Antes de que el escándalo se hiciera público USC fue consultada por The Times sobre la conducta de Puliafito

Antes de que el escándalo se hiciera público USC fue consultada por The Times sobre la conducta de Puliafito

Cuatro días después de que The Times publicara una historia acerca del uso de drogas por el entonces decano de la Escuela de Medicina de la USC, la universidad anunció que estaba tomando medidas para despedir al Dr. Carmen A. Puliafito y afirmó que su conducta había causado “indignación y disgusto”.

El preboste de la USC, Michael Quick, manifestó que la casa de estudios decidió actuar porque se les había mostrado información “extremadamente preocupante” ese mismo día acerca del comportamiento de Puliafito. Aunque no proporcionó detalles, señaló que era “la primera vez que habíamos visto esa información de primera mano”. “Sé que muchas personas querían que tomáramos medidas en relación con las acusaciones y los rumores, pero necesitábamos hechos reales”, escribió Quick en una carta dirigida al profesorado. 

Sigue sin estar claro cuándo los altos funcionarios de la USC supieron por primera vez de las alegaciones que involucraban a Puliafito. The Times llevó a cabo repetidas investigaciones en los últimos 15 meses acerca del exdecano, y en algunos casos describió la información que los reporteros habían reunido acerca de éste.

Más de un año de preguntas

Los líderes de la USC nunca respondieron a las investigaciones. Numerosas llamadas telefónicas no fueron devueltas, correos electrónicos no fueron contestados y una carta que solicitaba una entrevista con el presidente de la USC, C.L. Max Nikias, para hablar sobre Puliafito fue devuelta a The Times, sin abrir, por servicio de mensajería.
Sólo después de que este periódico publicara su informe, el lunes de la semana pasada, la USC abordó el asunto públicamente. Para el viernes, los funcionarios lamentaron la conducta de Puliafito y señalaron que habían contratado a un bufete de abogados para investigar el manejo del asunto por parte de la administración.

Especialistas en ética médica afirmaron que la USC tenía el deber de investigar las acusaciones sobre Puliafito inmediatamente, incluso si éstas estaban incompletas o sin corroborar. Una pronta investigación interna era necesaria, señalaron, independientemente de si la entidad respondía o no a las preguntas de The Times.

El Dr. Daniel Sulmasy, profesor de ética biomédica de la Universidad de Georgetown, expresó que la necesidad de una investigación rápida era especialmente apremiante debido a la función de Puliafito como supervisor de los miembros del profesorado, médicos, estudiantes y líder de las becas de investigación. “Estos profesionistas están sujetos a un estándar moral más alto que otras personas”, dijo.

“Las acusaciones son tan graves, que podrían poner en riesgo a los pacientes”, agregó Art Caplan, jefe fundador de la División de Bioética en el Centro Médico Langone de la Universidad de Nueva York. “Yo diría que si no lo van a despedir directamente porque están esperando recibir confirmación de los hechos, al menos deben suspenderlo y averiguar qué está sucediendo”.

El informe de The Times, publicado el 17 de julio pasado, describió detalladamente cómo Puliafito mantuvo la compañía de un círculo de delincuentes y drogadictos, y utilizó metanfetamina y otras drogas mientras era decano de la Escuela de Medicina Keck. El artículo citó fotos y videos revisados por The Times, que mostraban a Puliafito y sus amigos -todos entre los 20 y los 30 años de edad- de fiesta en 2015 y el 2016. 

En algunas imágenes se ve a los acompañantes de Puliafito sosteniendo parafernalia relacionada con el uso de drogas, durante una visita después de horas a la oficina del decano en la USC.

Una renuncia precipitada 

Un miembro del círculo de Puliafito era una mujer de 21 años, quien sufrió una sobredosis en su presencia, en un hotel de Pasadena, tres semanas antes de que el exdecano renunciara repentinamente a su cargo en la universidad, en marzo de 2016, en mitad del trimestre de primavera.

La USC no ha indicado si el incidente tuvo relación directa con la renuncia de Puliafito.

Después de dimitir al cargo de Decano, Puliafito, un reconocido cirujano ocular con estudios en Harvard, siguió formando parte del profesorado de Keck, continuó aceptando a nuevos pacientes y representó a la universidad en público hasta hace escasos fines de semana.

El martes 18, un día después de que fuera publicado el informe de The Times, Nikias expresó en una carta a la comunidad del campus que la USC “analizaría y abordaría” el informe, pero también sugirió que la entidad no había determinado si éstas eran verdaderas. Su declaración no decía si la universidad había tenido conocimiento sobre los detalles antes de que el artículo fuera publicado.

“Nuestra universidad condena categóricamente la posesión ilícita, el uso o la distribución de drogas”, escribió el presidente. “Estamos preocupados por el Dr. Puliafito y su familia, y esperamos que, si las afirmaciones del artículo son ciertas, él reciba la ayuda y el tratamiento necesario para una recuperación completa”.

El viernes pasado, Nikias publicó una declaración terminante, donde resaltó “estamos indignados y trastornados por el comportamiento de este individuo”. El mismo día, Quick dijo al profesorado que a Puliafito se le había prohibido el ingreso al campus y  “cualquier asociación con la USC”.

La investigación de The Times comenzó con un informe sobre el incidente del hotel en Pasadena. Los paramédicos trasladaron de urgencia a la mujer, Sarah Warren, a un hospital, donde se recuperó. Un informe policial señaló que los oficiales encontraron metanfetamina en la habitación del hotel, donde no se realizó ninguna detención.

Un testigo del incidente le contó a este diario que llamó a la oficina de Nikias y brindó a dos empleados un relato anónimo de la sobredosis, exigiendo que la USC tomara medidas contra Puliafito.

Los registros telefónicos revisados por The Times comprobaron que el testigo realizó una llamada de seis minutos a la oficina de Nikias el 14 de marzo de 2016, 10 días después de la sobredosis. El informante dijo que no esperaba que le devolvieran la llamada, pero que en esa oportunidad comunicó a los empleados de la USC que daría la información a los medios si no se tomaba alguna medida.

La semana pasada, el sucesor de Puliafito como decano, el Dr. Rohit Varma, comunicó a decenas de estudiantes que la USC no había encontrado “ninguna evidencia, en particular, de esa llamada telefónica”. Varma dijo a los estudiantes que el exdecano había aparecido ebrio en eventos fuera del campus y había buscado tratamiento contra el alcoholismo; también expresó que los detalles de la historia provocaron conmoción.

The Times se puso en contacto por primera vez con la USC sobre este tema el mes posterior a la sobredosis. En respuesta, Puliafito dijo en un correo electrónico del 20 de abril de 2016 que había renunciado como decano para tomar un puesto en la industria de la biotecnología. Nunca más respondió a las peticiones de entrevista o a las preguntas escritas.

En mayo de 2016, The Times dejó un mensaje telefónico y envió un correo electrónico al vicepresidente sénior de relaciones universitarias de USC, Thomas Sayles. El correo electrónico decía, sin entrar en detalles, que el periódico estaba al tanto de las circunstancias que habían precedido a la dimisión de Puliafito y que quería saber cómo USC había abordado el asunto. Sayles no respondió.

Al siguiente mes, la USC organizó una recepción para Puliafito al aire libre, en el campus de ciencias de la salud de USC en Boyle Heights. Mientras decenas de empleados de Keck observaban, Nikias elogió las contribuciones de Puliafito a la escuela durante su mandato como decano.

El Times siguió reuniendo información sobre la sobredosis. En un correo electrónico de noviembre de 2016, un reportero pidió entrevistar a Nikias y Quick, advirtiendo que una próxima nota periodística examinaría "detalladamente los eventos que ocurrieron fuera del campus y que precedieron a la dimisión del Dr. Puliafito". De nuevo, no hubo respuesta.

Un sobre cerrado sin abrir

En enero pasado, un reportero visitó la casa de Nikias en San Marino. El presidente de la USC estaba de viaje, y el periodista le entregó una nota a su mujer, en un sobre sellado. Volvió a pedir Nikias que hablara con él sobre los acontecimientos que habían rodeado la dimisión de Puliafito.

Al día siguiente, el sobre fue devuelto sin abrir a The Times a través de un mensajero, con una queja escrita de Brenda Maceo, vicepresidente de relaciones públicas y marketing de USC. La carta decía que el reportero había "cruzado un límite” al visitar la casa de Nikias.

El Times continuó con su investigación. El 2 de marzo de este año, el periódico envió por correo electrónico una solicitud de entrevista y una lista de preguntas a Nikias; se comunicó que un reportero sabía de la llamada del testigo a la oficina del presidente. El correo electrónico también decía que la habitación del hotel donde la mujer joven había sufrido una sobredosis había sido registrada a nombre de Puliafito y que se había encontrado allí metanfetamina.

Adjunto al correo electrónico se encontraba una grabación de la llamada al 911 de un empleado del hotel, donde informaba sobre la aparente sobredosis. En la grabación, se escucha a Puliafito identificándose como médico y diciendo que la mujer era su novia. El exdecano le dice al operador del 911 que la mujer “había tomado muchos tragos y está durmiendo".

Cuando el operador le preguntó si había consumido algo más, Puliafito dijo: "Creo que sólo fue alcohol". Una portavoz de la policía reconoció más tarde a The Times que la joven había tenido una sobredosis con las mismas drogas que se encontraban en la habitación: metanfetamina.

Nikias no respondió al correo electrónico del 2 de marzo. Dos periodistas visitaron su oficina ese día para pedir una entrevista. Su jefe de personal, Dennis Cornell, les dijo: "El presidente no hablará con The Times sobre este asunto".

Este mes, Nikias no respondió a un último correo electrónico de The Times donde se pedía una entrevista antes de que la investigación fuera publicada. Ann Fromholz, abogada de Pasadena y alumna de la Facultad de Derecho de USC, que ha realizado cientos de investigaciones en lugares de trabajo, afirmó que es común que los empleadores inicien investigaciones motivadas por filtraciones anónimas o a pedido de instituciones externas. “Incluso si el empleador no sabe los detalles de la parte que reclama, están obligados a investigar y determinar si hubo una mala conducta", aseguró Fromholz.

 

"Una manera deliberada y cuidadosa"

A medida que la indignación por las revelaciones de Puliafito creció, Quick escribió el miércoles pasado un memorándum a la facultad de USC que intentaba explicar las acciones de la universidad. "Quiero asegurarles que hemos tomado este asunto muy en serio, que tomamos las decisiones que nos parecieron más correctas, con la mayor rapidez posible, de una manera prudente y reflexiva, y teniendo en cuenta la información que teníamos en cada momento", escribió.

Respondiendo a quienes, en el campus, preguntaban por qué la universidad no había tomado "acciones unilaterales" contra Puliafito, el preboste señaló que habían seguido las reglas. "Si alguno de nosotros se encontrara en una situación similar, desearíamos que la universidad siguiera sus procesos establecidos de manera deliberada y cuidadosa", escribió.

El viernes, Nikias anunció que la exfiscal federal Debra Wong Yang realizaría "una investigación exhaustiva" sobre la conducta de Puliafito y "la respuesta de la universidad". El presidente señaló que en este "proceso de indagación", los funcionarios de la USC "buscarán mejorar las formas en que la entidad podría haber reconocido anticipadamente la gravedad de la situación", y exhortó a todos los empleados de USC a "cooperar plena y rápidamente" con la investigación.

Yang es socia de Gibson, Dunn & Crutcher, una empresa que mantiene estrechos vínculos con USC. El socio gerente de la firma, Kenneth M. Doran, es graduado de la Escuela de Derecho Gould de USC y expresidente de la junta de consejeros. También ha sido un importante recaudador de fondos para la entidad. En 2014, Gibson Dunn fue mencionado en el sitio web de la escuela de derecho de USC por lograr "la participación del 100%" de los exalumnos de la firma en una campaña de recaudación de fondos.

Por su parte, Yang representó a USC cuando se enfrentó a una demanda de homicidio por negligencia en 2012, presentada por los padres de dos estudiantes graduados que fueron asesinados fuera del campus. La demanda fue desestimada en 2013.

La página de perfil de Yang en el sitio web de Gibson Dunn remarca que trabajó como profesora adjunta en la escuela de leyes de USC. La última vez que dictó clases allí fue en la década de 1990, según un portavoz de la universidad.

USC se negó a comentar más respecto del tema este sábado, y sólo expresó en un comunicado: "Es imprescindible dejar que la investigación de Gibson, Dunn & Crutcher siga su curso para no impedir su progreso o nublar los recuerdos de aquellos que puedan tener información para compartir. Nuestra prioridad ahora es obtener una idea clara de lo que sucedió exactamente, y asegurar el bienestar y la confianza de nuestros estudiantes en USC, los pacientes de la Escuela Keck y toda nuestra comunidad universitaria".

Traducción: Diana Cervantes

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