comunicación que las mujeres que no superaban la prueba eran prostitutas.

No obstante, otros funcionarios gubernamentales se han manifestado públicamente a favor de erradicar la práctica. En diciembre, el ministro de Relaciones Exteriores Tjahjo Kumolo anunció que su ministerio dejaría de administrar las “pruebas de virginidad” a mujeres que aspiraban a convertirse en funcionarias públicas. En una audiencia parlamentaria celebrada el 21 de enero de 2015, la ministra de Salud Nila Moeloek se comprometió a plantear el tema en una reunión de gabinete de gobierno. Hasta el momento, Widodo no se ha pronunciado públicamente sobre las “pruebas de virginidad” practicadas por dependencias gubernamentales.

Human Rights Watch ha exigido que concluyan las “pruebas de virginidad” en otros países como Egipto, India y Afganistán. Se ha reconocido internacionalmente que estos procedimientos constituyen una violación de derechos humanos, en particular de la prohibición del “trato cruel, inhumano o degradante” establecida en el artículo 7 del Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos y el artículo 16 de la Convención contra la Tortura, ambos ratificados por Indonesia.

“Las Fuerzas Armadas de Indonesia deberían desistir inmediatamente de la violencia discriminatoria, arbitraria y de género que suponen las denominadas pruebas de virginidad”, observó Varia. “El CIMM debería comunicar de manera inequívoca a las fuerzas militares de Indonesia que no puede interponerse esta práctica abusiva en un proceso de solicitud de empleo ni en la decisión individual sobre matrimonio de una persona, y que no debería imponerse esta medida aparentando que forma parte de la ‘medicina militar’”.

 

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