LAUSD tiene casi 700 quejas no resueltas por fallas en los aires acondicionados

LAUSD tiene casi 700 quejas no resueltas por fallas en los aires acondicionados

Jessica Melgoza es una de las afortunadas. Estudiante de noveno grado en Banning High School, la nueva escuela magnet para jóvenes que quieren ser bomberos, esta chica de 14 años de edad tiene un asiento privilegiado en su clase de inglés, justo  frente a uno de los dos ventiladores.

Se supone que todas las aulas del Distrito Escolar Unificado de Los Ángeles (LAUSD) deben tener un aire acondicionado que funcione correctamente. Pero desde el lunes, cuando las temperaturas subieron por encima de los 100 grados, las escuelas de LAUSD tenían casi 700 quejas sin resolver por problemas con las altas temperaturas. Cinco de ellas, incluyendo dos recibidas el lunes, llegaron de Banning, localizada en Wilmington.

El número actual de quejas sin resolver es la mitad de las que el sistema escolar enfrentó a mediados de agosto pasado, después de haber iniciado las clases, detalló Roger Finstad, director de mantenimiento y operaciones del LAUSD. En su mayor parte, las temperaturas este año han sido más clementes que las del pasado.

"Para nosotros, eso es un atraso modesto", dijo Finstad. El distrito cuenta con unas 30,000 aulas.

En la clase de Inglés, Jessica está rodeada por estudiantes que se quejan acerca del calor que sufren en el salón de clases. Suda tanto, dice ella, que su pelo se pega a su cara y cuello. Entre una clase y otra hay largas filas para beber de la fuente de agua. Jessica desearía que la escuela tuviera una cafetería bajo techo, en lugar de una zona de sombra afuera.

Algunos de los salones de clase de Jessica tienen aire acondicionado. En esos, señaló, el alivio en los días calurosos es tan grande que a veces no escucha las indicaciones del maestro porque está ocupada disfrutando del aire fresco. Pero finalmente, contó, presta más atención en las clases con aire acondicionado porque se siente más cómoda.

La semana pasada, la Junta de Educación de Los Ángeles votó a favor de iniciar las clases más cerca al día del trabajo, en parte debido al fuerte calor de agosto. Finstad afirmó que este cambio no haría mucha diferencia en el número de llamadas que recibe en su oficina.

El lunes por la mañana, el distrito envió una alerta de calor excesivo y dirigió a los administradores a un boletín sobre formas de prevenir el estrés por calor, incluyendo la limitación de actividades al aire libre.

Jessica y sus compañeros de clase, de todas formas, tuvieron clase de educación física ese día. Llevaban puestos sus pantalones del uniforme azul marino y camisas polo, mismas con las que marcharon en el exterior.

En el otro lado de la ciudad, en Portola Middle School, en Tarzana, la directora Stephanie McClay implementó un "horario de calor excesivo" por la quinta o sexta vez este año, aseguró.

Los estudiantes se pusieron sus equipos de educación física, pero las clases se llevaron a cabo en zonas interiores, con aire acondicionado. Nadie podía estar afuera durante el almuerzo. Se les pidió a los maestros a mantener las puertas cerradas y mantener los salones sin candado durante el almuerzo, para que los estudiantes tuvieran un lugar fresco donde comer.

A los alumnos en el sistema escolar unificado de Long Beach no les prometieron aulas con aire acondicionado. Sólo 33 de las 84 escuelas del distrito están completamente equipadas con esa comodidad.

Camisa blanca, pelo atado, la botella de agua llena. Es así cómo Toni Engberg envía a su hijo, de 6 años de edad, a clase en los días calurosos. Colby Kukreja es un alumno de primer grado en Mark Twain Elementary, donde no disponen de aire acondicionado.

El año pasado, Engberg estuvo entre los padres de familia que comenzaron una petición para instalar aire acondicionado en las 84 escuelas del distrito, lo cual podría llegar a costar hasta $700 millones de dólares.

Los residentes de Long Beach votarán sobre una medida de bonos en la boleta electoral de noviembre que financiaría este proyecto. Mientras tanto, Engberg se consuela con el hecho de que Colby sale de la escuela a las 2:05 p.m., generalmente antes de que el calor alcance su temperatura más alta en el día.

En tanto, su hija, de 12 años de edad, Alexis Kukreja, ahora asiste a Bancroft Middle School. Allí hay aire acondicionado en la mayoría de sus clases, y en los días más calurosos los profesores de educación física les dejan ver películas de deportes en el auditorio, con aire acondicionado, señaló Alexis. La función del lunes fue "Space Jam".

Una película puede no ser la mejor opción, pero es un respiro ante las altas temperaturas, aseguró la niña, quien también afirma tener mejor concentración en las aulas con aire acondicionado.

Alexis se prepara para los días calurosos llevando dos botellas de agua a la escuela, y se compra una tercera botella en el almuerzo. "Cuando no traigo agua  y la temperatura sube demasiado, tengo fuertes dolores de cabeza", contó Alexis. "Como ahora mismo”.

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Traducción: Diana Cervantes

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