¿Qué tienen en común una estrella porno, un abogado combativo y la participante de un reality show? Trump

¿Qué tienen en común una estrella porno, un abogado combativo y la participante de un reality show? Trump

La constelación de personalidades que orbitan alrededor de Donald Trump no se parece a ninguna conocida para los presidentes anteriores.

Jimmy Carter tenía a Billy, su colorido hermano, amante de la cerveza. Bill Clinton tuvo a Roger, un hermano que perseguía la fama como aspirante a actor y músico de rock.

Pero los habitués de los mundos legales y políticos superpuestos de Trump son de otro orden. Una estrella porno, un par de conejitas de Playboy, un abogado y proveedor de soluciones (o ‘arreglador’) con garbo neoyorquino y un argot que sugiere que ha visto demasiadas películas de Martin Scorsese.

Hay una actriz de reality show, así como también un abogado combativo que demostró ser un raro par de Trump en el uso de Twitter como arma, y para convertir el circuito de noticias de TV por cable en una plataforma política y ariete.

El resultado ha sido una mezcla espumosa de excitación sensacionalista y drama judicial, con mujeres acusadoras y sus irritables letrados que acumulan una demanda sobre otra.

Los veredictos legales y políticos toman meses, o años. Pero es seguro decir que cualquier dramatización futura de la administración Trump no carecerá de personajes pintorescos.

La estrella porno | Stephanie Clifford

Stephanie Clifford, que actúa en películas para adultos con el nombre artístico de Stormy Daniels, aceptó $130,000 dólares justo antes de las elecciones de 2016 para silenciarse sobre un presunto encuentro sexual mantenido con Trump, en 2006.

Daniels, de 39 años, terminó hablando de todos modos en una entrevista de "60 Minutes", que resultó ser una bonanza de audiencia para CBS y sin duda uno de los momentos menos felices de la presidencia de Trump.

En procedimientos secretos de arbitraje, el equipo legal del mandatario la acusó de incumplir un acuerdo de confidencialidad y solicitó millones por daños y perjuicios. Daniels, a su vez, demandó a Trump para anular el acuerdo de confidencialidad.

Los fiscales sostienen que el pago, intermediado por el abogado personal de Trump, Michael Cohen, y por Keith Davidson, exabogado de Daniels, fue una donación ilegal a la campaña de Trump.

Cohen, quien se declaró culpable de ocho delitos graves en agosto, afirma que Trump le ordenó pagar el silencio, lo cual, de ser cierto, equivale a un delito.

Ahora Daniels quiere obligar al presidente a responder preguntas bajo juramento. Trump, sin embargo, renunció a su derecho a buscar compensación de daños y perjuicios por parte de Daniels e intenta que se desestime la querella.

El pugilista | Michael Avenatti

Michael Avenatti, el letrado de Daniels, saltó a la fama con meses de ataques a Trump las veinticuatro horas del día. Entusiasta de los autos de carrera y pugilista de las cortes, Avenatti acababa de sacar a su empresa de la bancarrota cuando salieron a la superficie los explosivos cargos de Daniels.

Desde entonces, atrajo a más de 700,000 seguidores en Twitter y suficiente aliento de la resistencia anti Trump para analizar públicamente una potencial candidatura a presidente para 2020 en el abarrotado campo demócrata (Avenatti, de 47 años, ya apuntó a Iowa y New Hampshire, los dos primeros estados en el calendario de nominación).

Tal vez su logro más notable sea el sonido del silencio: cuando se trata de Avenatti, Trump quita su inquieto dedo del gatillo de Twitter. Nadie ha atacado al presidente tan implacablemente y, sin embargo, ha logrado evitar la cólera despectiva y los insultos del jefe de la nación.

Las conejitas | Karen McDougal y Shera Bechard

Trump estaba casado con su tercera esposa, Melania, cuando asistió a una fiesta, en 2006, en la Mansión Playboy, para celebrar la grabación de un episodio de su reality show, "The Apprentice". Allí conoció a Karen McDougal. Ambos coquetearon, él la invitó a cenar a su bungalow en el Beverly Hills Hotel y, según ella, todo resultó en un romance de casi un año.

Cuando Trump estuvo listo para reclamar la nominación presidencial republicana, McDougal, de 47 años, comenzó a vender su historia. A través de su abogado, Davidson, se comunicó con el National Enquirer que, a su vez, alertó a Cohen, afirman los fiscales federales. La empresa matriz del periódico sensacionalista, American Media Inc., pagó a McDougal $150,000 dólares en un trato de exclusividad sólo para no publicar la noticia y evitar que ella influyera en las elecciones, exponen los fiscales.

En un caso separado, Cohen negoció un acuerdo de dinero secreto entre Elliott Broidy, de 61 años, uno de los principales recaudadores de fondos para Trump en Beverly Hills, y Shera Bechard, la conejita de noviembre de 2010 de Playboy.

Bechard, de 34 años, afirma que aceptó la suma de $1.6 millones de parte de Broidy, quien está casado, a cambio de su silencio sobre una relación extramatrimonial. Ella ahora lo está demandando y alega que incumplió los pagos prometidos. Él afirma que Bechard rompió el trato al hacer pública la cuestión, algo que la mujer niega.

Cuando la querella completa fue revelada a principios de septiembre, surgió otra acusación explosiva: Bechard afirmó que Broidy era violento durante las relaciones sexuales. Un abogado de éste, a su vez, denunció las acusaciones de la exconejita como "intentos falsos y repugnantes de difamar al Sr. Broidy y ponerlo en un aprieto".

La aprendiz | Summer Zervos

Summer Zervos, de 43 años, participó en 2005 en el drama ejecutivo de Trump. Unas semanas antes de las elecciones de 2016, realizó una conferencia de prensa con lágrimas en los ojos y acusó al candidato presidencial republicano de tratar de propasarse con ella durante una cena de 2007, en su bungalow del hotel Beverly Hills. Trump llamó a Zervos ‘mentirosa’, y ella inmediatamente lo demandó por difamación.

Un juez de Nueva York rechazó la solicitud de Trump de retrasar el caso hasta el final de su presidencia. En los próximos meses, el mandatario podría verse obligado a enfrentar una declaración bajo juramento. Además, aceptó responder por escrito a algunas preguntas de Zervos a finales de septiembre. Para agravar el peligro legal, Zervos citó como pruebas comunicaciones internas de campaña, incluida cualquier discusión sobre una cinta de audio filtrada de 2005, en la que Trump se jactaba de haber tocado a mujeres en la entrepierna por la fuerza.

El arreglador | Michael Cohen

Michael Cohen, de 52 años, fue durante décadas el abogado personal de Donald Trump, ‘arreglador’ y ‘guardaespaldas’ total. Entre otras funciones, intimaba a los periodistas cuyo trabajo no retrataba a Trump como éste lo deseaba. "Te advierto, anda con mucho cuidado, porque lo que voy a hacer contigo será... desagradable, ¿me entiendes?", amenazó una vez a un periodista de Daily Beast, en una diatriba de 2015, capturada en una cinta y luego dada a conocer.

Resultó que Cohen también era un criminal. En agosto,  en la corte federal de Nueva York admitió que evadió impuestos sobre millones de dólares en ingresos, mintió a un banco que le prestó dinero y violó las leyes de financiamiento de campaña al organizar los pagos a Daniels y McDougal.

Como muchos recordarán, Cohen dijo una vez que era capaz de morir por Trump. Ya no lo es. Frente a una dura sentencia de prisión, Cohen dejó en claro que está dispuesto a cooperar con la investigación del fiscal especial Robert S. Mueller III sobre la interferencia rusa en las elecciones presidenciales de 2016.

El financista | Elliott Broidy

Elliott Broidy admitió haber pagado sobornos a funcionarios del estado de Nueva York en 2009, a cambio de la inversión de dinero de pensiones públicas en su empresa de capital privado. Aunque logró evitar la prisión, fue multado con $18 millones.

La indecorosa historia de Broidy estaba casi olvidada cuando comenzó a recaudar montones de dinero para Trump. Incluso se le concedió una reunión privada en la Oficina Oval con el presidente.

Luego, en abril, Broidy nuevamente se vio envuelto en un escándalo cuando el Wall Street Journal reveló que Cohen y un abogado de Beverly Hills, Keith Davidson, habían negociado el acuerdo para comprar el silencio de Bechard, la conejita a quien Broidy dejó embarazada. Finalmente, éste renunció a su puesto de finanzas de alto nivel dentro del Comité Nacional Republicano.

El abogado sensacionalista  | Keith Davidson

No fue un accidente que Keith Davidson, de 47 años, emergiera como el abogado que negoció los pagos a Daniels, McDougal y Bechard a cambio del silencio sobre sus supuestos encuentros sexuales. Los acuerdos de confidencialidad son una especialidad de larga data en el estudio jurídico de Davidson, en Beverly Hills. Él toma dinero de las celebridades para clientes que amenazan con dar a conocer cintas sexuales o compartir historias embarazosas con los medios.

Puede ser un área del derecho muy lucrativa, pero traicionera; a veces sus blancos responden con demandas por extorsión. Antes de que estallaran los escándalos de Trump, Davidson se hizo conocido por tratar de convencer a Hulk Hogan de pagarle a un cliente $300,000 por un video -grabado en secreto- de la estrella de lucha teniendo relaciones sexuales. Una operación encubierta del FBI liquidó el trato. Davidson no fue acusado de ningún delito.

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