¿Cómo detener a un tirador como Stephen Paddock? Con policías armados y en helicópteros es una de las opciones

¿Cómo detener a un tirador como Stephen Paddock? Con policías armados y en helicópteros es una de las opciones

Antes de la masacre de Las Vegas, las autoridades habían discutido la amenaza terrorista de un francotirador en áreas concurridas (5 de octubre de 2017).

Estaba a un cuarto de milla de distancia y a unos pocos cientos de pies de altura; apenas la más pequeña de las manchas en medio un paisaje bullicioso.

Fueron 22,000 los blancos en un campo abierto que debieron esquivar las balas, en una noche en la cual la música se convirtió en locura.

Algunos pusieron sus vidas a salvo tras un carro de cerveza, un camión de alimentos o un enfriador. Quienes corrieron tenían poco sentido de la dirección; ¿se dirigían hacia los disparos? ¿Podrían un coche, un restaurante o el armario de un hotel convertirse en un refugio o en una trampa?

El tiroteo masivo en el Route 91 Harvest Festival dejaría 59 muertos y cientos más de heridos. También pondría de relieve la vulnerabilidad de quienes están en la mira de un tirador, así como las escalofriantes limitaciones de los servicios de emergencia.

Las autoridades han discutido durante mucho tiempo la amenaza terrorista que implicaría un tirador en un área atestada, y la realidad de que hay relativamente pocas herramientas para prevenir o detener rápidamente tal ataque.

La policía de Los Ángeles intentó diferentes tácticas, como la colocación de francotiradores profesionales en los tejados durante los premios Oscar. A principios de este año y por primera vez, el LAPD autorizó a un policía en un helicóptero a disparar contra un sospechoso que disparaba desde la cima de una colina. Sin embargo, replicar esas tácticas en eventos al aire libre sería costoso, y en algunos casos poco práctico.

La posición de Stephen Paddock -una ventana en el piso 32 del hotel Mandalay Bay- le concedió “terreno dominante” , afirmó Charles Heal, comandante retirado del Sheriff del condado de Los Ángeles y líder especial en armas. "Había tanta gente en su línea de fuego que no necesitaba atacar a nadie", afirmó Heal y agregó que la complejidad de un hotel de gran altura creó un laberinto para la policía que intentaba seguir a Paddock. "Si no encuentras refugio, dada su posición es probable que te dispare”.

La escena se sostuvo por lo que podría llamarse una trigonometría del terror. El retirado teniente coronel del Ejército Arthur B. Alphin remarcó que Paddock era un tirador paciente y bien entrenado, que no escogió sus objetivos sino que se mantuvo en una zona de matanza estable, centrada en medio de miles de espectadores.

"Tenía una enorme área de tres, cuatro o cinco campos de fútbol, con gente de pie hombro a hombro", explicó Alphin, quien es es ingeniero mecánico y está especializado en balística. “Él no apuntaba a una persona individual, sino que lanzaba balas sobre una enorme zona de impacto”.

‘Zona de impacto’ (beaten zone) es un término de infantería que data de la Primera Guerra Mundial. Con la forma en que un reflector se proyecta sobre una superficie plana, la terminología se refiere al sitio donde las balas pueden llegar, y se puede mover sustancialmente con pequeños cambios en la inclinación de la pistola.

Desde su posición elevada, Paddock disparaba a la hipotenusa de un triángulo rectángulo y debió ajustar su objetivo para el arco de la bala, una habilidad que requiere entrenamiento.

Al menos una de las 23 armas encontradas en su habitación del hotel tenía un soporte bípode para mantenerla firme, señalaron las autoridades.

Los oficiales en la tierra son prácticamente ineficaces para combatir a un francotirador ubicado tan lejos, argumentó el jefe de la policía de San Marino, John Incontro, excapitán del LAPD SWAT. "Incluso si uno ve el fogonazo, estamos hablando de oficiales con pistolas", expuso. "Incluso con rifles uno puede fallar y dañar a otros”.

Los expertos creen que la masacre de Las Vegas forzará un cambio en el paradigma de la vigilancia de los eventos al aire libre. Las ubicaciones serán examinadas para obtener rutas de escape rápidas para grandes multitudes. A los organizadores se les puede pedir que tengan materiales a mano que puedan convertirse en una cerca improvisada. Se podrían elaborar planes tácticos para áreas como L.A. Live, donde hay rascacielos.

La policía de Los Ángeles actualmente designa francotiradores profesionales como protección en eventos al aire libre, pero la táctica se utiliza con moderación y sólo para asuntos muy destacados, como entregas de premios. Para funcionar como defensa, este contrafrancotirador debería ubicarse a mayor altura que el tirador atacante.

Después de un enfrentamiento que se prolongó cinco horas con un tirador en Sunland, la policía de Los Ángeles recibió la orden de disparar desde un helicóptero. El hombre se encontraba en la cima de la colina, en una casa, y hubiera resultado difícil para los oficiales llegar hasta allí. El jefe de la agencia, Charlie Beck, aclaró que la decisión de emplear esas tácticas se tomó en los niveles más altos del departamento.

No está claro si ese enfoque habría sido eficaz en una situación como la de Las Vegas. “Hay que estar muy cerca para hacer ese disparo", aseguró Incontro, y agregó que un tirador también podría querer disparar contra el helicóptero, posiblemente forzándolo a caer al suelo.

El plan de ataque de Paddock fue similar al de Charles Whitman, un extirador de la Marina que abrió fuego desde una torre de la Universidad de Texas en Austin, en 1966.

Whitman, que había perdido su beca en la escuela unos años antes, tomó un ascensor hasta el piso 27, donde había transportado fusiles por dos tramos de escaleras hasta la plataforma de observación. En el hecho murieron dieciséis personas.

Paddock estaba a una distancia aún mayor y poseía armas modificadas para disparar rápidamente cuando comenzó su ataque implacable contra la multitud ubicada abajo. Así, pudo crear un escenario similar al de un campo de batalla, expuso James Allen Fox, criminólogo de la Universidad Northeastern, que investiga asesinatos de masas.

Quienes veían al cantante country Jason Aldean en la noche del domingo creyeron que los disparos iniciales eran petardos. Luego, los cuerpos comenzaron a desfallecer.

“¡Debemos irnos!”, Jared Birnbaum escuchó a su novia decir, antes de desaparecer en el caos. El hombre se dirigió a una salida sólo para ser detenido por un oficial de policía que intentaba reorientar a la multitud. Birnbaum (30) entonces se zambulló bajo las gradas cercanas, uniéndose a cientos de otros. Para entonces estaba cubierto de sangre -mayormente de otras personas- y escuchó hablar de múltiples tiradores. Temió ser tomado como rehén en lo que parecía una pecera llena de balas. "Todo lo que puedes hacer es agacharte y poner tus manos detrás de la cabeza", dijo, "y esperar que no seas uno de los que morirán”.

Traducción: Valeria Agis

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