¿Debe el kindergarten incluir libros acerca de ser transgénero?

La hija de Ankur Dhawan, de seis años de edad, entró a la sala de su casa en junio pasado y le dijo a su familia que había aprendido en la escuela que es posible ser una niña en el cuerpo de un niño. Su compañera de clase era una de esas niñas, precisó.

Después le preguntó a su papá: “¿Cómo sucede esto?”. Tomado por sorpresa, Dhawan invocó a una deidad hindú: “Ganesha puso almas en los cuerpos; a veces comete errores, y eso es todo lo que pasa”, respondió. Esa pareció ser toda la explicación necesaria para la pequeña.

Su hija llama a su compañera de clase por el nombre de su preferencia, y casi siempre usa el pronombre correcto. Cuando se equivoca, él la corrige suavemente.

Dhawan está contento de que existan recursos externos para enseñarle a su hija acerca de la identidad de género.

La niña comenzó a aprender sobre el tema cuando su profesora en su escuela charter del norte de California, Rocklin Academy Gateway, leyó el libro “I am Jazz”, coescrito por la adolescente transgénero Jazz Jennings. A principios de esa semana, la maestra le había dicho a la clase que se dirigieran a su compañero de clase como una niña, mediante un nuevo nombre.

 En el libro, Jazz relata: “Tengo un cerebro de niña, pero en un cuerpo de niño. Esto se llama transgénero. ¡Nací de esta manera!”.

“Creo que es una gran forma de abordar un tema muy pertinente”, aseguró Dhawan. “El libro lo hace de una manera que es, al menos, significativa desde la perspectiva de un niño de cinco o seis años”.

¿Cuándo es el momento adecuado para tener estas conversaciones?

La niña transgénero llevó “I am Jazz” a la clase para que la maestra lo leyera, explicó la portavoz de la escuela, Elizabeth Ashford. Los estudiantes a menudo llevan libros para compartir, afirmó. La docente también le leyó a la clase “Red: A Crayon’s Story”, que trata de la identidad y las etiquetas sin mencionar el género.

Las discusiones sobre la identidad transgénero no son parte del plan de estudios escolar, y la maestra no mantuvo discusiones sobre los libros, resaltó Ashford. Pero los expertos sostienen que el kindergarten es un buen momento para empezar a hablar los pequeños acerca de la identidad de género.

Mientras que las personas transgénero y con fluidez de género se hacen cada vez más visibles en los medios de comunicación, los niños están expuestos más tempranamente a estos conceptos y han empezado a sentirse más cómodos identificándose públicamente como tales a edades más pequeñas, explicó Becca Mui, directora educativa del grupo GLSEN, de educación y defensoría LGBT.

Una encuesta de GLSEN de 2010 halló que el 8% de los estudiantes de primaria “no se ajustan a las normas tradicionales de género”. Padres de familia del condado de Orange demandaron recientemente a una escuela privada alegando que la institución evitó que su niña de ocho años expresara su identidad de género.

“Los jóvenes aprenden acerca de estas cosas, así hablemos de ellas o no”, aseguró Mui, quien fue maestra de primaria durante 10 años. “En el jardín de infantes entienden la diferencia entre los niños y las niñas... y también pueden reflexionar sobre la identidad versus la expresión”.

Un alumno transgénero no debería ser responsable de encabezar las discusiones o contestar preguntas en clase; en cambio, un enfoque proactivo funciona mejor, informó Mui. Los libros apropiados para la edad, como los que la maestra de Rocklin leyó, usan palabras simples y rompen conceptos de una manera que los niños pueden comprender.

Los libros sobre chicos transgénero deben ser tratados como cualquier otro relato sobre la diversidad; como una parte aceptada de la educación de los niños, afirmó Susan Landon, una terapeuta que trabaja con pequeños transgénero y es directora de programas para niños y adolescentes de Los Angeles Gender Center. “Estas son todas las cosas que los niños necesitan saber porque son las que verán en sus vidas, y todas son perfectamente normales”, resaltó Landon acerca de temas como las diferencias sociales, la raza y el género.

¿La escuela debió avisar a los padres sobre el libro?

Rocklin es una ciudad pequeña y de tendencia conservadora, localizada al norte de Sacramento. En Rocklin Academy, no todos los padres estuvieron de acuerdo con Dhawan en que leer estos libros en clase fuese bueno para sus hijos. Algunos se quejaron, en la escuela y públicamente, alegando que debían tener la posibilidad de hablar o no con sus hijos sobre la identidad de género, y de cómo hacerlo.

“Realmente se trata de que los padres estén informados e involucrados; que nos den la opción y el derecho de lo que se presenta a nuestros hijos y a qué edad”, declaró la madre de familia Chelsea McQuistan a CBS Sacramento.

Legalmente, la escuela no podía informar a los padres que un estudiante estaba en transición debido a las leyes de privacidad, escribieron los líderes escolares en una publicación en la página web de Rocklin el miércoles pasado. En cuanto a los libros que la maestra leyó, decía el texto, la escuela no está obligada a contarle a los padres sobre ellos. “Vivimos en una sociedad diversa y nuestros estudiantes provienen de una variedad de antecedentes, con una variedad de experiencias y de necesidades”, escribió la superintendente de Rocklin Academy, Robin Stout, en una carta con fecha de 22 de agosto, dirigida a las familias. “Nuestro trabajo como escuela es asegurarnos de que todos nuestros estudiantes sean aceptados, incluidos y estén seguros para poder aprender”.

Asaf Orr, abogado del proyecto juvenil transgénero del Centro Nacional por los Derechos de las Lesbianas, se mostró de acuerdo. “La ley protege a las escuelas en la toma de estas decisiones”, aclaró. “¿Tienen influencia los padres? Por supuesto. Pueden hablar con los administradores y la Junta”. Pero en última instancia, las escuelas no tienen que notificarlos, siempre y cuando los materiales sean apropiados para la edad, resaltó.

Algunos padres de familia han pedido que la charter modifique sus reglas sobre los libros. “Cualquier enmienda de política requeriría una gran cantidad de reflexión y conversaciones con todas las partes interesadas”, afirmó Stout en una carta del 15 de agosto pasado. “Existe, por supuesto, la posibilidad de crear un callejón sin salida sobre lo que se puede y no se puede discutir en nuestras aulas”.

Desde entonces, la escuela ha dicho a los padres que la Junta está revisando estas políticas y escuchará las opiniones de las familias en una reunión durante septiembre.

Las escuelas tienen la obligación, en el marco de las leyes estatales y federales, de “crear un ambiente de aprendizaje seguro y acogedor para todos los estudiantes”, remarcó Orr. “Crear excepciones para los libros que son específicos para los niños transgénero... o para un grupo específico de personas es muy problemático”. Estos contenidos pueden enseñar a los niños que “la diferencia es una parte importante de la humanidad y que es importante respetar las diferencias de los demás y tratarlos como iguales”, prosiguió el letrado.

Una encuesta de GLSEN de 2015 realizada entre adolescentes encontró que los estudiantes LGBT en las escuelas que impartían el plan de estudios inclusivo faltaban menos a la escuela y eran más propensos a sentirse aceptados por sus compañeros de clase.

Dhawan comprende por qué ciertos padres se sienten enojados; él también hubiera preferido tener tiempo para investigar, en lugar de tener que responder a la pregunta de su hija en el acto. De todas maneras, sabe que los niños transgénero enfrentan muchos desafíos, y quiere que su hija obtenga la guía necesaria para aprender a tratarlos con amabilidad.

Traducción: Diana Cervantes

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