¿Por qué es importante hablar sobre el éxito de jóvenes latinos y afroamericanos?

¿Por qué es importante hablar sobre el éxito de jóvenes latinos y afroamericanos?

Mientras Chukwuagoziem Uzoegwu crecía, su madre a menudo realizaba lo que él y sus hermanos llamaban “rabietas educativas”. En esos fines de semana, o en días aleatorios durante el largo tramo de vacaciones de verano, a los chicos Uzoegwu se les prohibía ver la televisión “desde el amanecer hasta el anochecer”, contó el joven.

“El tiempo de ocio se dedicaba a la lectura y a la escritura”, relató Uzoegwu, ahora de 17 años de edad y estudiante de último año en King Drew Medical Magnet High School of Medicine and Science.

Uzoegwu atribuye su éxito como estudiante a su educación. Tiene un promedio general superior a 4.0, toma seis clases de Colocación Avanzada y quiere asistir a la Universidad de Stanford. Fue uno de los 201 estudiantes del condado de Los Ángeles entrevistados para un nuevo informe de UCLA sobre las experiencias de los adolescentes latinos y negros exitosos en Los Ángeles.

Los investigadores pidieron a los profesores de seis escuelas que identificaran a jóvenes de décimo a doceavo grado sobresalientes a nivel académico, que ocuparan puestos de liderazgo en actividades extracurriculares o que mostraran fortaleza en su vida familiar. Entrevistaron a esos jóvenes y les preguntaron cómo definían su éxito, y cuáles eran los motivos que habían contribuido al suyo.

En California, los estudiantes latinos y afroamericanos  tienen puntuaciones más bajas en los exámenes y tasas más altas de suspensión que sus compañeros blancos y asiáticos. Los alumnos demuestran que, desde preescolar, los profesores les dan un trato más severo a los estudiantes afroamericanos que a los blancos, y algunos tienen menores expectativas académicas para los alumnos negros.

Tyrone Howard, profesor de educación de UCLA y director del Black Male Institute de esa institución, había investigado anteriormente las brechas en estos logros. Hace tres años comenzó a examinar detalladamente a los adolescentes latinos y afroamericanos exitosos, mientras que las noticias de policías que baleaban a jóvenes de este último grupo comenzaron a atraer la atención nacional.

“Gran parte de lo que he encontrado es que los hombres afroamericanos eran vistos como desafiantes, problemáticos y difíciles de tratar”, afirmó Howard. “En general, vemos a los jóvenes afroamericanos y morenos como amenazas… No creo que los humanicemos lo suficiente”.

El nuevo informe destaca la forma en que las grandes expectativas en el hogar, los lugares seguros -como las organizaciones comunitarias y los programas deportivos- y los mentores en la escuela motivan a los estudiantes que prosperan.

Howard espera que los resultados motiven a los profesores a reconsiderar las relaciones con sus alumnos y ayuden a convencer a las comunidades para que inviertan en esos programas que, según los estudiantes, benefician enormemente.

“Muy trabajador” es frase más común que los adolescentes entrevistados para el informe utilizaron para identificarse a sí mismos. Para ellos, el éxito no sólo es definido por las calificaciones y el colegio, sino por la capacidad de ayudar a sus familias y a las personas de su entorno.

La narrativa habitual, resaltó la investigadora Bianca Haro, es “‘Quiero levantarme y salir’. Los muchachos entrevistados no quieren hacer eso… Quieren ir a la universidad y después regresar y mejorar sus comunidades”, aseguró. Haro estuvo encargada de encontrar y entrevistar a 32 estudiantes en George Washington Preparatory School, en Westmont. Hace aproximadamente dos años entrevistó a Martin Capuchino cuando era un estudiante de último año, que solicitaba ingreso a las universidades.

Capuchino, ahora de 19 años de edad, se encuentra en su segundo año en UCLA. No obtuvo buenas puntuaciones en los exámenes SAT pero tenía calificaciones por encima del promedio, jugaba en el equipo de fútbol americano y participaba en la administración estudiantil. Al igual que muchos de los jóvenes entrevistados, Capuchino es hijo de inmigrantes; su madre emigró de Guatemala y su padre de México.

Capuchino atribuye su éxito a dos hermanos mayores que ingresaron a la universidad antes que él, a un profesor que lo animó a ser activo al respecto y a la insistencia de su padre de que la educación está antes que todo. Cuando estaba en noveno grado, el padre de Capuchino lo inscribió a él y a sus hermanos en Upward Bound, un programa que ofrece tutoría y preparación para la universidad para alumnos de escasos recursos.

El joven aprecia la idea de un informe que se centre en los estudiantes de color exitosos, pero señala que la gente también debe darse cuenta de que él tuvo más ventajas que las personas a su alrededor. “El éxito es una cosa maravillosa”, dijo Capuchino. “Pero no debes olvidar que no todo el mundo nace en el mismo campo de juego”.

Ese mismo sentimiento es compartido por Miguel Claros Jr., quien también participó del informe. Claros, cuyos padres son afroamericanos y salvadoreños, se graduó de Westchester Gifted and High Honors Magnet y ahora es estudiante de primer año en UCLA. El joven fue evaluado como un estudiante talentoso cuando era pequeño, y sentía que los maestros esperaban más de él que de algunos de sus compañeros, especialmente en la escuela preparatoria. Fuera del salón de clases, también ganó confianza ayudando a su madre, una empleada del Distrito Escolar Unificado de Los ángeles (LAUSD) quien impartía clases a alumnos con discapacidades.

Claros fue uno de los muchos chicos del estudio que señalaron a sus madres como modelos a seguir. Cuando estaba en quinto y sexto grado, visitaba el salón de clases de su madre y les leía o les enseñaba matemáticas básicas a los niños. Más tarde, cuando su mamá comenzó a capacitar docentes, ella le pidió que la ayudara a calificar.

Muchos de los estudiantes entrevistados para el estudio hablaron acerca del éxito como un proceso continuo más que como un logro fijo. Claros comenzó a sentirse exitoso a una edad temprana, cuando su madre le confió algunas de sus responsabilidades. “En ese sentido, ella me trató como a una persona mayor”, afirmó. “Me sentí como un adulto”.

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Traducción: Diana Cervantes

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