El fracaso en momentos claves ha colocado a los Dodgers en el tercer puesto

La siguiente secuencia sirve como una fotografía para explicar la problemática pero aún salvable temporada de los Dodgers. En el octavo inning del 25 de agosto pasado, cuando los Dodgers trataban de extender su ventaja sobre San Diego, los bateadores pegaron un par de sencillos. Luego, la ineptitud de la defensiva de los Padres puso a dos corredores en zona de anotación. Dos escenarios ideales para una ofensiva. 

En la lomita de San Diego estaba Trey Wingenter, un novato de 24 años que estaba teniendo su octava salida.

Pero no fue él quien se vio mal.

En su aparición al plato, llegó Yasmani Grandal. Intentó y abanicó una bola rápida de 97 millas por hora desde la zona de strike. Luego abanicó otra pelota similar para el strike dos. Posteriormente, no pudo con un lanzamiento de 97 mph, esta vez fuera del plato, para el tercer strike. 

Llegó Chris Taylor y se encontró con un destino igual que Grandal. Sacó una pelota de foul de 97 mph, luego una bola rápida de 98 mph y luego otra de 99 mph.

Cuando Wingenter trató la curva, el bate de Taylor tocó el aire. 

El último bateador en ese inning fue Yasiel Puig. Wingenter no cambió el patrón de picheo. Lanzó una pelota de 98 mph, más o menos en el corazón del plato. Puig sacó un elevado a tercera y tiró su bate de disgusto. 

Un inning después, Kenley Jansen desperdició una salvada, lo que forzó el juego a extra innings, donde los Dodgers eventualmente conquistaron la victoria. Todo eso se pudiera haber evitado si la ofensiva hubiera podido agregar más a la ventaja.

Esta situación comprobó algo crucial en esta temporada: los Dodgers son uno de los peores equipos en el momento de la verdad en el béisbol. 

“Podemos anotar 10 carreras en un día, y luego tener dificultades al día siguiente”, expresó el mánager Dave Roberts sobre el fin de semana. “Necesitamos más consistencia. Nuestro hombres entienden eso”.

Un artículo en FanGraphs de Jeff Sullivan, detalló que los Dodgers están en su cuarta peor temporada en momentos cruciales desde 1974. La estadística mide cómo se comportan los bateadores y lanzadores en momentos cruciales, y se mide con probabilidades de victoria. Mucho de los problemas de picheo provienen de Jansen, quien ha otorgado jonrones en sus tres presentaciones. 

El problema se ha extendido a los bateadores. Como grupo, los Dodgers están ranqueados en el béisbol con .758 en porcentaje de bateo con hombres en base hasta el pasado fin de semana. 

Cuando los Dodgers se recuperaron de la barrida de San Luis a finales de agosto, el equipo comenzó a evaluar la causa de los problemas. Roberts notó que su equipo tiene problemas al momento de ajustar los corredores en posición de anotar, al seguir buscando hacer daño en lugar de ir por carreras. Andrew Friedman, el presidente de operaciones de béisbol, dio su propia explicación y fue fuera de lo técnico.

“Mientras sucede eso más y más, creo que las cosas comienzan a pasar por la mente de los jugadores”, dijo Friedman. “Pienso que la mejor manera de arreglar esto es tener amnesia, y no pensar en lo que ha pasado, ver hacia adelante. Pero totalmente es la naturaleza humana que cuando algo está más magnificado, hay más presión en esas situaciones”.

“Creo que la ofensiva es contagiosa”, dijo Turner.  “Ves la forma en la que nuestra ofensiva se ha comportado todo el año. Cuando nos va bien temprano, nos va muy bien. Y cuando perdemos oportunidades temprano en el juego, parece que todo se junta, esa anticipación, esa ansiedad, en esos momentos al bate todo se junta”.

La presión no parará pronto. Los Dodgers saben que tienen que corregir estos errores para que puedan obtener el sexto título consecutivo de la división. 

“Es algo que la mayoría de los jugadores aquí saben, que necesitan hacer un mejor trabajo”, dijo Turner. “Pero no creo que la receta para eso sea de tratar de hacer las cosas mejor. Es de relajarse y no tratar de hacer cosas de más”.

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