El anuncio del nuevo acuerdo comercial con EE.UU. genera alivio y precaución en México

El anuncio del nuevo acuerdo comercial con EE.UU. genera alivio y precaución en México

Esta vez, no hubo insultos, ni reuniones canceladas abruptamente, ni amenazas, ni mención del muro.

El optimista discurso del presidente Trump en Washington, el 27 de agosto, sobre un nuevo acuerdo comercial entre Estados Unidos y México, fue el último giro en casi dos años de incertidumbre económica y uno de los períodos más problemáticos en las relaciones entre ambos países.

Trump -quien comenzó a avivar el sentimiento antimexicano mucho antes de ser elegido, caracterizó a los ciudadanos de dicho país como criminales y “violadores”, y amenazó con suspender el comercio binacional-, tomó un rumbo opuesto en su discurso del lunes.

El mandatario estadounidense alabó a los "brillantes representantes" de México y llamó "amigo" al presidente Enrique Peña Nieto,quien canceló dos veces viajes planeados a Washington, en medio de desacuerdos sobre el muro fronterizo previsto por Trump. También ensalzó al "estupendo" presidente electo de México, además de aplaudir el "fantástico" e "increíble" nuevo pacto comercial entre las dos naciones.

En el cambio de discurso de Trump, fue Canadá quien se transformó en el antagonista continental. México -denunciado por el líder estadounidense en junio pasado como un país que no hacía "nada" mientras las drogas y los inmigrantes cruzaban la frontera de Estados Unidos- ahora se convirtió en el bueno de la película.

"Me gusta llamar a este trato el Acuerdo Comercial entre Estados Unidos y México", aseveró Trump en una llamada telefónica televisada con su homólogo, Peña Nieto. "Creo que es un nombre elegante".

Trump incluso pareció hacer una mueca cuando Peña Nieto expresó el deseo de México de incluir a Canadá y que el acuerdo siga siendo un pacto trilateral que regula más de un billón de dólares en comercio anual.

Representantes de la industria privada de México elogiaron el pacto. "Este acuerdo contiene disposiciones para el comercio justo y señala una garantía de mayores inversiones para nuestro país", aseguró Francisco Cervantes Díaz, presidente de la Confederación de Cámaras Industriales de México.

A pesar de las conversaciones de cooperación y buenos sentimientos, Trump sigue siendo muy impopular en el país vecino. La sugerencia de Peña Nieto de que los dos líderes compartan un brindis con tequila para celebrar el nuevo acuerdo -pese a que Trump es abstemio- generó una amplia condena en las redes sociales.

En un mensaje por Twitter, el periodista León Krauze escribió: "Con todo respeto, Donald Trump inundó a millones de mexicanos de ansiedad y angustia. Él los ha ofendido por años. Dejemos de lado los tragos de tequila cuando se trata de este hombre".

Durante casi un cuarto de siglo, desde que entró en vigor el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (NAFTA, por sus siglas en inglés), en 1994, México basó gran parte de su planificación económica en su asociación con Estados Unidos, que representa casi el 80% del mercado de exportación del país.

Muchos aquí temían un colapso absoluto de la ya deficiente economía mexicana en caso de que Trump se alejara del NAFTA, tal como amenazó en repetidas ocasiones. El lunes, el peso mexicano se fortaleció frente al dólar estadounidense al conocerse las noticias del nuevo acuerdo comercial.

Pero también había una sensación de que el liderazgo de México estaba abrumado por la súbita infusión de amor por parte de Trump, y también algo incómodo.

El líder estadounidense sigue insistiendo en que México pague por el muro fronterizo, una sugerencia ampliamente considerada por ese país como insultante y humillante.

Las autoridades mexicanas se esforzaron por enfatizar que México no colaboró para dejar de lado a Canadá.

No obstante, el secretario de Relaciones Exteriores, Luis Videgaray, reconoció que su país aceptará un acuerdo bilateral si Ottawa y Washington no pudieran resolver sus diferencias.

Muchas preguntas rodean aún el nuevo trato, entre ellas la potencial inclusión o exclusión de Canadá. Los legisladores en Estados Unidos y México tendrán que aprobar el pacto. Los detalles sobre algunos temas cruciales, como los derechos laborales, siguen siendo en gran parte desconocidos, y es probable que provoquen un acalorado debate.

Los salarios relativamente bajos de México en comparación con los de Estados Unidos y sus gremios flexibles han sido durante mucho tiempo grandes atractivos para los gigantes automotrices estadounidenses y otros fabricantes mundiales.

Para Peña Nieto, cuyo mandato de seis años finaliza el 30 de noviembre próximo, lograr un nuevo acuerdo fue una cuestión de pulir un legado con altibajos. Pero para el presidente electo, Andrés Manuel López Obrador, el objetivo era resolver una negociación internacional contenciosa antes de asumir el cargo, el 1 de diciembre, con una agenda nacional "transformacional" de gran alcance.

"Este es un acontecimiento importante, brinda estabilidad económica y financiera", afirmó López Obrador, quien días antes agradeció a Trump por retener comentarios "imprudentes" sobre México en las últimas semanas, mientras se desarrollaban las difíciles conversaciones comerciales en Washington.

López Obrador confirmó las versiones según las cuales, ante su insistencia, el renovado acuerdo eliminó la terminología que podía debilitar la soberanía mexicana sobre el petróleo y otros recursos naturales. "Solo nosotros, los mexicanos, podemos decidir qué tenemos que hacer para la gestión y administración de nuestros recursos naturales", aseguró el presidente electo, quien también agradeció al mandatario estadounidense por aceptar revisiones en materia de energía. "Reconocemos la actitud de respeto del presidente Trump".

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