Luego de su reunión con 'El Chapo’, Kate del Castillo tiene miedo de volver a México

Luego de su reunión con 'El Chapo’, Kate del Castillo tiene miedo de volver a México

Joaquín “El Chapo” Guzmán se quejó de sufrir ‘torturas psicológicas’ en prisión. Aquí, un vistazo a su pasado criminal.

La nueva serie de Netflix “Ingobernable” está ambientada en México. Pero cuando llegó la hora de comenzar a filmar el drama hablado en español, el verano pasado, su protagonista tenía un problema: no podía ingresar a ese país sin arriesgarse a ser arrestada.

Kate del Castillo, una de las actrices más conocidas de México, era buscada por las autoridades después de su reunión con Joaquín ‘El Chapo’ Guzmán, el narcotraficante más emblemático del país vecino, quien se encontraba prófugo, en 2015.

La actriz, de 44 años de edad, ganó fama después de protagonizar una serie de novelas populares. El narcotraficante, quien según se cree tiene cerca de 60 años, comenzó como vendedor callejero y llegó a liderar el grupo criminal más poderoso y sanguinario del mundo.

La relación de ambos, basada en la fascinación mutua y forjada a través de una serie de mensajes de texto secretos, se convirtió en la destrucción de Guzmán, quien eventualmente terminó en una prisión de los EE.UU. a la espera de un juicio por cargos de tráfico de drogas y asesinato. Pero menos publicitados son los problemas que el vínculo le ha causado a Del Castillo, vilipendiada por los funcionarios mexicanos a raíz de su amistad con el criminal, y quien ahora sostiene que su carrera sufre las consecuencias.

En el nuevo programa, Del Castillo interpreta a la primera dama mexicana Emilia Urquiza, quien se da a la fuga cuando es falsamente acusada de matar a su esposo. “Desde luego hay una analogía, porque yo también he sido perseguida”, aseguró la actriz, en una reciente entrevista telefónica desde Los Ángeles. “Yo también he intentado probar mi inocencia”.

El problema comenzó una noche de invierno, en 2012. Del Castillo estaba en su casa de Los Ángeles, donde se había traslado años antes para intentar trabajar en Hollywood. Bebiendo una copa de vino, la actriz envió una catarata de tuits acerca del amor y la política, sus temas habituales en las redes sociales.

A continuación abordó el tema de Guzmán, quien había escapado de la prisión una década antes y seguía dado a la fuga. “Hoy creo más en El Chapo Guzmán que en los gobiernos que me ocultan verdades, incluso si son dolorosas”, escribió.

Después le dirigió una pregunta al líder del cártel de Sinaloa. “Señor Chapo: ¿No sería genial si empezase a traficar cosas buenas? Vamos a traficar amor, usted sabe cómo”.

Los provocativos tuits de Del Castillo encendieron una fuerte polémica, y algunos en México la acusaron de celebrar al narcotraficante. Pero también captaron la atención del propio Guzmán, quien se había convertido en su admirador después de ver la telenovela mexicana “La Reina del Sur”, con temática vinculada a las drogas.

En 2014, después de que el líder del cártel fuera recapturado, sus abogados llegaron a Del Castillo para ofrecerle los derechos de su biografía, para un proyecto cinematográfico o televisivo. Del Castillo, quien vio un enorme potencial narrativo en las hazañas de Guzmán y en su estatus de héroe popular, se entusiasmó ante la posibilidad.

Los abogados le dieron a la actriz un teléfono para que pudiera comunicarse con Guzmán a través de mensajes de texto. En el intercambio, él le confesó su admiración por su carrera actoral y la llamó “la mejor mujer del mundo”.

Guzmán escapó nuevamente en julio de 2015, y tres meses después invitó a Del Castillo a visitarlo en un escondite en las montañas de Sinaloa. Allí compartieron tequila y hablaron de su vida hasta bien entrada la noche. El actor Sean Penn, a quien Del Castillo había invitado, escribió más tarde acerca de la experiencia en la revista Rolling Stone.

El encuentro clandestino ayudó a las autoridades mexicanas a localizar el sitio del capo narco y a apresarlo nuevamente, meses más tarde. También avergonzó al presidente Enrique Peña Nieto, planteando la pregunta de cómo su gobierno no había podido encontrar antes al fugitivo.

Del Castillo ya era impopular para el Partido Revolucionario Institucional (PRI), de Peña Nieto, porque había hecho campaña por el candidato opositor en las elecciones presidenciales de 2000. Después de su encuentro con Guzmán, dijo, se convirtió en el blanco de una “caza de brujas” por parte del gobierno.

En una entrevista a principios del año pasado, Arely Gómez, por entonces procuradora general de México, señaló que su oficina estaba investigando a Del Castillo por posibles cargos de lavado de dinero y sugirió que la actriz podría haber recibido financiamiento de Guzmán para el proyecto cinematográfico. El gobierno emitió una orden para hallar e interrogar a Del Castillo, quien afirmó que el narcotraficante no le había pagado nada.

Como resultado de la orden, señaló la actriz, varios proyectos que tenía planeados quedaron archivados, y el costo de su seguro laboral había subido. “La gente tiene miedo porque no sabe si yo podré actuar, o si súbitamente el FBI o la DEA vendrá por mí y me sacará de una producción”, manifestó.

Para “Ingobernable”, los productores intentaron acomodarse a la situación filmando las escenas de Del Castillo en San Diego y empleando una doble para sus tomas callejeras en México.

El programa es una crítica nada sutil de su país de origen.

La primera temporada se desarrolla con la sangrienta guerra contra las drogas como telón de fondo, además de corrupción gubernamental y desapariciones forzadas, tal como ocurre en la realidad. Un punto central de la trama es una referencia velada a la desaparición de 43 estudiantes en Ayotzinapa, ocurrida en 2014.

“Es casi una obligación para nosotros, como actores y productores, hablar acerca de los temas que molestan en México; acerca de la corrupción, de las fallas”, expresó Del Castillo. “Necesitamos comenzar a cuestionarnos como mexicanos y a elevar nuestras voces”.

En la ficción, el personaje de Del Castillo choca con su esposo, el presidente, acerca de sus promesas de campaña incumplidas.

El productor Epigmenio Ibarra afirmó que nunca consideró a otra actriz para el papel, incluso a pesar de las restricciones de viaje. “Cualquier productor o periodista hubiera perseguido esa noticia”, afirmó acerca del encuentro de Del Castillo con Guzmán. “Elegimos a una gran mujer, una gran actriz y una gran luchadora. Estamos con ella”. Más aún, aseguró que el rol fue escrito especialmente para la actriz. “Kate es ‘Ingobernable’”, afirmó.

Mientras sus compañeros de elenco asistieron al estreno con alfombra roja y las conferencias de prensa en Ciudad de México el mes pasado, Del Castillo permaneció en su hogar de Brentwood. Para un evento puntual, la actriz se sumó vía satélite y respondió a los reporteros mexicanos acerca de su reunión con Guzmán. “Es una lástima que no pueda ver los rostros de la prensa y a todos mis colegas”, afirmó, esforzándose para no lagrimear.

Del Castillo siguió comunicándose con Guzmán acerca del proyecto cinematográfico a través de los abogados, cuando el capo narco estaba aún encarcelado en México, pero no ha hablado con él desde su extradición a los EE.UU., ocurrida este año.

La actriz desea hacer una película acerca de la vida de Guzmán, pero esperará hasta estar segura de que sus problemas legales en México están resueltos.

En febrero pasado, la oficina del procurador general anunció que, en cumplimiento de una resolución judicial, había cancelado la orden de hallar e interrogar a Del Castillo. Sin embargo, la actriz cree que el gobierno está planeando un nuevo caso en su contra y que, según sus letrados, no es seguro regresar a su país. “Sólo lo haré cuando mis abogados me den luz verde y aseguren que puedo ir sin riesgos”, aseveró.

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Traducción: Valeria Agis

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