No hay que odiarlos por su belleza: cómo 'Baywatch' se adueña de sus propias tonterías y sobrevive al oleaje

No hay que odiarlos por su belleza: cómo 'Baywatch' se adueña de sus propias tonterías y sobrevive al oleaje

Aquellos que están ansiosos por destrozar con sus críticas la nueva película “Baywatch”, de Paramount, probablemente son los mismos odiosos que dejaron desfallecer la serie original, ambientada en el sur de California, con ratings abismales después de su lanzamiento, en el otoño de 1989. En aquel momento, NBC canceló el programa apresuradamente después de apenas una temporada.

Imaginemos los años 1990 sin esas repeticiones constantes de “Baywatch”, con sus acciones osadas en la playa vistas en los hogares de todo el mundo, que nos enseñaron qué significa realmente proteger la vida, estar siempre listo, lucir bien con un traje de baño rojo ultra cavado y correr en cámara lenta a través de las olas; una hazaña sobrehumana, realmente.

Claro, no se trataba de material digno de un Emmy, pero había algo en ello. Un creyente vio la luz y resucitó el show en 1991, por una segunda temporada, que despegó y se convirtió en un éxito sindicado: David Hasselhoff fue la estrella devenida productor ejecutivo, que llevó a “Baywatch” a su gran suceso. Y es con ese mismo espíritu de ‘Hoff’ (quien bendice el film con una inspirada participación especial o cameo) es que la nueva película “Baywatch” celebra todo aquello que fue cursi de la serie, incluso si el tiro le sale por la culata ante las convenciones de la maquinaria cómica del estudio.

“Baywatch”, dirigida por Seth Gordon (“Horrible Bosses”, “Identity Thief”), es para aquellos aficionados que no pudieron resistirse a los encantos telenoveleros del producto. Los nuevos fans, que esperan una comedia supercomercial de verano, podrán disfrutar no sólo de sus tonterías sino de cómo ésta retoma el pasado, con toda una ráfaga de bromas acerca de los genitales e insultos fuertes salpicados sin culpas, en un guiño clase R al posmodernismo liderado por el carismático Dwayne Johnson, la estrella más incansable de Hollywood.

El actor interpreta al teniente Mitch Buchannon, un dios del océano con calcetines para agua cuyo heroísmo mítico es conocido a lo largo y ancho de su soleado reino; al menos a lo largo del tramo de playa que él y su escuadrón de salvavidas escasamente vestidos patrullan, en la ficticia localidad de Emerald Bay, que traslada a Miami la locación original del show (Malibu).

Por desgracia, el guión de Damian Shannon y Mark Swift es una trama genérica de asesinatos, encubrimientos, una nueva droga nefasta que inunda la comunidad y una malvada villana con tacones de diseñador (interpretada con meloso veneno por Priyanka Chopra), quien intenta abrirse camino a través de la propiedad frente al mar en la bahía.

La trama es un relleno de un episodio menor de “Baywatch”, menos todo aquello que entretenía a los espectadores y el ocasional contrabando de diamantes, los ataques de tiburones, accidentes de avión y piratas que mantenían el programa picante. Y todo se vuelve cada vez más torpe a medida que esta especie de pandilla de Scooby Doo en trajes de baño se sumerge en una investigación no autorizada, que hace que hasta la policía se pregunte: ¿Sabrán que apenas son unos salvavidas?

Hay muchas cosas ‘familiares’ en esta nueva “Baywatch”, desde los icónicos salvavidas rojos hasta los movimientos de cámara sobredimensionados, que Gordon extrañamente imita del show cada vez que nuestros héroes ingresan al agua para salvar vidas inocentes. También intenta levemente incorporar un cierto progresismo, como la diversidad representada en el elenco de héroes, policías (Yahya Abdul-Mateen II) y vecinos (Hannibal Buress, Oscar Núñez), una de las formas sutiles en que este “Baywatch” reconoce la diferencia que 25 años pueden hacer en cualquier revisión nostálgica de nuestra cultura pop pasada.

Agradablemente, una cantidad de mujeres fuertes y capaces forman ahora parte del equipo de Mitch. La teniente Stephanie Holden, su número dos, regresa a la playa, esta vez interpretada con fuerza de acero por la actriz Ilfenesh Hadera, de “Billions”. La modelo de Sports Illustrated Kelly Rohrbach añade ímpetu e inteligencia al emblemático papel de C.J. Parker -antes interpretado por Pamela Anderson-, la bomba rubia moldeada en una perfección genética tal que, para maravilla de los otros personajes, siempre pareciera moverse en cámara lenta.

Alexandra Daddario incorpora una bocanada de aire fresco a Summer Quinn, una experta surfista quien sobresale en las pruebas anuales y gana uno de los tres lugares del equipo de Mitch, junto con el improbable nuevo salvavidas, Ronnie (Jon Bass), un nerd pastoso que siente atracción por C.J.

Desafortunadamente, ninguna de las mujeres tiene mucho para hacer, ya que “Baywatch” se enfoca en la fricción -con mucha testosterona- entre Mitch y Matt Brody, un exmedallista olímpico caído en desgracia quien ha logrado un puesto en el equipo. Modelado al estilo ‘chico guapo’ de Ryan Lochte, Brody es encarnado con perfección por Zac Efron, quien da vida al último de sus papeles de masculinidad imbécil o vacía.

En “Baywatch”, tal como en “Neighbors”, Efron muestra que no teme burlarse de sí mismo y se somete a la mayoría de las pueriles humillaciones del guión: soportar fluidos corporales de un cadáver, representar pánico homosexual al tocar el escroto de otro hombre, llevarse la peor parte de las burlas sin piedad de Rock (Bass también disfruta de una larga broma a expensas de su virilidad).

Pero mientras que Efron tiene una desproporcionada cantidad del limitado desarrollo de personajes del film -David Charvet nunca logró esa simpatía durante las cuatro temporadas como Brody- esto también funciona para un propósito superior: darle a “Baywatch” su cuota esencial de atractivo masculino.

Es mientras su personaje toma un curso de obstáculos al estilo “American Ninja” pero sin camisa, para probar sus dotes como salvavidas, que muchos de los talentos de Efron pasan al centro de la escena. La exestrella de “High School Musical” no sólo tiene buenos abdominales, sino un cuerpo perfecto. Su físico bronceado y marcado está mejor definido que un diccionario. Por cada toma de escotes y traseros de sus protagonistas femeninas, “Baywatch” ofrece una admirable visión del tonificado y bronceado Efron, y bromea a expensas suyas.

Está bastante lejos de ser perfecta, pero hay algo que puede extraerse de las profundidades de estas sagradas figuras salvavidas. Uno imagina una secuela construida en torno al poder femenino, con ataques de mantarrayas, quizás una agencia de detectives dirigida por Steph, C.J. y Summer, o incluso hasta una boda en Hawái. ¿Qué tal un “Baywatch” al estilo “Duro de matar”?

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‘Baywatch’

Calificación: R, por lenguaje fuerte, contenido sexual y desnudez gráfica.

Duración: 1 hora, 56 minutos.

Ya en cines.

Si desea leer la nota en inglés, haga clic aquí.

Traducción: Valeria Agis

Copyright © 2018, Hoy Los Angeles, una publicación de Los Angeles Times Media Group
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