¿Por qué Salma Hayek recién confiesa que también fue acosada y amenazada por Weinstein?

El monstruo de Salma Hayek se llamó Harvey Weinstein

Recuerdo aquella tarde cuando la publicista Ivette Rodríguez me llamó desde Los Ángeles para la posibilidad de realizar una entrevista con Salma Hayek por su película “Frida”.

Se trataba de una cinta con la que Salma aún no soñaba obtener una nominación al Oscar, aunque sí tocamos la posibilidad de alcanzarlo. Sin embargo, ella sólo se mostraba emocionada de haber logrado llevar a la pantalla, como protagonista y productora, a uno de los íconos más emblemáticos de la cultura mexicana en el mundo, y lo hizo de la mano de la directora Julie Taymor.

Tampoco imaginamos que luego de nuestro encuentro, recibiríamos la noticia de que la cinta que Weinstein inicialmente se había negado a estrenar, recibiría más tarde cinco nominaciones y dos Oscar de la Academia, además de una recaudación por encima de los 50 millones de dólares a nivel internacional. 

La entrevista la hicimos, recuerdo, en una suite de un hotel en Manhattan, Nueva York. Los diferentes espacios de esa suite estaban acondicionados para entrevistas de televisión y al momento de mi llegada estaban probando la iluminación. Y como lo mío era una entrevista para un periódico, me llevaron a una de las habitaciones que no habían tocado.

Me sorprendí porque nada más había una cama y un sillón. Salma me preguntó si no me molestaba el hecho de que ella prendiera un cigarrillo. Le dije que no tenía problema y así lo hizo.

Ella se sentó en la cama y yo pude haberme sentado en el sillón de enfrente, pero preferí sentarme del otro lado de la cama. Hoy puedo decir que estuve “en la misma cama con Salma” y así comenzó nuestra entrevista sobre uno de los papeles que más satisfacciones le dió a esta actriz mexicana nacida en Coatzacoalcos, Veracruz.

Recuerdo que mientras me contaba los detalles de su papel, la habitación se llenaba de humo y hoy me pongo a pensar que nunca me hubiera imaginado que detrás de esa evidente emoción y esa nube de humo de cigarrillo, Salma escondería un secreto que apenas ahora se atrevió a contar a través de una carta que reprodujo The New York Times.

Si se hubiera atrevido a hablar de eso en aquella época, quizás nunca hubiera tenido la oportunidad de que su película lograra nominaciones al Oscar o quizás su carrera hubiera quedado atrapada en el olvido. No lo sabemos, lo que sí hay certeza es que ella, al igual que muchas otras actrices prefirieron callar por muchos años su calvario... hasta ahora.

Resulta que en el trancurso de rodar Frida, quizás una de las películas más importantes de Hayek sobre una de las artistas femeninas más talentosas y autodeterminadas del siglo XX, el productor Harvey Weinstein supuestamente hostigaba y abusaba emocionalmente a Salma, la interprete del personaje principal de Frida Kahlo.

En el artículo de opinión que hoy Salma escribió para The New York Times, detalla su devastadora y angustiosa experiencia con el presunto depredador después de que ella firmara un trato con la productora Miramax.

Incluso asegura que Weinstein intentó sacarla de la película en la que había trabajado durante años, además de haber incluido a su antojo una escena de sexo en contra de la voluntad de Salma. Se refería aquella escena en la que Salma sale desnuda en la cama con otra mujer. "No era porque iba a estar desnuda con otra mujer", escribió. "Era porque iba a estar desnuda con ella para Harvey Weinstein", agregó. 

La historia de Hayek es particularmente inquietante en ese artículo, pues la narra en una forma en la que parece que Weinstein trató de mancillar lo que Frida representaba para Hayek, siendo ella una actriz mexicana que luchaba entonces por destacar, y lo que representaba para las mujeres de todo el mundo.

El acuerdo

Cuenta Salma en su artículo que el acuerdo que hizo inicialmente con Harvey es que él “pagaría por los derechos de trabajo que ya había desarrollado Hayek”. “Como actriz, me pagan la escala mínima del Screen Actors Guild más un 10 por ciento. Como productora, recibiría un crédito que aún no estaría definido, pero sin pago, que no era tan raro para una productora en los años 90”, escribió.

Dijo que también Harvey le exigió un acuerdo firmado para que Salma hiciera varias otras películas con Miramax, “lo que pensé que consolidaría mi condición de líder”, agregó.

Para entonces, Salma no le importaba el dinero, hoy mucho menos, creo. “Estaba tan emocionada de trabajar con él y esa compañía. En mi ingenuidad, pensé que mi sueño se había hecho realidad. Él había validado los últimos 14 años de mi vida. Me había arriesgado, a nadie. Él había dicho que sí”, escribió la actriz mexicana.

Hayek agrega que dijo "no" a las múltiples transgresiones que ahora han salido a la luz a través de otras actrices que quizás vivieron con Harvey lo mismo o peor que Salma, donde hablan de avances sexuales, masajes e incluso sexo oral.

Todo se puso peor cuando, según expresa en su carta, en el momento Salma lo rechazó, lo cual desencadenó su furia. “El alcance de sus tácticas de persuasión pasó de hablarme dulcemente a esa vez cuando, en un ataque de furia, dijo las aterradoras palabras: 'Te mataré, no creo que pueda'”.

Quién podría imaginarse que Salma había vivido todo eso antes de nuestro encuentro en ese hotel neoyorquino. Yo creo que muchos lo sabían, pero nadie se atrevería a revelarlo. Y hoy cuando las mujeres de esta industria se atrevieron a hablar hasta el punto de haberse convertido en el tema infaltable de la industria y donde el movimiento que destapó todo este escándalo es la "Persona del Año" de la revista TIME, te das cuenta que muchas ya han perdido el miedo a decir “yo tambiên” (“Me too”), mientras muchas cabezas de “depredadores” siguen rodando en el cine y la televisión de Hollywood.

Salma decidió decir en su cuenta de Instagram "Me too" y de seguro saldrán ahora muchas, muchas más.

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