Más de 20 representantes de Texas se opusieron en 2013 a la ayuda para las víctimas de Sandy. ¿Cómo votarán para Harvey?

20 representantes de Texas se opusieron en 2013 a la ayuda para las víctimas de Sandy. ¿Cómo votarán ahora?

El arte del compromiso, también conocido como ‘yo rasco tu espalda y tú la mía’, ha desaparecido de los pasillos del Congreso en los años recientes. Eso puede poner a más de 20 miembros de la delegación legislativa de Texas en un aprieto cuando llegue el momento de votar las medidas de alivio para las víctimas del huracán Harvey.

 En una votación de 2013, los representantes, así como los senadores republicanos Ted Cruz y John Cornyn, se manifestaron en contra de un paquete de apoyo de $50,500 millones de dólares para las víctimas de la supertormenta Sandy, registrada en 2012 (aunque la medida fue aprobada de todas maneras).

 Aunque la forma y el tamaño del paquete de ayuda para las víctimas de Harvey no se conocerán por lo menos por los próximos meses, queda claro que la asistencia será necesaria. Las estimaciones de daños causados por la tormenta que sigue afectando la costa del Golfo de Houston han alcanzado los $40,000 millones de dólares, y es posible que sigan creciendo.

Es prácticamente seguro que Texas marcará un drenaje de los recursos federales de emergencia por un futuro indefinido. “FEMA estará allí por años”, afirmó este domingo en CNN Brock Long, administrador de la Agencia Federal para el Manejo de Emergencias (FEMA, por sus siglas en inglés. 

A los legisladores de Texas no se les ha preguntado aún cómo votarán sobre el inevitable paquete de medidas. Pero el viernes, incluso antes de la llegada de Harvey, Cruz y Cornyn enviaron una carta al presidente Trump, solicitándole que declare el estado de emergencia por desastre. El mandatario lo hizo esa misma noche.

Por otra parte, legisladores y otros funcionarios pertenecientes a la región de Nueva York-Nueva Jersey, que sufrió severos daños por Sandy, advirtieron que estarán alertas a la hipocresía cuando sea tiempo de votar acerca de la ayuda para los afectados por Harvey. “Una jugarreta no merece otra”, señaló Peter King, senador republicano de Nueva York, en un tuit dirigido a Cruz. En un segundo mensaje, prometió: “No abandonaré a Texas como Ted Cruz lo hizo con Nueva York”.

El sábado, el New York Daily News subrayó rápidamente la ironía sobre el apuro de Cruz y Cornyn para obtener asistencia de emergencia para su estado natal, después de votar en contra de la ayuda para las víctimas de Sandy. “La devastación del huracán Harvey hizo que los políticos hipócritas de Texas busquen el mismo tipo de financiamiento de asistencia al que se opusieron rotundamente hace cinco años”, publicó el diario.

De los 24 miembros republicanos de la delegación texana en 2013, todos menos uno votaron en contra del paquete de medidas de ayuda después de Sandy, en 2013. El único voto afirmativo fue del representante John Culberson, entre cuyos distritos se incluye Houston. Sin embargo, otros siete congresistas del área de Houston se manifestaron en contra. Los 12 miembros demócratas de la delegación se expresaron a favor de la asistencia, con la excepción de Sheila Jackson Lee, quien representa al centro de Houston y no votó. Tres republicanos y dos demócratas en funciones en el momento de la decisión ya no están en el Congreso.

La mayoría de los legisladores que comentaron acerca de la asignación de ayuda para Sandy en 2013 expresaron su oposición en términos de responsabilidad fiscal. El asunto, dijeron, era que el proyecto de ley había sido contaminado con gastos no urgentes y no vinculados con Sandy. “La ayuda para las familias que sufren de este desastre natural no debe ser usado como un árbol de Navidad de miles de millones en gastos no vinculados con el tema”, afirmó por entonces Cruz.

Otros demandaron que cada dólar gastado en la ayuda fuera equilibrado por un dólar recortado de otras partes del presupuesto federal. Tal como escribí el año pasado, cuando los congresistas de Luisiana que votaron en contra del apoyo después de Sandy fueron encargados de obtener ayuda para las víctimas del huracán Matthew, esa posición elevó la ideología del presupuesto equilibrado a un acto de fe. Notablemente, los legisladores que insistían en una compensación uno a uno contra la ayuda de Sandy nunca señalaron específicamente en dónde recortar.

Una segunda ideología que sustentó la hostilidad a la ayuda para las víctimas de Sandy fue la negación del cambio climático; prácticamente todos los legisladores que se opusieron también negaban o expresaban un escepticismo extremo sobre el cambio climático, aunque bien pudo haber magnificado el impacto de la tormenta en los distritos bajos y contribuido a la devastadora potencia del huracán Harvey. Como reporté en ese momento, vincular el cambio climático a eventos puntuales es difícil, pero los expertos sostienen que entre las consecuencias probables de éste está el aumento en la frecuencia de tormentas de categoría cuatro y cinco, como Matthew y Harvey.

El mayor factor que influyó en el voto por la cuestión de Sandy, sin embargo, puede haber sido la desaparición de la cortesía bipartidista de los pasillos del Congreso. El proceso puede denigrarse y considerarse como ‘tráfico de influencias’ o compra de votos, pero la idea de que cada legislador necesitará de sus colegas en algún momento está arraigada en la historia. Cuando una inundación en Mississippi desplazó a 600,000 residentes del Delta en 1927, por ejemplo, el representante Phil Swing lideró personalmente un recorrido de la región para los congresistas.

Swing representaba a California, a unas 1,800 millas de distancia del área de desastre, ¿qué tramaba entonces? Sencillamente, estaba preparando el terreno para un proyecto de control de inundaciones para su distrito de origen, Imperial Valley. Así, patrocinó el proyecto de restauración del Delta y cumplió su deseo; la financiación del Congreso para lo que hoy conocemos como la presa de Hoover. Ambas regiones cosecharon décadas de beneficios desde entonces.

La ruptura de la cooperación partidista y regional se ha agravado por la sustitución de la ideología por la previsión. Esto es particularmente peligroso hoy en día, cuando la posibilidad -o probabilidad- de futuras devastaciones a partir del cambio climático, por no mencionar de otros desastres naturales, nos mira directo a los ojos. Tal como el representante Frank LoBiondo (R-N.J.) exhortó a los republicanos que no cooperaron para aprobar la ayuda después de Sandy: “Florida, buena suerte sin huracanes. California, felicitaciones, ¿se han liberado de la falla de San Andrés? El Mississippi está en sequía, ¿no creen que sufrirá una inundación otra vez? ¿A quiénes van a recurrir cuando ocurran esas cosas?”.

Lo sabremos en breve. Las cuentas por Harvey llegarán muy, muy pronto.

Traducción: Valeria Agis

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