Los niños refugiados de Centroamérica también fueron afectados por el decreto migratorio de Trump

Niños refugiados de Centroamérica también fueron afectados por el decreto migratorio de Trump

La orden ejecutiva del presidente Donald Trump acerca de la inmigración ha puesto un alto en el programa gubernamental que permitía a los niños centroamericanos solicitar estatus de refugiados en los Estados Unidos.

Más de 11,000 personas aplicaron a dicho programa desde 2014, cuando el expresidente Obama lo puso en vigor en un intento de disuadir a los centroamericanos que escapan de la violencia en sus países de origen, de intentar peligrosos viajes hasta la frontera con el país.

El programa está disponible exclusivamente para niños que tienen al menos un padre que reside legalmente en los EE.UU. y, en algunos casos, un familiar con documentos legales. Con este programa,  ellos, [los solicitantes] son examinados en sus países de origen. Desde que se lanzó la iniciativa, más de 2,000 personas se trasladaron a los EE.UU., ya sea como refugiados o por un proceso conocido como libertad condicional humanitaria, según el Departamento de Estado.

El decreto que Trump firmó el pasado viernes dispuso la inmediata suspensión de todas las admisiones de refugiados a los EE.UU. por 120 días. Aunque el cambio afecta a un mayor número de inmigrantes que huyen de regiones devastadas de África, Asia y Medio Oriente -y que habían sido reubicados en los EE.UU. por decenas de miles-, los defensores de la inmigración alegan que podría tener devastadoras consecuencias para los niños y familias de países como El Salvador y Honduras.

“Este programa fue un muy importante reconocimiento de la violencia real en esos sitios”, señaló Maureen Meyer, quien aboga por los derechos de los migrantes desde la organización sin fines de lucro Washington Office on Latin America. “Claramente, la suspensión de este programa pone a los niños en mayor riesgo. Mucha gente que está en peligro podría ser asesinada”, afirmó.

Trump caracterizó su decreto de inmigración, que también prohibió el ingreso al país de ciudadanos de siete países predominantemente musulmanes, como una medida que “devolvería la seguridad a los EE.UU.”, al protegerlos de amenazas externas.

Pero los defensores señalan que los niños que han solicitado el programa de refugiados para centroamericanos no representan ningún peligro para el país, y que sólo se les permite la entrada después de una cuidadosa inspección por parte del Departamento de Seguridad Nacional. “Todo niño debe pasar por una investigación de seguridad muy exhaustiva”, explicó Wendy Young, presidenta de Kids in Need of Defense, una organización sin fines de lucro que aboga por los niños inmigrantes. “Los refugiados son los inmigrantes más controlados en el país”.

El programa surgió en 2014, un año en que se registró un número récord de centroamericanos que solicitaron asilo en la frontera de los EE.UU. Muchos de ellos viajaban sin guardianes, a menudo en compañía de traficantes de personas, y la frase “menor no acompañado” se unió al léxico del debate migratorio. Muchos de los chicos relataron haber huido de la violencia y del reclutamiento forzoso por parte de las pandillas en El Salvador, Honduras y Guatemala.

Ante una creciente crisis humanitaria, Obama promulgó varias medidas para frenar la inmigración. Por ejemplo, solicitó al Congreso destinar dinero para ayudar a mejorar las condiciones económicas y de seguridad en Centroamérica, e instó a México a intensificar drásticamente las deportaciones en su frontera sur.

El Programa de Menores de Centroamérica permitió que los pequeños solicitaran estatus de refugiados desde su país de origen. A aquellos que enfrentaban las mayores amenazas se les permitía trasladarse a Costa Rica, un país más seguro, mientras esperaban saber si su petición era aprobada.

En el momento, algunos defensores argumentaron que el programa no era lo suficientemente extenso porque proporcionaba protecciones solo para niños con un padre documentado en los EE.UU., como el ‘Estatus de Protección Temporal’ que se concedió a muchos inmigrantes que huyeron de guerras civiles en Honduras y El Salvador en los años 1980. En 2016, el gobierno de Obama expandió el sistema ligeramente para permitir que los familiares adultos de esos niños solicitaran también estatus de refugiado.

Un vocero del Departamento de Estado, que regula el programa, no precisó cuántas personas han sido afectadas por el decreto de Trump, o si a los centroamericanos se les concederá una exención al decreto y se les permitirá ingresar al país.

“El Programa Estadounidense de Admisión de Refugiados ha sido suspendido en todo el mundo a partir del decreto presidencial”, resaltó el portavoz en un comunicado.

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Traducción: Valeria Agis

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