Miles expresan su solidaridad con las víctimas de Charleston

Miles de personas expresan su solidaridad con las victimas de la iglesia de Charleston

La iglesia Episcopal Metodista Africana Emanuel abrió al mundo sus grandes puertas de madera el domingo, y dio la bienvenida a los desconocidos que entraron desde la calle o que siguieron desde casa el primer servicio religioso en el templo desde que un hombre blanco fuera acusado de matar a nueve miembros de la iglesia negra.

Es la misma hospitalidad que permitió al sospechoso ser bienvenido a una sesión de estudio de la Biblia durante casi una hora antes de que supuestamente se pusiera en pie, hiciera comentarios ofensivos de tinte racista y abriera fuego en la iglesia conocida como "Madre Emanuel", porque es una de las congregaciones afroestadounidenses más antiguas del sur de Estados Unidos.

"Me gustó tanto cuando las autoridades nos dijeron, podéis volver a orar a la Madre Emanuel", dijo el reverendo Norvel Goff, párroco en la iglesia de Carolina del Sur, antes de añadir un toque de desafío a un servicio centrado en el amor, la recuperación y la sanación.

"Puede que algunos necesiten algo de tiempo para venir. Pero el que algunos de nosotros estemos aquí esta mañana (...) porque las puertas de la Madre Emanuel estaba abiertas en este domingo, envía un mensaje a cada demonio en el infierno y en la Tierra".

El aire acondicionado no pudo hacer mucho por compensar el calor de la afluencia extra en el templo. Hubo canciones y exclamaciones, y muchos agitaban pequeños abanicos frente a sus rostros..

Pese al aire denso, muchos se pusieron en pie —algunos con niños pequeños en brazos— para exclamar sus alabanzas o alzar las manos hacia el techo elevado de la iglesia. Varios policías ofrecían seguridad adicional a los parroquianos.

Algunos se pusieron en pie para aplaudir cuando Goff agradeció a las fuerzas de seguridad su respuesta al tiroteo.

Goff fue designado para encabezar el histórico templo de Charleston después del asesinato del pastor principal del lugar, el reverendo Clementa Pinckney. Se colocó una sábana negra sobre su asiento habitual, que estuvo vacío el domingo. Al menos un feligrés oró hincado frente a él.

Pinckney también era senador estatal, estaba casado y tenía dos hijos. Goff hizo una mención al Día del Padre y afirmó que "la única forma de que triunfe el mal es que la buena gente se siente y no haga nada".

Mientras los creyentes en el lugar cantaban un himno de música góspel, las campanas de las iglesias resonaron en todo el centro de esta "Ciudad Santa", que recibió ese apodo debido a que tiene numerosos templos. Más tarde el domingo, miles de personas se reunieron en el puente Arthur Ravanel para tomarse de las manos en gesto de solidaridad.

El puente lleva el nombre de un ex legislador y gran defensor de mantener la bandera confederada. Los asesinatos han renovado las peticiones de que se retire la bandera de los terrenos de la cámara estatal de Carolina del Sur, debido en parte a las fotografías de Roof contenidas en un supuesto manifiesto que le mostraban sosteniendo banderas confederadas.

En el manifiesto, de 2.500 palabras, también había pasajes llenos de odio.

A menos de 2 millas de la iglesia, alguien atacó un monumento confederado y escribió con pintura de aerosol "Las vidas de los negros importan" sobre la estatua. Trabajadores municipales cubrieron la pintada con una lona, indicó la policía.

En todo el país, muchos pastores pidieron oraciones por Charleston. En la primera iglesia baptista de Iconium de Atlanta, una congregación de mayoría negra y tradición de expresarse contra la injusticia social, el reverendo Timothy McDonald dijo a los fieles el domingo que había conocido a Pinckney el pasado abril durante una visita a Columbia, en Carolina del Sur, con un grupo de ministros.

"Hablamos de un joven prometedor", dijo, expresando su consternación por la forma en que murió el reverendo.

"¿Cómo se siente uno en un estudio de la Biblia junto a un pastor durante casi una hora, y de pronto se levanta sin más y dispara a matar? Esa clase de odio, esa clase de mal... necesitamos a Dios, todos", dijo.

En Charleston, el espíritu hospitalario que dio la bienvenida a Roof seguía resistiendo.

La iglesia espera celebrar el miércoles como es habitual su próxima sesión de estudio de biblia, dijo Harold Washington, de 75 años y miembro de la comunidad.

"No cambiamos nada", afirmó.

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