Obispos seguirán atentos a los avances hacia una urgente reforma migratoria

La Conferencia de Obispos Católicos de Estados Unidos decidió hoy extender el mandato de su grupo de trabajo sobre inmigración al mantenerse la "urgencia" de una reforma migratoria en el país.

La resolución, anunciada en un comunicado desde Indianápolis (Indiana) en el último día de la asamblea general de obispos, señala además como imperiosa la necesidad de una política humana para los refugiados y para la seguridad de las fronteras.

El grupo de trabajo es presidido por el arzobispo José H. Gómez, de Los Ángeles, quien presentó un informe a los obispos sobre la respuesta de la Iglesia católica a las órdenes ejecutivas del presidente Donald Trump sobre inmigración.

La iglesia condenó el anuncio de la construcción del muro en la frontera con México y la prohibición del ingreso de refugiados y viajeros de varios países musulmanes, que fue bloqueada por recursos judiciales.

Con ello, dijo Gómez, los obispos lograron "un impacto positivo" en la discusión pública de los decretos presidenciales.

Se informó que los integrantes del comité, que además de Los Ángeles representan a las ciudades de Austin (Texas), Venice (Florida), Rockville Centre (Nueva York), Yakima (Washington) y Las Cruces (Nuevo México), resolvieron ser más proactivos en la búsqueda de la reforma migratoria.

Sin detalles, se anunció la búsqueda de caminos legales para lograr "alivio temporal" para los indocumentados, aunque algunos obispos reconocieron que el Gobierno bloquea cada vez más esos esfuerzos.

El arzobispo John Wester, de Santa Fe (Nuevo México), sugirió considerar el santuario ofrecido por algunos grupos cristianos para proteger a los inmigrantes en iglesias, pero el obispo Jaime Soto de Sacramento (California) llamó a ser cautos, porque "no es una solución de largo plazo" y puede dar "falsas esperanzas".

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