Para algunos, en California es hora de tener normas claras en el manejo de boletas provisionales

Para algunos, en California es hora de tener normas claras en el manejo de boletas provisionales

Alguna vez sólo reservadas para casos de emergencia, las boletas provisionales corrieron libremente en toda California el 7 de junio pasado. Así lo comprueba un análisis del L.A. Times, que halló que fueron empleadas por más de uno de cada cinco votantes que se presentaron en una mesa electoral durante las primarias.

Sin embargo, el amplio uso de las boletas provisionales no fue acompañado por ninguna supervisión general en todo el estado, y las normas acerca de cuándo y cómo utilizarlas cambian de un condado a otro, donde los funcionarios electorales deciden si deben contarse o no como válidas.

“Uno cree que esto sería algo sencillo y transparente”, señaló Donna Tarr, residente de Rolling Hills Estates, quien trabajó como observadora voluntaria del recuento de votos provisionales en el condado de Los Ángeles el mes pasado.

Históricamente, el voto provisional se ha visto como un resguardo de la elección, reservado para el pequeño número de personas cuya elegibilidad no puede ser confirmada de inmediato por un trabajador electoral. Estas boletas se colocan en sobres especialmente marcados, que se separan para ser examinados después del conteo de todo el resto de los votos.

Tarr, de 64 años de edad, fue una de las muchas partidarias del senador de Vermont Bernie Sanders que se presentaron en las oficinas electorales del condado luego de la elección de junio pasado, para observar cuántos votos provisionales se procesaban y cuántos eran efectivamente computados.

Cuando Tarr y el resto de los observadores se quejaron de que algunos sufragios provisionales emitidos por votantes no afiliados “sin preferencia de partido” no se estaban contando correctamente en la carrera presidencial demócrata, los funcionarios electorales del condado rápidamente intervinieron para solucionar el problema. Pero Tarr quiso saber si este inconveniente se había extendido a otras comunidades. Así, a fines de junio envió un email a los funcionarios electorales estatales exigiendo que intervengan para asegurar que no sucedieran problemas similares en todos los 58 condados de California. “Nosotros dijimos: ‘¡Santo cielo! Esto no puede continuar así”, aseguró.

La ley electoral estatal se limita en gran parte al derecho legal de un votante de solicitar una boleta provisional, dejando una importante cantidad de discrecionalidad a las autoridades locales en lo que respecta a la frecuencia de uso de estas boletas. “Pero podemos interpretar estas cuestiones de forma diferente condado a condado”, afirmó Joe Canciamilla, del registro de votantes del condado de Contra Costa.

Los datos parciales compilados por la asociación estatal de funcionarios electorales -y complementados con solicitudes del L.A. Times realizadas a dos docenas de condados- revelan que más de se emitieron 735,000 votos provisionales el día de las elecciones en California. Cerca del 55% de estas boletas pertenecen a tres condados combinados: Los Ángeles, San Diego y Orange.

“Es claro que ha habido una explosión de votos provisionales”, señaló el asambleísta Evan Low (D-Campbell). Low es autor de un proyecto de ley que está pendiente en la Legislatura, que requeriría que el secretario de estado cree nuevas directivas a seguir por todos los condados para el manejo de las boletas provisionales y de voto por correo.

Las personas que emiten un voto provisional pueden comprobar si éste ha sido computado y recibir una explicación en caso contrario. Pero la mayor parte de los condados no hacen pública esta información acerca del número total de votos provisionales recibidos o computados.

Cinco condados -Fresno, Imperial, Modoc, Mono y Nevada- no respondieron a los varios pedidos de datos del L.A. Times respecto de este tema.

“Los californianos esperan coherencia y transparencia en el proceso”, aseguró Low.

Los datos dejan en claro que, incluso con diferentes normas y procedimientos, algunos votos provisionales son descalificados. “Hay mucha desinformación”, dijo Rebecca Spencer, del registro de votantes del condado de Riverside, quien junto con su equipo certificó más del 85%  de las 31,435 boletas provisionales del condado, un número cercano al promedio estatal de la elección de junio, según un análisis del Times.

Pero algunos creen que los sistemas existentes son adecuados para manejar el aumento constante de votos provisionales que algunos funcionarios esperan, a medida que los californianos solicitan cada vez más boletas por correo. Si esos votantes deciden, en el último minuto, presentarse en un recinto pero no llevan consigo la boleta original enviada por correo y su sobre correspondiente, usualmente terminan empleando una boleta provisional. “Cuanto más papel hay dando vueltas, más oportunidades de confusión”, sostuvo Canciamilla.

El proyecto de ley de Low para los nuevos estándares estatales es apoyado por el secretario de estado, Alex Padilla, quien aseguró mediante un comunicado que “mejorará la confianza del electorado en el proceso eleccionario”. Low señaló que, a medida que cambian los comportamientos de los votantes en California, el sistema debe cambiar también. “Los estándares están lamentablemente fuera de lugar”, manifestó. “Esto se trata de la integridad del proceso electoral”.

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