La Casa Blanca amplía las advertencias de terrorismo en suelo estadounidense

Estados Unidos refuerzan sus defensas en las bases militares y pone a la policía en estado de alerta

Después de varios años de una calma relativa y alarmados por la creciente amenaza proveniente del Estado Islámico, la administración del presidente Obama ha incrementado dramáticamente las advertencias de posibles ataques terroristas en suelo estadounidense.

Trabajando tras bambalinas, las autoridades estadounidenses han incrementado sus defensas en las bases militares de E.U., poniendo a las fuerzas policiales locales en alerta y con una mayor vigilancia en los aeropuertos, ferrocarriles, centros comerciales, plantas de energía y otros blancos potenciales de la nación.

La inquietud que se percibe está alimentada por al menos 30 arrestos de ciudadanos americanos que se han registrado en este año y que enfrenta cargos relacionados con el terrorismo; la mayoría de ellos actuaron como “lobos solitarios” en una variedad de planes de intriga y conspiraciones, ninguno tuvo éxito, pero casi todos fueron ostensiblemente inspirados por la propaganda y los pedidos del Estado Islámico.    

El peligro se dejó sentir en casa cuando el líder del grupo, Abu Bakr Baghdadi,  en una grabación de audio de 34 minutos de duración y transmitida en línea, urgió a los musulmanes en todo el mundo a “migrar hacia el Estado Islámico o luchar en su tierra, donde quiera que estén”. 

Es muy fácil para [el Estado Islámico] llegar a un número muy grande de personas utilizando una presencia muy fuerte en los medios sociales. Sospecho que veremos más planes de intriga, conspiraciones y subversiones a corto plazo.- J.M. Berger, un compañero no residente en el Brookings Institution

El audio fue emitido con traducciones en inglés, francés, alemán, ruso y turco, lo que subraya los intentos cada vez más ambiciosos de los militantes para atraer nuevos reclutas y provocar violencia — alrededor del mundo.

El grupo musulmán Sunni ha logrado reclutar a 22,000 combatientes extranjeros que van a Siria e Irak, incluyendo a cerca de 3,700 procedentes de las naciones occidentales. Aproximadamente 180 americanos se les han unido o han intentado unirse.

Los oficiales de contra terrorismo de los Estados Unidos inicialmente consideraron al Estado islámico principalmente como una amenaza a la seguridad regional, centrados en ampliar y proteger a su autoproclamado califato islámico en Siria e Irak, en lugar de lanzar ataques en el extranjero.

Pero el análisis cambió bruscamente cuando un grupo de hombres armados que están inspirados, pero no controlados o asistidos por ellos, abrieron fuego contra el Parlamento en Ottawa; en un café en Sydney, Australia; en un supermercado kosher en París; y, el 3 de mayo, en Garland, Texas.

En el caso de Texas, dos aspirantes a terroristas, aparentemente motivados por los mensajes de los medios de comunicación social del Estado Islámico, trataban a punta de balazos abrirse camino dentro de un provocador concurso de caricaturas sobre el Profeta Mahoma. A los dos hombres se les disparó a muerte, y nadie más resulto muerto. El Estado Islámico más tarde reivindicó el ataque, la primera vez que lo ha hecho por un ataque ocurrido en suelo estadounidense.

James B. Comey, director del FBI, advirtió este mes que "cientos, quizá miles" de estadounidenses están viendo  discursos de reclutamiento del Estado islámico en Facebook, Twitter y otras redes sociales, así como los mensajes enviados a los smartphones de "personas perturbadas" que podrían ser empujadas a atacar objetivos estadounidenses.

"Es como si tuvieran al diablo sentado sobre sus hombros diciéndoles: 'Mata, mata, mata'", Comey dijo a los reporteros.

Los Estados Unidos han entrado en una "nueva fase, en mi opinión, en la amenaza terrorista global", dijo el viernes en MSNBC Jeh Johnson, director de seguridad nacional.

En Boston, la sentencia de muerte para Dzhokhar Tsarnaev trae alivio a muchos

"Tenemos que preocuparnos por el actor independiente y el actor independiente que está aquí en la patria, que puede atacar con poca o ninguna advertencia", dijo. "La naturaleza de la amenaza terrorista global ha evolucionado".

Eso plantea un desafío especial para el departamento de inteligencia de los Estados Unidos y para los organismos policiales, que pasaron años tratando desesperadamente de penetrar y entender la rígida jerarquía de Al Qaeda y su enfoque vertical del terrorismo.

Ahora ellos están batallando para detectar y prevenir ataques letales de parte  de individuos — tales como el bombardeo de abril de 2013 durante el maratón de Boston, cometido por dos hermanos nacidos en Rusia-  que cuentan con poco o nada de comunicación o soporte desde afuera.

En respuesta, la administración ha intentado fortificar las defensas de la patria y el círculo de captación de inteligencia.

Este mes, el Comando de seguridad del norte de Estados Unidos aumentó todas sus bases en los Estados Unidos. Los funcionarios citaron como razones el incidente del 3 de mayo en Texas, las amenazas específicas contra el personal militar y el creciente número de estadounidenses que mantienen comunicación con los partidarios del Estado islámico.

En marzo, un grupo autodenominado "División de Hacking del Estado islámico" publicó en internet los nombres, direcciones y fotos de 100 soldados estadounidenses. El grupo escribió en Twitter que había publicado la lista de aparentes blancos  "para que nuestros hermanos que viven en Estados Unidos pueden encargarse de ti”.

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