David Friedman jura su cargo como nuevo embajador de EEUU en Israel

David Friedman se convirtió hoy de manera oficial en el nuevo embajador de EEUU en Israel tras presentar sus credenciales diplomáticas al presidente del país, Reuvén Rivlin, en la residencia oficial de éste en Jerusalén.

"Servir a los EEUU como su embajador en Israel es el mayor honor de mi vida y me comprometo a hacer todo lo que pueda para fortalecer las relaciones entre estas dos grandes naciones", un lazo que, remarcó, es "irrompible" y "no tiene límites", informó un comunicado oficial.

En esta línea, Friedman destacó el lugar preferente que ocupa Israel para la Administración del presidente estadounidense, Donald Trump, que visitará la región el próximo día 22 de este dentro de su primera gira internacional en el cargo.

"Su amor y compromiso por el Estado de Israel es sólido como una roca y tiene la mayor prioridad", señaló ante Rivlin.

Friedman llegó ayer al país para ocupar su cargo después de que Trump le nominara como embajador en enero incluso antes de su investidura, junto a los representantes ante la ONU y China.

Su figura no está libre de controversia. De origen judío, el nuevo embajador ha respaldado abiertamente la construcción en asentamientos judíos en territorio palestino y hace unos meses se retractó de su apoyo a la anexión del Gobierno israelí de Cisjordania, ocupada por Israel desde 1967.

El nuevo representante posee un apartamento en Jerusalén y la prensa israelí ha elucubrado con la posibilidad de que trabaje a menudo desde esta ciudad; según el digital Times of Israel, podría utilizar una oficina que sus predecesores han ocupado en el pasado el Hotel King David de Jerusalén Oeste.

Durante la ceremonia, Rivlin aseguró que la visita de Trump "es muy importante", enfatizó el vínculo "irrompible" entre los estados y dijo desear "encontrar nuevos caminos y pensar nuevas ideas para seguir adelante y construir una relación de confianza entre israelíes y palestinos".

Friedman jura su cargo entre las dudas sobre la posibilidad de que Trump cumpla su promesa de trasladar la embajada estadounidense de Tel Aviv a Jerusalén, hecho que sería visto por los palestinos y la comunidad internacional como la aceptación por Washington de la ocupación israelí desde 1967 de la parte oriental de la ciudad, territorio palestino ocupado y reclamada por estos como capital de su estado.

A día de hoy, ningún país tiene su embajada en Jerusalén, como represalia por la decisión israelí en 1980 de anexionarse unilateralmente el este de la ciudad, una decisión no reconocida por la comunidad internacional.

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