Obama en último intento de salvar proyecto comercial

"¿Estados Unidos moldeará la economía o la economía nos moldeará a nosotros?"

El presidente Barack Obama acudió sorpresivamente al Congreso el viernes en un intento de último momento para salvar su proyecto de ley de comercio al que considera de máxima prioridad y con el que espera sellar un acuerdo de libre comercio con once países del área del Pacífico.

La aparición del presidente en el Capitolio coincidió con el comienzo del debate del proyecto en la Cámara de Representantes.

"¿Estados Unidos moldeará la economía o la economía nos moldeará a nosotros?", se preguntó el representante republicano Paul Ryan. Pero el demócrata Sander Levin replicó que el proyecto encaminado a una votación "no incluye ninguna protección significativa contra la manipulación de divisas" de algunos de los socios comerciales de la nación, cuyas acciones, dijo, "han arruinado millones de empleos de clase media".

El proyecto permitiría a Obama negociar acuerdos comerciales que el Congreso podrá aprobar o rechazar, pero sin introducirles cambios. Otros presidentes han tenido esa autoridad, que es calificada "de vía rápida". La Casa Blanca desea recibir esa autoridad para concluir el acuerdo del Pacífico.

La norma, que será sometida a votación en la cámara baja en las próximas horas, enfrenta la oposición de un buen número de legisladores demócratas.

Obama convocó al bloque demócrata a una reunión especial a puertas cerradas en una sala del subsuelo del Capitolio.

Un colaborador del bloque demócrata, que no estaba autorizado a hablar sobre la visita porque no estaba anunciada públicamente, confirmó su realización con la condición de no ser identificado.

El proyecto de ley comercial que encabeza la agenda de Obama en su segundo período será sometido a votación en la Cámara de Representantes en momentos en que los demócratas lanzan un esfuerzo de último momento por rechazarlo.

El resultado era incierto antes de la votación del viernes. En maniobras frenéticas de último minuto, los liberales en la cámara baja desafiaron a su propio presidente y se volcaron contra un programa favorecido por otros correligionarios que capacita a los trabajadores desplazados por el comercio. Rechazar el programa mataría simultáneamente el proyecto comercial que le acompaña, que es exactamente lo que muchos demócratas y dirigentes sindicales han promovido.

La maniobra sorprendió a los republicanos. Los representantes republicanos, que ya estaban en la posición incómoda de aliarse con Obama, se vieron estimulados por sus líderes a votar a favor de un programa de recapacitación de trabajadores al que la mayoría se había opuesto por considerarlo un despilfarro. Muchos se resistían a hacerlo, lo que dejó la votación sumida en incertidumbre. Y Obama enfrentaba la perspectiva de una derrota humillante a manos de los miembros de su propio partido, a menos que pudiese conseguir lo que muchos consideran el menor margen posible de victoria.

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