Tres décadas después de la destrucción de un sismo, una nueva San Francisco se eleva en el horizonte

Tres décadas después de la destrucción de un sismo, una nueva San Francisco se eleva en el horizonte

En el suelo, alguna vez marcado por la devastación, una nueva ciudad se levanta. El mortífero terremoto de Loma Prieta, en 1989, azotó el crudo distrito al sur de Market, dañó la Autopista Embarcadero que rodeaba el centro de San Francisco desde la bahía y dejó a los líderes de la ciudad con una pregunta: ¿Sería mejor reparar y modernizar, o imaginar algo más audaz?

Finalmente, eligieron ir en una nueva dirección. Y casi tres décadas después del temblor, la apuesta está comenzando a tomar forma. El ejemplo más obvio es el nuevo horizonte de San Francisco, que se concentra en el área al sur de Market llena de diseño y ahora alimentada por dinero de la industria de la tecnología.

La nueva Salesforce Tower, valuada en mil millones de dólares, eclipsa a cualquier otro rascacielos en la ciudad y está recibiendo la mayor atención. No obstante, es solo una parte de la historia; también hay una gran estación de autobuses y un parque que se inaugurarán este verano.

Los planificadores esperan que el centro de tránsito eventualmente se conecte con el servicio de Caltrain a Silicon Valley, convirtiéndose así en un centro esencial para los viajeros del Área de la Bahía. También hay una gran cantidad de desarrollos comerciales cercanos, impulsados con el dinero de Silicon Valley.

Juntos, representan un auge en la construcción que la ciudad no había visto en décadas, así como un cambio significativo hacia un desarrollo más denso y orientado al tránsito.

"San Francisco siempre se ha sentido orgullosa de su arquitectura, pero tenía aspiraciones bastante modestas en términos de altura o impactos", afirmó Fred Clarke, arquitecto y director sénior de diseño de Salesforce Tower y del Salesforce Transit Center. "Esta fue una oportunidad de cambiar eso”.

Al decidir demoler la Autopista Embarcadero, San Francisco liberó la tierra necesaria para construir el nuevo centro. Y al alejarse de los automóviles, la ciudad hizo una apuesta por la ampliación del transporte público como el futuro de San Francisco.

Pero existe la preocupación de cuán exitoso será. El nuevo centro de tránsito tiene espacio reservado para una estación de tren, pero no hay vías hacia él. Construida a un costo de $2,260 millones de dólares, la estación no cuenta con túneles que la conecten al sistema Caltrain, que finaliza a más de una milla de distancia.

Sin ferrocarril, el supervisor de San Francisco, Aaron Peskin, presidente de la Junta de Comisionados de la Autoridad de Transporte del condado, aseguró que el sitio "parece la terminal de autobuses más cara de la historia de la humanidad. Y hasta que el tren de alta velocidad -o al menos, una línea ferroviaria desde Silicon Valley- llegue a San Francisco, se convertirá en una locura política y en uno de los proyectos de obras públicas más tontos desde las pirámides", agregó. En cambio, si el dinero llega "parecerá que tomamos una decisión brillante para el futuro del norte de California".

El desarrollo también está causando dolores de crecimiento. Muchos temen que esta nueva San Francisco esté fuera del alcance de todos, a excepción de los más ricos. En medio de los nuevos y relucientes edificios en el área sur de Market, hay desamparados por todas partes. Y como San Francisco ha atraído a los nuevos ricos de la elite tecnológica, los residentes veteranos están siendo expulsados de la urbe.

A solo unas cuadras de Salesforce Tower se encuentran edificios deteriorados que han brindado viviendas de bajo costo conocidas como SRO, por sus siglas en inglés; unidades de habitación única para un solo morador, con baños compartidos en el pasillo. Ahora, ante un desarrollo que hubiera sido impensable hace una década, hay un número creciente de compañías que intentan comprar dichos edificios y convertirlos en dormitorios para los trabajadores de la tecnología, afirmó Fernando Marti, codirector del Consejo de Organizaciones Comunitarias de Vivienda.

"Estamos perdiendo esas viviendas que habían sido el último recurso para mucha gente", expuso Marti. "Cuando vemos con claridad la cantidad de desamparados, ello proviene en gran medida de estas cuestiones”.

 

Una oportunidad para un monstruo

Fue solo hace ocho años cuando comenzó el derribo del enorme edificio que dominaba el área al sur de Market, la Terminal Transbay.

En su apogeo, ésta era el final de un sistema de tranvía en expansión que unía a San Francisco con Oakland por ferrocarril, en la cubierta inferior del Bay Bridge.

Pero el servicio ferroviario finalizó en el puente, en 1958. La estación se reconvirtió para uso de autobuses y se deterioró. Los funcionarios decidieron vender 12 acres de terrenos públicos a los desarrolladores y emplear los ingresos para ayudar a pagar el nuevo centro de tránsito.

Eso fue lo que derivó en la Salesforce Tower, de 1,070 pies de altura, que se elevó incluso por encima del edificio más alto de la ciudad durante mucho tiempo, la Pirámide TransAmerica, de 853 pies, inaugurada en 1972 en el Distrito Financiero.

Antes del último auge de la construcción, el horizonte de San Francisco había alcanzado su límite y la mayoría de los edificios más altos de la ciudad estaban en la misma altura, consideró el director de planificación de la urbe, John Rahaim.

La idea era: "Pongamos la concentración donde sea importante, pero tampoco elevemos todo a una cierta altura", comentó Rahaim. "Sentimos fuertemente que queríamos esculpir el horizonte. Y ahora, cuando miras el horizonte desde el agua, realmente este tiene una especie de forma piramidal; la torre es la formación más alta. Si miramos un mapa de zonificación, veremos que todos los límites de altura disminuyen a partir de ella”.

Un nuevo centro urbano

Durante décadas, el área al sur de Market fue una parte olvidada del centro de la ciudad; tentadoramente cerca del servicio ferroviario BART y de las altísimas torres del Distrito Financiero, y sin embargo hogar de industrias.

La decisión de liberar a la ciudad de la Autopista Embarcadero dañada después del terremoto, despertó una nueva visión de lo que podía ser la zona. Había desaparecido la enorme autopista de dos pisos que dividía el Ferry Building de Market Street. En su lugar brotaron edificios, incluido el que ahora es la sede mundial de Gap Inc.

En Rincon Hill, el área donde se encuentra el Bay Bridge, la ciudad imaginó un nuevo vecindario residencial, con rascacielos. Atrás quedó el que había sido un ícono para los viajeros a través del puente: la torre triangular del reloj de Union 76, que en sus últimos años se convirtió en la torre del reloj de Bank of America. En su lugar, ascendieron relucientes torres residenciales.

El área de la Terminal Transbay era la pieza que faltaba para conectar el centro de la ciudad con Rincon Hill.

Muchos planificadores estaban convencidos de que San Francisco necesitaría mucho más espacio de oficinas en la próxima generación; otros no estaban tan seguros.

"California generalmente es volátil en términos de la demanda de espacio de oficinas. En el pico de la recesión, muy pocos inquilinos necesitaban más espacio. Entonces, la idea de agregar [1.4 millones] pies cuadrados al mercado era visionaria", afirmó Paul Paradis, director general de Hines, la compañía de bienes raíces que en 2007 fue elegida para eventualmente comprar la tierra pública que se convertiría en el hogar de la por entonces Transit Tower.

Pero Hines perdió a su socio inversor en 2012, algo que puso en duda el futuro del proyecto. Al rescate llegó Boston Properties que se unió al proyecto, aunque en ese momento "era una gran apuesta", consideró Bob Pester, vicepresidente ejecutivo de la firma. Después de comprar la tierra en 2013 y comenzar a trabajar en los cimientos, comentó Pester, la construcción se pudo haber sido suspendida si nadie se interesaba en los espacios de oficinas.

Entonces apareció Salesforce, y en 2014 acordó arrendar 32 de los 61 pisos del edificio.

El área se vio transformada desde entonces. Cerca de Salesforce Tower se encuentra el edificio -de 800 pies de altura- en 181 Fremont St., la tercera torre más alta de San Francisco, que alberga residencias de lujo y oficinas de empresas como Instagram, una subsidiaria de Facebook. En 250 Howard St., el terreno que una vez estuvo cubierto por una antigua rampa de autobús de la Terminal Transbay, ahora es el hogar de Park Tower, actualmente en construcción; todo el espacio de oficinas en el edificio de 43 pisos fue arrendado a Facebook, lo cual convierte al gigante tecnológico de Menlo Park, California, en un importante empleador en San Francisco.

Ahora, está claro que el corazón del centro de la ciudad se ha movido desde el distrito financiero hacia el sur, hacia el área de la tecnología y el centro de tránsito.

Perforar el lecho de roca

Un aspecto promocionado con orgullo por los constructores de Salesforce Tower, es que sus cimientos se encuentran anclados al lecho de roca.

Ello intenta distinguir este edificio del que está al otro lado de la calle: la Millennium Tower, que se ha hundido desde que comenzó la construcción, en 2006, y está inclinada. A pesar de su ladeo, los expertos designados por la ciudad llegaron a la conclusión de que el hundimiento "no puso en peligro la capacidad del edificio para resistir fuertes terremotos”.

Un problema de Millennium es que sus cimientos se extienden solo a una capa de arena, justo por encima de una capa de arcilla, en lugar de más abajo, en la roca madre, consideró Ron Klemencic, presidente y director ejecutivo de Magnusson Klemencic Associates, la compañía de ingeniería estructural de Salesforce Tower.

Tal práctica era común en esa parte de San Francisco, donde el lecho de roca es bastante profundo, debajo de capas gruesas de tierra blanda, arena y arcilla, pero ello se hacía en edificios mucho más cortos y más livianos que Millennium, indicó Klemencic.

Un portavoz del desarrollador Millennium Partners, P.J. Johnston, expresó que sus prácticas de construcción fueron sensatas y culpó a los constructores de Salesforce Tower y del Salesforce Transit Center por absorber agua del suelo debajo de su torre, lo cual causó un hundimiento notable.

Para Salesforce Tower, el desarrollador Hines tomó la decisión de extender los cimientos al lecho de roca, a pesar del costo adicional y de que ello no se había hecho nunca antes en esa parte de San Francisco, contó Klemencic. El ejecutivo agregó que analizó 22 escenarios de terremotos diferentes para probar el sistema de resistencia sísmica de la torre, que involucra un núcleo de concreto reforzado en su centro. Debido a que el edificio tiene un número particularmente alto de ocupantes, también fue diseñado para un estándar de seguridad más elevado. "Es un edificio más importante", dijo Klemencic. “Uno está obligado a hacerlo más seguro”.

Una promesa inacabada

El centro de tránsito tiene mucho más potencial. Está diseñado para ser el final de la línea en este momento, pero hay conversaciones acerca de construir un segundo canal de Transbay. "La estación podría mejorarse aún más y ampliarse para permitir que los trenes pasen por ella y sigan hacia el este de la Bahía”, comentó Mark Zabaneh, director ejecutivo de Transbay Joint Powers Authority.

Un segundo cruce de Transbay podría ofrecer vías tanto para BART como para sistemas ferroviarios estándar, que serían utilizables por Caltrain y el tren de alta velocidad para una ruta a Oakland y Sacramento. Se espera algún día construir un túnel subterráneo de una cuadra de longitud para conectar el centro de tránsito con una estación de metro existente, de BART y Muni.

Los desafíos, sin embargo, aún son un esfuerzo de impulso del transporte público. Después de años de crecimiento significativo en el número de pasajeros, Caltrain y BART han empezado a mostrar bajas, de acuerdo con las cifras anuales más recientes reportadas a la Asociación de Transporte Público de Estados Unidos. Los pasajeros también están en baja en los sistemas de autobuses de los condados de Alameda, Marin y San Mateo, con servicios hacia la ciudad.

El 5 de junio último, los votantes del Área de la Bahía respaldaron una medida para aumentar los peajes en los puentes estatales de la bahía en $3 durante los próximos siete años. Los $4,500 millones en ingresos se destinarán a varias medidas de transporte; $500 millones serán empleados para nuevos vehículos de BART, $140 millones para nuevos vehículos Muni y $325 millones para extender Caltrain al centro de San Francisco.

Pero se necesitarían otros muchos miles de millones de dólares para instalar y excavar nuevas vías ferroviarias en el flamante centro de San Francisco.

El sur de Market deberá esperar para que la visión surgida después del terremoto de 1989, se materialice plenamente.

 

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