Trump pone tan nerviosos a los latinos, que algunos buscan ayuda sobrenatural

Donald Trump pone tan nerviosos a los latinos, que algunos buscan ayuda sobrenatural

Muchos vienen a ‘Madam María’ con sus peores problemas: maridos abusivos, esposas infieles, hijos alcohólicos. Ella se sienta, envuelta en humo de salvia, en la trastienda de su botánica en Santa Fe Springs, y ofrece sus consejos entre tragos de Gatorade de sabor Limón-Pepino.

En 30 años, María Murillo Beltrán, la astróloga conocida como La Galla, pensó que lo había oído todo. Sin embargo, recientemente la gente ha empezado a entrar en su vestíbulo color púrpura y dorado con un nuevo problema: el Tromp. Así lo llaman a Donald J. Trump

El candidato presidencial republicano ha puesto tan nerviosos a algunos latinos, que los ha llevado a buscar ayuda sobrenatural, con adivinos, brujos y chamanes. En una cultura impregnada del folclore y la superstición, la iglesia o la terapia no siempre ayudan. Algunos gastan hasta $30 para limpiarse de la energía de Trump mediante el uso de hierbas, aceites, y hasta un huevo. Otros pagan para convocar el espíritu del magnate, con la esperanza de organizar una intervención metafísica. Incapaces de esperar hasta noviembre, los consultantes preguntan a las cartas del tarot, las conchas marinas, la borra del café y el humo de los cigarros: ¿Es posible que Trump gane?

Los máximos pronosticadores de la TV en español han eliminado algunas de esas ansiedades. El señor Trump tiene “poco futuro” político, proclamó Walter Mercado, un popular astrólogo puertorriqueño conocido por sus capas brillantes y su cabello abultado -no muy distinto del pelo del candidato-.

Antonio Vásquez, o El Brujo Mayor de México, también mencionó en su predicción anual que Trump no llegaría a la Casa Blanca.

Aun así, ‘Madam María’ dice ahora que casi el 30% de sus clientes preguntan por Trump durante sus sesiones. “Todo el mundo pensaba que era una broma; una mala telenovela”, afirma Murillo Beltrán, mientras enciende el aire acondicionada de su ‘zona sagrada’. “Pero ahora saben que es real y vienen a mí con mucho miedo y paranoia”.

Los clientes de la curandera comenzaron a hablar de Trump poco después de que el candidato puso a México en el candelero, al decir que dicha nación envía a los EE.UU. violadores, drogas y delitos. Para su sorpresa, unos pocos están a favor de él. El resto, afirmó, quiere saber algo: si  llega a ser presidente, ¿qué pasará con nosotros?

Los dichos del candidato respecto de construir un muro, acabar con las remesas y deportar a quienes están indocumentados en los EE.UU., podrían ser una maldición para algunas familias. Las recientes encuestas muestran que sólo uno de cada cinco latinos está a favor de Trump. Su campaña ha llevado a un número récord de ellos a registrarse para votar. Aquí, y en México, miles de personas han destrozado piñatas con la cara de Donald Trump, pero golpear a un doble no es suficiente para acabar con la angustia.

La semana que Trump voló a México para reunirse con el presidente Enrique Peña Nieto, las náuseas de Juan Hernández fueron demasiado fuertes. En su camino a casa desde el trabajo, se detuvo por Botánica Jukila en el este de Los Ángeles para consultar al curandero Lázaro Paz. Desde que Hernández, de 30 años de edad, dejó su Guanajuato natal, hace una década, construyó una linda vida en Pico Rivera. Hernández trabaja en una planta de reciclaje y está casado con una ciudadana estadounidense; tiene dos hijos, de dos y cinco años de edad. La pareja presentó recientemente la solicitud para pedir su estatus legal.

A Hernández le preocupa que, si Trump gana, su papeleo nunca se apruebe. “Tengo la sensación de que nuestro mundo se vendrá abajo”, afirma. El curandero a quien consultó tiene 37 años de edad, joven para el promedio de los ‘brujos’, pero se lo recomendaron especialmente. El hombre proviene del mismo estado que Hernández, y se dice que su madre también era una bruja. Su tienda está ubicada al lado de un concesionario de automóviles usados. Su menú es una mezcla de magia y religión, que ha atraído a los clientes a las botánicas hace décadas. Allí hace lectura de cartas, curaciones, hechizos, rompe maldiciones y genera lazos de amor. “Tiene un don”, dice Hernández. “Ve cosas”.

Esa noche, Paz le dijo que ve a una mujer en el cargo. Fue suficiente para calmar la ansiedad de Hernández, al menos hasta la siguiente encuesta.

En todo Los Ángeles, las botánicas son comunes, y se mezclan con panaderías, lavanderías y peluquerías. Dentro de un radio de tres millas en Huntington Park, cerca de 20 de ellas compiten por clientes. Los propietarios se autodenominan curanderos espirituales, guías, maestros o profesores, y se manejan con lo viejo y lo nuevo: rituales y hierbas que se han usado durante siglos, velas, jabones y aerosoles.

Algunos curanderos dicen que ningún cliente les ha preguntado por Trump. Otros prohiben cualquier mención a temas políticos. “Tenemos cosas más importantes de qué ocuparnos”, afirmó Silvia Calderón, la propietaria de Botánica San Judas Tadeo, de Boyle Heights, levemente irritada.

A media cuadra de MacArthur Park, Mateo Chavarría no esperó a que los clientes hablen de la elección. Hace meses, el dueño de Botánica De Los Ángeles realizó una ceremonia en la parte trasera de su casa. Chavarría señaló que empleó aceites, velas, frutas y mole rojo como ofrenda para llamar a los espíritus de Trump y de la candidata demócrata, Hillary Clinton, y de forma trascendental los enfrentó. “Vi la energía de Trump de forma muy clara”, dijo. “No es tan fuerte como para influenciar a tantas mentes”.

Chavarría comparte esta información sin costo adicional con cualquier persona que llega a su botánica. Este hombre, quien ha jurado recientemente como ciudadano, también anima a todos a votar.

A unas pocas millas de distancia, en una botánica de Echo Park ubicada a tres puertas de distancia de una tienda American Apparel, un salvadoreño con una larga barba teñida de blanco ofrece lecturas mediante el humo y las cenizas de un cigarro. Yosmar, quien sólo emplea su nombre de pila, dice que las mujeres adoran su cabello blanco y que la gente que llega a su tienda menciona la elección todas las semanas. “Estamos en el medio de una consulta donde me preguntan por su salud, su trabajo, su esposa”, dice. “Y en el medio de todo ello, me preguntan por Trump”.

El hombre sostiene que ve a todo tipo de clientes, algunos pobres, otros ricos, y algunas celebridades. Muchos de ellos son como Trump. Los ricos le tienen confianza al candidato por su dinero, señala. Pero aquellos que menos tienen piensan que el republicano es espontáneo y que, quizás, a pesar de su discurso duro, pueda ayudar a los latinos. Es más, algunos consultantes le han pedido que emplee su magia para que Trump gane. “Yo no haría eso; no importa cuánto dinero me den”, asegura Yosmar. Sus poderes, dice, no están hechos para juegos de fútbol o elecciones.

Yosmar se enorgullece de ver las cosas claras, aunque está desconcertado por el amor de algunos latinos hacia el republicano. Quizás, dice, sea como dice el refrán: “A veces es más fácil conseguir algo de un loco que de un político”.

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Traducción: Valeria Agis

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