La época invernal recibe el legado natural de las especies migratorias

Llegó la época invernal y con ella la migración de cientos de especies de animales que viajan desde el norte del continente americano hacia México, Centro y Suramérica buscando condiciones más adecuadas para vivir esta temporada.

La migración es un fenómeno impresionante de movimiento de las especies que viajan miles de kilómetros buscando hábitats más agradables, conseguir alimento o para asegurar su reproducción, explicó a Efe el doctor Gerardo Ceballos, especialista de la Universidad Nacional Autónoma de México.

En la época invernal migran a territorio mexicano desde pequeños insectos, como la mariposa monarca, que viaja más de cuatro mil kilómetros desde Canadá, hasta grandes mamíferos, como las ballenas grises "que realizan extraordinarias travesías: recorren 15.000 kilómetros desde Alaska hacia el sur", indicó Ceballos.

Especies de aves como halcones, aguilillas, zopilotes, patos, gansos, pelícanos, colibríes, murciélagos, y las monumentales ballenas azules y jorobada son otras especies que llegan a diversas regiones de México y hasta costas de Centroamérica.

Ceballos agregó que también hay especies que migran en diferentes épocas del año, como las tortugas marinas que llegan en verano a reproducirse en diferentes playas del país.

El biólogo Rafael Calderón Parra explicó a EFE que las aves que migran en invierno vienen de Norte América a México, ya que el clima hace que los alimentos no estén disponibles en zonas frías y congeladas.

Llegan principalmente a la parte sur a la región de la Selva Maya y al Itsmo de Tehuantepec en Oaxaca.

El especialista en aves expresó que también en muchas zonas urbanas de México se pueden observar especies migratorias como el "chipe corona negra" que vuela desde Canadá, o el "pelícano blanco" que aterriza en los humedales colindantes a la Ciudad de México como Xochimilco, Texcoco, Cahlco, y en general en todos los humedales del país.

Calderón reconoce la importancia de conservar los ecosistemas naturales, ya que es uno de los principales problemas que afrontan las aves a largo en su viaje: la pérdida de hábitat y con ello la escasez de alimento.

Destacó el caso del ave "playero rojo" que viaja desde Alaska hasta la Patagonia, y que debe asegurar su alimento en esta larga travesía.

En las ciudades las aves se enfrentan a otros obstáculos. Calderón explicó que "hay muchas aves que viajan durante la noche y las luces de los edificios altos tienen un efecto de atracción, las aves se desorienten y chocan".

Ambos especialistas coinciden que el comercio y cacería ilegal de especies, los depredadores como gatos, y la misma gente que destruye los ecosistemas, hacen que las especies migratorias se vuelvan más vulnerables al realizar su gran travesía.

Aunque existen tratados internacionales para proteger a las especies migratorias, Calderón Parra y el doctor Ceballos coinciden en que hay medidas que puede tomar la sociedad civil.

Mantener áreas verdes con más plantas y bebederos que atraigan a las aves, no comprar especies que se encuentren en riesgo, cuidar los sitios naturales turísticos, usar productos biodegradables, reducir el consumo de plástico y contaminantes, y evitar que las mascotas se conviertan en depredadores son algunas de las medidas que se pueden adoptar.

Aunque no todas las especies se encuentran en alguna categoría de riesgo, "las especies migratorias son un legado natural que pueden extinguirse única y exclusivamente por las actividades de los humanos y somos los únicos que podríamos evitarlo", advirtió Ceballos.

"Es muy importante que el público entienda que para lograr proteger y salvar a las especies migratorias es necesario que nos convirtamos en actores, no solo espectadores", concluyó.

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