El senador Rubio contó un secreto: después de recortar impuestos a los ricos, los republicanos reducirán la Seguridad Social y Medicare

Después de recortar impuestos a los ricos, los republicanos reducirán la Seguridad Social y Medicare

 

Los defensores de los adultos mayores y la clase media advirtieron durante semanas que la campaña republicana para reducir los impuestos para los ricos es el preludio de un ataque más grande contra la Seguridad Social y Medicare.

Pero en una entrevista grabada en video con dos reporteros de Politico, este miércoles, el senador Marco Rubio (R-Fla.) expresó en voz baja la letra chica. Cuando los entrevistadores, Anna Palmer y Jake Sherman, le preguntaron cómo abordar el déficit federal, respondió: "Tenemos que hacer dos cosas. Debemos generar un crecimiento económico que cree ingresos y reducir el gasto a la vez. Eso significará instituir cambios estructurales para la Seguridad Social y Medicare para el futuro" (el video de la aparición de Rubio puede verse aquí; sus comentarios sobre la Seguridad Social y Medicare comienzan en el minuto 21:45).

Lo único nuevo aquí es la admisión explícita por parte de un funcionario republicano de que éste es el plan maestro de su partido para aniquilar el bienestar y la jubilación de los trabajadores estadounidenses. Los analistas del presupuesto lo vieron venir con la sutileza de un tren de carga. Como se informó a principios de este mes, el daño comienza con la llamada ley PAYGO (para "pagar sobre la marcha"), que requiere que el Congreso compense cualquier aumento en el déficit federal con recortes de gastos. La norma limita los recortes de Medicare al 4% de su presupuesto por año, o $25 mil millones de su presupuesto de $625 mil millones.

Pero $25 mil millones al año es un recorte drástico que "minaría la atención a los 57 millones de mayores y estadounidenses discapacitados que dependen del programa", advirtió Max Richtman, jefe del Comité Nacional para Preservar la Seguridad Social y Medicare, hace algunas semanas.

El progresista Center on Budget and Policy Priorities

observó que el plan del Senado, que agregaría $1.5 billones al déficit en 10 años, "crearía presión para recortes futuros". Esto fue confirmado por los comentarios de Rubio a Palmer y Sherman.

Al pedirle que justifique el aumento del déficit causado por los recortes de impuestos propuestos, Rubio respondió: "El argumento sería: 'No podemos recortar los impuestos porque eso elevaría el déficit'. Eso supone que de alguna manera podemos arreglar el déficit a través de impuestos más altos, y no es así”.

“Correcto", intervino Sherman.

En realidad, la respuesta adecuada sería "Incorrecto". Si un recorte de impuestos puede generar un déficit de $ 1.5 billones, entonces claramente el déficit federal es sensible a los ingresos fiscales. La raíz del déficit de hoy es el fuerte aumento en el gasto federal que comenzó con George W. Bush, sin un aumento de impuestos correspondiente. 

Rubio pronunció sus declaraciones muy en serio, sacudiendo la cabeza en arrepentimiento por la dolorosa realidad que afirmaba estar delineando. Pero su comportamiento ocultaba que estaba simulando. Su propuesta implica dos opciones: generar crecimiento económico y reducir el gasto. En realidad, hay tres opciones: aumentar los impuestos es la tercera. Y las otras son menos triviales de lo que sugiere el senador.

Por un lado, el crecimiento económico en este momento está cerca de un máximo histórico reciente; los economistas más serios no esperan que los recortes de impuestos del partido republicano para los ricos y las corporaciones tengan un impacto significativo adicional.

Por otro, incluso si se recorta el gasto, eso deja abierta la pregunta: ¿qué gasto? El argumento de Rubio de que tiene que ser a través de los recortes a la Seguridad Social y Medicare es la doctrina del partido republicano, porque golpea a la clase media y la clase trabajadora, y deja a los ricos tranquilos, acunando sus enormes recortes de impuestos.

"La impulsora de nuestra deuda es la estructura de la Seguridad Social y Medicare para los beneficiarios futuros", afirmó Rubio. También está equivocado. El motor del déficit de $1.5 billones en los próximos 10 años sería la reducción de impuestos republicanos, si se promulga.

"Todavía tenemos tiempo para estructurar de manera responsable esos programas", continuó, acerca de la Seguridad Social y Medicare, "de una manera que no afecte a los jubilados actuales ni a las personas a punto de retirarse, pero que probablemente me afectará a mí y a los más jóvenes que yo” (él tiene 46 años). Esto podría hacerse  “de forma tal que realmente no se notaría y a la cual nadie se opondría".

Nadie debería ser engañado por este argumento. Rubio persigue la estrategia clásica de los enemigos de los programas de seguro social, de hacerlos cada vez más irrelevantes para las generaciones futuras prometiendo recortes que los beneficiarios afectados "realmente no notarían". Esto sólo allana el camino hacia la eliminación directa de esos programas.

Pero los miembros de esas generaciones futuras se darán cuenta, si están prestando atención. Al igual que los beneficiarios de hoy y los del pasado, ellos están pagando sus beneficios futuros con cada cheque de salario y deben estar profundamente conscientes de que Rubio y sus colegas republicanos simplemente se están preparando para estafarlos.

Traducción: Valeria Agis

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