Editorial:

Así es como California podría mejorar su nuevo y complejo ‘tablero’ escolar

Así es como California podría mejorar su nuevo y complejo ‘tablero’ escolar

Los funcionarios de educación de California han logrado hacer aún más complicado su nuevo sistema de responsabilidad escolar. 

El nuevo “tablero” de medición, que sustituye a los antiguos números que se basaban en el  Índice de Rendimiento Académico, tiene un objetivo: acabar con la excesiva dependencia de los resultados de los exámenes para medir la calidad de una escuela. Pero aquí está el desafortunado subproducto: el tablero se ha transformado en una maraña de gráficos circulares difíciles de entender, calificaciones y textos que ofrecen mediciones del desempeño de una escuela en casi una docena de factores diferentes, algunas obviamente relevantes y otras no tanto. De forma reveladora, la presentación que ha publicado el estado para ayudar a las personas a utilizar el nuevo tablero es de 38 diapositivas.

Pese a lo concienzudo de su trabajo, los expertos en educación del estado no han presentado una herramienta útil para los padres de familia. En la reunión de la Junta de Educación de la semana pasada, el grupo de reforma escolar Parent Revolution se esperaba que ofreciera una manera más eficaz de presentar los datos recolectados sobre el rendimiento escolar, y la Junta debería adoptarla.

No hay nada más importante en el mundo de la responsabilidad escolar que ofrecer a los padres y al público información clara y fácil de entender sobre qué tan bien se desempeñan sus escuelas. Todas las opciones escolares posibles no importarán si los padres no pueden comprender cómo sus hijos dominan las asignaturas académicas en la escuela local, y cómo se compara ésta con una charter a unas pocas cuadras de distancia, o con una escuela magnet de más difícil acceso.

Sin embargo, la Junta de Educación del Estado continuamente se ha negado a proporcionar a los padres números claros y pertinentes, que les darían una visión global de cada escuela.

En este momento, California lleva años sin un sistema de rendición de cuentas, si bien cambió a un nuevo sistema de pruebas basado en los estándares de currículo Common Core y se puso a trabajar en la creación de este nuevo tablero indicador. Se supone que las gráficas resultantes proporcionan información de todo, desde la cultura de la escuela hasta qué tan bien preparados están los estudiantes para pasar a la universidad o a un empleo digno.

El estado planea poner en línea a fines de este mes el nuevo sistema de rendición de cuentas para que el público pueda probarlo, con un lanzamiento formal programado para el próximo otoño. La Junta tiene previsto reunirse para discutir algunos de los detalles sin resolver, como cuál es la mejor manera de medir algo tan amorfo como “el  ambiente escolar”. Mientras que tales ajustes pueden ser necesarios, no ayudarán con la complejidad vertiginosa del tablero.

Es por eso que la Junta debería hacer caso a lo que Parent Revolution planea ofrecer. Su propuesta añadiría dos medidas generales para cada escuela en la forma de gráficos circulares. Una recopilaría los logros académicos de una escuela en una única clasificación (resultados de las pruebas, tasas de graduación y similares), y la otra resumiría los factores no académicos, como la cultura escolar. 

Mediante la adición de dos símbolos nuevos en la parte superior del gráfico de cada escuela, el estado podría entregar una síntesis rápida del rendimiento de ésta. Aún basaría su medición general en mucho más que sólo los resultados de los exámenes, pero sin generar confusión a los padres acerca de la información básica que realmente quieren saber.

En otras palabras, el cambio responde rápidamente a la pregunta: ¿Qué significa todo esto? Al mismo tiempo, los padres de familia son libres de examinar todos los detalles sobre la escuela, o sólo aquellos que consideran los más importantes para su situación. 

Los dos símbolos nuevos también ayudarían al público de una manera en que el informe existente no lo hace: distinguirían entre el rendimiento académico y otros temas, como las suspensiones y la participación de los padres, cuya relación con el aprendizaje de los estudiantes no es clara.

Es bueno saber cuándo una escuela ha reducido el número de alumnos que suspende por infracciones menores, pero esa estadística por sí sola no les dice a los padres si los alumnos disciplinados en formas menos draconianas están siendo asistidos para el aprendizaje. Si son enviados a la cafetería por un día en lugar de ser enviados a casa, ¿cómo ayuda eso a aprender? De manera similar, medir la participación de los padres es generalmente bueno, pero ese dato no revelará necesariamente qué tan bien una escuela educa a los niños.

El estado defiende el tablero indicador al alegar que una sola cifra, como la antigua calificación API, puede enmascarar problemas que no son reflejados por los simples resultados de los exámenes. Tiene toda la razón, pero ha substituido eso con un sistema que también disfraza al añadir muchos factores y demasiadas mediciones de valor incierto, sin ninguna indicación general del buen o mal desempeño de una escuela. Ésa no es una verdadera rendición de cuentas.

Parent Revolution ofrece una solución que podría resolver el problema sin dejar de lado o despreciar el tablero. La Junta debería ser lo suficientemente imparcial para considerar la simplificación de estos informes, agregándoles apenas algo más.

Traducción: Diana Cervantes

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