Migrantes de bajos estudios aportan más a la economía que los mejor cualificados

Los inmigrantes con educación limitada crean más negocios y contribuyen en mayor medida a la economía que inmigrantes mejor calificados, revela un estudio difundido por el proyecto "Negocios contra los Prejuicios" de la Alianza Americana de Negocios Independientes (AMIBA).

El reporte asegura que desestimar los aportes que inmigrantes sin un alto nivel de educación formal realizan a Estados Unidos por medio de sus trabajos resulta "malo" para la economía.

El informe, producido por Drew Callaghan, director de la campaña "Negocios contra Prejuicios" de AMIBA, afirma que "la clase trabajadora se beneficia con los trabajos y las oportunidades económicas que los inmigrantes proveen".

Más específicamente, "reducir el número de inmigrantes con educación o habilidades limitadas parece una política económica inteligente, pero los datos dicen que no es así".

La razón, dijo Callaghan, es que "los inmigrantes con menos habilidades y menos educación en realidad crean nuevos negocios a un ritmo mayor" que inmigrantes mejor educados.

Callaghan reconoció que esa conclusión es "contraintuitiva", pero la conclusión se explica por las características personales de los inmigrantes con limitada educación formal, incluyendo tolerancia al riesgo, perseverancia y capacidad de resolver problemas, es decir, "lo que se necesita para ser emprendedor".

Para llegar a esa conclusión, Callaghan analizó y comparó reportes previos publicados por agencias del gobierno (Buró del Censo, FBI) y por grupos como Pew Research Center, la universidad de Harvard, la Fundación Kauffman y el Instituto Cato.

Los datos de esos estudios indicarían que además de sus contribuciones a la economía nacional, estimadas en unos 20.000 millones de dólares anuales sólo en impuestos locales y federales, los inmigrantes desempeñan "un papel crítico en la estabilización y revitalización de comunidades en decaimiento".

Por ejemplo, los inmigrantes llegan a zonas rurales que han visto disminuir su población por la migración a las ciudades o llegan a ciudades postindustriales, en las que hubo éxodos masivos tras el cierre de grandes fábricas.

Esas comunidades, según Callaghan, "pueden sobrellevar los malos momentos gracias al influjo de inmigrantes".

Además, citando estadísticas del FBI, el reporte de AMIBA contradice la extendida creencia que la llegada de inmigrantes o refugiados aumenta la criminalidad.

De hecho, en sólo una de las diez ciudades con mayor porcentaje de recién llegados por persona en los últimos años aumentó la criminalidad.

Pero los crímenes en West Springfield, Massachusetts, no se debieron a inmigrantes, sino "a la epidemia de opioides, producidos por la industria farmacéutica y no por carteles mexicanos".

"Aceptar y darle la bienvenida a inmigrantes y refugiados no sólo es algo humanitario, sino también una estrategia inteligente de desarrollo económico", sostuvo Callaghan.

"Si (el presidente Donald) Trump realmente está preocupado por trabajos, salarios y familias trabajadoras, sería sabio que él reconociese las contribuciones que los inmigrantes realizan a la economía y las comunidades en Estados Unidos", concluyó.

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