UC Irvine, una universidad de investigación de élite, que a la vez, es un refugio para los latinos

UC Irvine, una universidad de investigación de élite que es, a la vez, refugio para los latinos

Durante la mayor parte de su vida, Ángela Vera nunca se imaginó a sí misma en la Universidad de California. Creció en un vecindario de bajos ingresos de Santa Ana, como hija de un carpintero nacido en México y con escolaridad de segundo grado, que destacaba el valor de la educación pero no sabía cómo guiarla.

“Siempre pensé que la UC era para los estudiantes de este nivel”, afirmó, sosteniendo su mano por encima de su cabeza. “Nunca me vi a mí misma tan capaz”.

Pero después de que un consejero de Santa Ana College la animara a elevar sus aspiraciones, Vera se transfirió a UC Irvine hace dos años. El campus, dijo, le proporcionó la ayuda financiera, el apoyo académico y las oportunidades de liderazgo que necesitaba para prosperar, y alimentó su ambición de obtener un título de posgrado después de completar una doble especialización en derecho criminológico y sociedad, y ecología social, el próximo año.

UC Irvine puede parecer un refugio poco probable para los estudiantes latinos. El campus está situado en lo que solía ser una comunidad republicana esencialmente blanca, pero ahora es hogar de tantos asiáticos que la gente bromea que UCI representa en realidad ‘University of  Chinese Immigrants’ (Universidad de Inmigrantes Chinos).

El campus de Irvine es ahora la opción más popular de la UC para los solicitantes latinos de primer año, y alcanzó a la universidad líder, la UCLA, por primera vez el año pasado. El mes último, el campus fue reconocido a nivel federal por su rol en la educación de los latinos, una distinción poco frecuente entre las universidades de investigación de élite.

En total, 492 escuelas en 19 estados y Puerto Rico han sido designadas como Instituciones de Servicio para Hispanos (HSI, por sus siglas en inglés), lo cual les permite solicitar unos $100 millones anuales en subvenciones federales de investigación. Para calificar, la población estudiantil del campus debe ser un 25% latina, y más de la mitad debe ser considerada económicamente necesitada.

En California, casi todos los campus de Cal State, al menos la mitad de los Colegios Comunitarios de California y la mitad de los planteles de la UC han recibido este reconocimiento. Pero UC Irvine y UC Santa Barbara son los únicos campus HSI entre los 62 miembros de la Asociación de Universidades Estadounidenses, una red de élite de instituciones de investigación, públicas y privadas, que incluye a la Ivy League, UC, Stanford y USC.

Sólo tres de las 100 universidades con las carteras de investigación federal más grandes del país son HSI, la UC está en segundo lugar detrás de un centro oncológico especializado en la Universidad de Texas, destacó Terry Hartle, vicepresidente sénior del Consejo Estadounidense de Educación (ACE, por sus siglas en inglés), que representa a 1,600 colegios y universidades.

“Una preocupación acerca de las principales universidades de investigación es que no se parecen necesariamente a la población de los Estados Unidos”, expuso Hartle. “Predominan los blancos y los asiáticos, y están insuficientemente representadas por afroamericanos e hispanos.  “Lo que vemos en UC Irvine es una decisión consciente de ampliar la naturaleza de la población para quienes trabajan”.

El rector de UC Irvine, Howard Gillman, aseveró que el campus buscado deliberadamente diversificar su recinto como parte de su misión pública e instado a otras instituciones destacadas a hacer lo mismo. “Creemos que es importante mostrar que una mayor educación superior puede estar disponible para todas las personas”, dijo. “La demografía del estado está cambiando, y las grandes instituciones que estaban allí para las generaciones pasadas también deben estarlo para las generaciones del futuro”. 

Por primera vez, más de la mitad de la clase graduada de UC Irvine de este año está compuesta por estudiantes universitarios de primera generación.

UC Irvine no sólo admite a más estudiantes latinos, sino también los educa para el éxito, remarcó Gillman. Ocho de cada 10 de ellos que ingresaron en el año escolar 2010-2011 se graduaron dentro de los seis años, casi en igual proporción que los blancos y los negros, y justo por debajo de los asiáticos. Las tasas de graduación para los alumnos transferidos son aún mayores. 

El éxito tomó tiempo. El campus comenzó a sentar las bases de ello en 1983, cuando creó la Asociación de Santa Ana con las escuelas locales, el Santa Ana College y Cal State Fullerton, para mejorar la tasa de ingreso a la universidad en el área. En 1996 intensificó los esfuerzos, después de que los votantes del estado aprobaran la Proposición 209, que prohíbe la acción afirmativa basada en la etnia, explicó Stephanie Reyes-Tuccio, directora ejecutiva del Center for Educational Partnerships.

Este centro atiende a 12,000 estudiantes mayormente de bajos ingresos al año; tres cuartas partes de ellos son latinos, y la entidad tiene programas que los preparan para la universidad y para su éxito. Además, apoya a aquellos interesados en la ciencia, tecnología, ingeniería y matemáticas, y ayudó a desarrollar un plan de ingreso a la universidad para cada alumno de preparatoria del Distrito Escolar Unificado de Santa Ana. Los profesores afiliados también realizan investigaciones y ofrecen capacitación docente. 

Cerca del 85% de los estudiantes de preparatoria que trabajan con el centro terminan el curso preparatorio para la universidad requerido para la UC y Cal State, en comparación con el promedio estatal del 43%, precisó Reyes-Tuccio, quien recauda tres cuartas partes de su presupuesto anual -de $10 millones de dólares- de las subvenciones públicas y donaciones privadas.

Varios estudiantes latinos afirmaron que eligieron a UC Irvine debido a la generosa ayuda financiera y la proximidad a sus familias en las ciudades circundantes. Otros dijeron que experimentaron un choque cultural al trasladarse desde sus vecindarios y escuelas mayormente latinas a la universidad, donde sólo una cuarta parte de los alumnos comparte su origen étnico.

Gloria Ochoa y David Cosme, ambos alumnos de transferencia de Mt. San Antonio College, en Walnut, expresaron que al principio se sorprendieron por las manifestaciones de estudiantes conservadores contra los inmigrantes y musulmanes, con carteles que decían: “Construyan ese muro” y “No son bienvenidos aquí”. “Me preguntaba si había elegido la escuela correcta”, dijo Cosme, estudiante de tercer año que se especializa en sociología. Cosme nació en México y es el primero de su familia en asistir a la universidad. “Me preguntaba si encajaría. ¿Debería ocultar mi identidad?”.

Pero él y Ochoa pronto descubrieron a profesores y personal solidarios, más de 25 organizaciones de estudiantes latinos y centros en el campus que ofrecen muchos servicios de apoyo. 

Cosme encontró una zona de confort al trabajar como voluntario en la despensa de alimentos del campus y para una organización de estudiantes chicanos, MEChA. “La UCI ofrece muchos espacios para que mi comunidad se sienta segura y nos expresemos”, aseguró.

Por su parte, Ochoa, estudiante de tercer año que se especializa en psicología y comportamiento social, se asombró por la oferta en el Cross-Cultural Center, donde asistió a un taller sobre activismo trans Latino. Su decepción por quedar en la lista de espera en la UCLA se desvaneció cuando descubrió las valiosas oportunidades de investigación que ofrecía UC Irvine, donde intenta estudiar autismo y discapacidades del desarrollo, afirmó.  “Una cosa maravillosa acerca de la UCI, por la cual no recibe mucho reconocimiento ni crédito, es que muchos profesores desarrollan investigaciones y hay muchos laboratorios a los cuales inscribirse”, detalló.

Stephanie González, de 22 años de edad, descubrió a su “familia”, como ella los llama, en el Student Outreach and Retention Center, donde pudo encontrar amigos, oportunidades de liderazgo y alimento: sándwiches de crema de cacahuate y mermelada que aliviaron el hambre, ya que no podía permitirse pagar un plan de comidas en el campus. Allí fue contratada por el centro para desarrollar programas de mentores y capacitó a compañeros asesores para ayudar a los estudiantes a través de dificultades tales como la nostalgia por el hogar, las rupturas y dificultades académicas.

Daniela Estrada, hija de un cocinero y una empleada hospitalaria oriundos de México, atribuye gran parte de su éxito a los mentores del campus. Un consejero del programa de Becas SAGE para estudiantes de bajos ingresos y académicamente talentosos, la ayudó a elaborar un currículum vitae con el cual consiguió un empleo en un bufete de abogados, para el cual ella pensaba no reunía las condiciones.

Mark Petracca, decano asociado de estudios de pregrado en la Facultad de Ciencias Sociales, le pasó oportunidades de investigación y la nominó para la prestigiosa Beca Truman, que proporciona hasta $30,000 para estudios de posgrado que conducen a un trabajo de servicio público. Estrada piensa asistir a la escuela de derecho para convertirse en defensora pública después de completar un programa Fulbright para enseñar inglés en Colombia.

“El profesor Petracca cambió mi experiencia, trayectoria y mi futuro al creer en mí, más de lo que yo misma lo hacía”, afirmó Estrada, que se especializa en ciencias políticas y está a punto de graduarse este mes. “Eso es lo que muchos alumnos quieren: alguien que crea en ellos”.

Las evaluaciones de desempeño de UC Irvine recompensan a los profesores que contribuyen con la “excelencia inclusiva”. El campus ha creado una base de datos para conectar al personal académico con oportunidades para promover la diversidad y equidad, y ha fijado una meta para que al menos la mitad de ellos participen para el 2020-2021.

Algunos estudiantes consideran que el campus podría hacer más -ofrecer más becas, por ejemplo, y ampliar la despensa de alimentos-. Los administradores pretenden hacer ambas cosas con las mayores oportunidades de financiación que tendrán ahora, a partir de ser considerados como campus HSI.

Ciertos alumnos también indicaron que se sienten marginados ante el plan de reubicar el espacio para los estudiantes inmigrantes y LGBTQ a una parte menos central del campus, aunque un portavoz de la universidad manifestó que las instalaciones serán actualizadas y ampliadas.

En cuanto a Vera, UC Irvine le dio una beca completa y una beca del rector para realizar trabajo como voluntaria en Perú. La joven ha encontrado amigos y una manera de expresar su identidad cultural, especialmente dentro del Ballet Folklórico de UCI.

Esta joven latina que alguna vez fue insegura y que nunca soñó que podría asistir a UC Irvine, es ahora su más devota evangelizadora.

Traducción: Diana Cervantes

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