Estudiantes de arquitectura construyen casa portátil para crear conciencia sobre la falta de vivienda

Estudiantes de arquitectura de USC construyen casa portátil para crear conciencia sobre la falta de vivienda

Recientemente, Jeremy Carman conducía por Boyle Heights cuando vio una puerta de garaje tirada al lado de la carretera.

‘¡Eso es!’, pensó el joven de 25 años de edad. 

La puerta sería el techo perfecto para la casa de ocho pies de altura que él y otros cuatro alumnos de arquitectura de la universidad USC estaban construyendo. Ellos trabajaron durante el fin de semana para llamar la atención sobre la falta de vivienda permanente para los desamparados de Los Ángeles, y para recaudar dinero en busca de una solución.

Los estudiantes pasaron unos días de la semana recorriendo obras en construcción y  varias calles en busca de objetos desechados que podían funcionar como una puerta, una ventana o un conjunto de estantes. El domingo, todas esas partes y piezas halladas en las calles se unieron para formar una pequeña casa blanca, con una puerta de color naranja brillante, con una cúpula, aleros y ruedas para poder transportarse. 

Los estudiantes construyeron la casa en la conferencia Dwell on Design, celebrada en el Centro de Convenciones de Los Ángeles.

“Con sólo unos tornillos puedes armar toda una estructura entera”, explicó Belinda Pak, de 22 años, estudiante de arquitectura de la USC. “Lo emocionante es que realmente no sabes qué aspecto va a tener. Depende totalmente de las cosas que encuentres”. 

Los alumnos habían construido otras tres casas portátiles en el otoño pasado como parte del Homeless Studio, un curso de arquitectura de la universidad, con sede en el taller Martin Architecture and Design Workshop, que se centró en alojamientos de transición para personas sin hogar que esperan una solución más estable. Después de construir las casas que pueden hospedar a uno o dos individuos, los estudiantes las donaron a desamparados de Los Ángeles.

Las casas móviles no resolverán la crisis de falta de vivienda del condado de Los Ángeles, donde un estimado de 58,000 personas viven en las calles, afirmó la profesora de arquitectura de la USC Sofía Borges. De hecho, las pequeñas estructuras violaron los códigos de construcción de la ciudad y, el otoño pasado, los funcionarios las desmantelaron varias semanas después de que llegaron a las calles, explicó.

En lugar de ello, manifestó el profesor de arquitectura Scott Mitchell, también de la USC, las casas portátiles fueron “prácticas” para un proyecto más grande, elaborado durante el curso de otoño, llamado Homes for Hope, que básicamente se trata de comunidades de casas modulares de 92 pies cuadrados, que pretenden albergar temporalmente a las personas antes de que reciban una vivienda permanente.

En las elecciones recientes, los votantes de Los Ángeles apoyaron medidas para realojar a miles de personas que viven en las calles de la ciudad. Pero la construcción de este tipo de alojamientos podría demorar varios años, estimó Borges.

Así que ella y sus alumnos se preguntaron si podían crear un modelo de “vivienda de estabilización de emergencia”, mientras los desamparados esperan una solución permanente. La idea era: “¿Qué puede hacer realmente la arquitectura para intervenir, mientras tanto?” se preguntó Borges.

Mitchell explicó que el taller de arquitectura, que se asoció con el proveedor de servicios para personas sin hogar Hope of the Valley Rescue Mission, con sede en el valle de San Fernando, está recaudando fondos para el proyecto con el apoyo de los funcionarios de la ciudad.

Cada casa pequeña tendrá un costo de aproximadamente 25 mil dólares, y la primera comunidad incluirá 30 unidades. Mitchell anticipa que construirán esta comunidad en Sylmar. 
La casa construida por los estudiantes de la USC fue sorteada a un asistente de la conferencia, para apoyar el proyecto Homes for Hope.

Aunque la comunidad de 30 unidades sigue siendo una realidad distante, el viernes pasado los estudiantes se enfocaron en la construcción de una última casa portátil.

Mientras hacían perforaciones las chispas saltaban, y el fuerte golpe de los martillos durante la conferencia atraía a los curiosos hacia su espacio de exhibición. 

“Está de pie. Tenemos algunas paredes”, dijo el artista Greg Kloehn, mientras observaba a los estudiantes colocar tablas de madera en su lugar. 

Kloehn, quien en otoño supervisó la construcción de las viviendas de los estudiantes, ha construido 60 o 70 casas pequeñas con materiales de desecho en Oakland, donde las dona a los desamparados.

Los estudiantes disfrutaron crear las casas portátiles, porque rara vez trabajan con sus manos en la escuela. 

Jayson Champlain, de 25 años, indicó que muchas de sus clases han sido teóricas; en ellas normalmente dibuja diseños o, como mucho, construye modelos. Nunca antes había erigido algo tan grande. También señalaron que, a raíz del proyecto, piensan mucho acerca de la utilidad de los objetos cotidianos que, a primera vista, parecen ser basura.

Ahora, Pak considera todas las maneras en que los materiales descartados podrían adaptarse a la estructura de una casa. Una pizarra blanca podría convertirse en una pared; un estante de refrigerador podría servir como una buena ventana. 

“Ves la basura de forma diferente”, aseguró, remarcando que un recorrido por un vecindario de Los Ángeles podría proporcionar suficiente material para construir varias casas en miniatura. “Somos muy despilfarradores”.

Traducción: Diana Cervantes

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