Obama urge a establecer un sistema penal más justo con afroamericanos y latinos

Obama propuso devolver a los expresos su derecho al voto, en los estados que lo prohiben

El presidente Barack Obama urgió ayer al Congreso a fundar un nuevo sistema de Justicia penal más justo con afroamericanos y latinos mediante la reducción de penas para los condenados por delitos menores de drogas, entre los que se encuentran sobre todo miembros de estas minorías.

De forma simbólica, Obama presentó su propuesta de reforma de Justicia criminal en la convención anual de la Asociación Nacional para el Avance de los Pueblos de Color (NAACP), la principal organización del país para la defensa de los derechos de los afroamericanos y muy crítica con la impunidad por las muertes de negros a manos de policías blancos en circunstancias controvertidas.

"Aproximadamente uno de cada 35 hombres afroamericanos y uno de cada 88 hombres latinos está ahora en la cárcel (...) En demasiados lugares, los hombres negros y latinos sufren la experiencia de ser tratados de forma diferente ante la ley", denunció Obama, interrumpido por los aplausos de una entusiasmada audiencia.

Precisamente, el mandatario, de visita en Filadelfia (Pensilvania), incidió sobre la forma desproporcional en la que el sistema judicial afecta a los afroamericanos y latinos que, a pesar de constituir el 19 % de la población, suponen el 60 % de los reclusos.

"Hay cerca de un millón de padres entre rejas. Uno de cada nueve niños afroamericanos tiene un padre en prisión", incidió Obama.

Durante su comparecencia, el presidente expuso las líneas maestras de su reforma, que quiere aprobar en el Congreso este año y que gira en torno a tres ejes: acciones de prevención mediante la inversión en Educación, una reforma del sistema de justicia juvenil y el fin de la superpoblación en las prisiones.

"EE.UU. es el hogar del 5 % de la población mundial, pero del 25 % de los presos en el mundo. Nuestra tasa de encarcelamiento es cuatro veces más alta que la de China y tenemos entre rejas a más gente que los 35 países europeos más importantes juntos", destacó el mandatario.

De hecho, según dijo, la población carcelaria del país es hoy de 2,2 millones de personas, una cifra significativamente mayor a la de 500.000 reos que permanecían encarcelados en 1980, cuando el Congreso aprobó una reforma para que los condenados por delitos de drogas tuvieran que cumplir un tiempo mínimo en prisión.

"Si usted es un pequeño vendedor de droga o ha violado su liberad condicional, ¿tiene alguna deuda con la sociedad? Sí, pero no debería ser condenado a 20 años de cárcel", consideró Obama, que precisamente atribuyó el aumento de la población carcelaria a los duros castigos que la Justicia propina a las minorías por delitos menores.

Durante su discurso, Obama también propuso devolver a los expresos su derecho al voto, restringido en varios estados.

Los exconvictos tienen derecho al voto en el Distrito de Columbia y en 38 estados (entidades encargadas de regular su derecho a voto), mientras que en otras circunscripciones deben esperar un cierto tiempo para recuperar ese derecho o, explícitamente, reclamárselo a las autoridades estatales.

Las palabras de Obama llegaron dos días antes de que el mandatario se convierta, este jueves, en el primer presidente estadounidense que visita durante su mandato una prisión federal del país, y un día después de conmutar las penas de 46 reos por delitos no violentos y relacionados con la posesión o distribución de drogas.

La reforma del sistema de justicia criminal, que Obama mencionó por primera vez en su discurso sobre el Estado de la Unión el pasado enero, depende del Congreso, que actualmente está estudiando diferentes medidas para reformar un sistema penal, que cuesta al país cada año 80.000 millones de dólares.

"Con 80.000 millones de dólares, podríamos implantar educación preescolar universal para niños de 3 años y 4 años en todo Estados Unidos. Por 80.000 millones dólares podríamos duplicar el salario de cada alta maestro del país", destacó Obama.

"La Justicia no es solo la ausencia de la opresión, sino la presencia de la oportunidad", finalizó el mandatario que pidió al país que entienda que quienes están en prisión "han cometido errores, a veces grandes errores, pero son también estadounidenses".

 

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