Una megamansión de Bel-Air genera cargos penales contra su desarrollador y dudas entre los vecinos: ¿qué ocurrirá con la propiedad?

Una megamansión genera cargos penales contra su desarrollador y dudas entre los vecinos

Tres años atrás, los funcionarios de la ciudad de Los Ángeles exigieron que los constructores detuvieran el trabajo de una mansión colosal ubicada en las exclusivas colinas de Bel-Air.

La enorme casa que se estaba construyendo sobre Strada Vecchia Road era más grande y alta de lo permitido, señalaron entonces los fiscales de la ciudad. También incluía áreas enteras -dormitorios, terrazas y un inmenso teatro IMAX- que, según la ciudad, nunca habían sido aprobadas.

Los vecinos temían por su seguridad y se quejaban de que la ladera sobre sus hogares había sido peligrosamente desestabilizada.

Los funcionarios municipales retiraron entonces los permisos de construcción. El desarrollador de lujo Mohamed Hadid fue castigado con cargos penales. El caso llamó la atención internacional con su cóctel de acusaciones criminales, exceso inmobiliario y el estrellato de Hadid, quien apareció en “The Real Housewives of Beverly Hills” y cuyas hijas, Gigi y Bella, adornaban las portadas de revistas.

 

Ahora, después de más de un año de disputas legales, se espera que Hadid vaya a juicio esta misma semana. Pero el destino de la megamansión, de 30,000 pies cuadrados, sigue siendo poco claro.

“Todavía está esa cosa horrenda colgando de la ladera”, afirmó Joseph Horacek, un abogado de entretenimiento que repetidamente presentó quejas durante la construcción de la casa. El letrado apodó la inacabada construcción, que se eleva sobre su sinuosa calle, como “la Starship Enterprise”.

La pregunta clave es cómo L.A. debería responsabilizar a los desarrolladores de bienes raíces. Hadid y otros acusados vinculados con el proyecto enfrentan tres cargos por delitos menores, cada uno de ellos con pena de hasta seis meses en la cárcel del condado y una multa de hasta $1,000 dólares, señaló Rob Wilcox, vocero de Mike Feuer, fiscal de la ciudad.

Los críticos también buscan que se derribe la mayor parte de la estructura, argumentando que, si se deja allí, esto enviará un mensaje preocupante ante los desarrolladores ricos dispuestos a romper las reglas.

Hadid se negó a ser entrevistado, y en lugar de ello proporcionó respuestas por escrito a las preguntas realizadas por el Times, a través de un abogado. En el pasado, su equipo legal había argumentado que Hadid no era el responsable de obtener los permisos. El hombre se burló ante la idea de derribar la mansión, algo que consideró “una locura”. “¿Demoler esta casa? ¡Jamás!”, dijo Hadid a la revista Town and Country, y añadió: “Esta casa durará para siempre. Bel-Air caerá antes que ella”.

Hadid, de 68 años de edad, es una figura distinguida y conocida por construir propiedades grandiosas, como el Palazzo di Amore, una villa de Beverly Hills que se vendió en $195 millones de dólares y cuenta con un complejo de entretenimiento de 15,000 pies cuadrados, que incluye una pista de baile giratoria.

 Sus hijas son famosas supermodelos y su novia es ahora estrella de un programa de E! acerca de mujeres comprometidas o casadas con hombres ricos. Su cuenta de Instagram, que posee más de 600,000 seguidores, lo destaca como “Desarrollador de bienes raíces, padre orgulloso de cinco hijos, deportista de los Juegos Olímpicos de 1992, artista y creador de mi propio mundo soñado”.

En una audiencia realizada en mayo en una corte de Van Nuys, el abogado Robert Shapiro aseguró que Hadid estaba intentando obtener préstamos y terminar la casa, para que ésta no siguiera languideciendo. El letrado esbozó un escenario problemático para el juez mientras pidió más tiempo para que Hadid solucionara las cosas con el Departamento de Construcción de la ciudad en lugar de ir a juicio: la mansión sigue allí, sin terminar, hace años.

En 2016, otro de los abogados de Hadid, Donald Ré, advirtió a Feuer en una carta que los prestamistas podían llegar a rematar la construcción si Hadid fuera declarado culpable, lo cual le imposibilitaba ponerla en orden conforme las reglas de la ciudad.

Hadid ha presentado planes revisados para un edificio de aproximadamente 30,000 pies cuadrados, y busca nuevos permisos para terminarlo. Shapiro argumentó que lo mejor para todos sería finalizar la construcción.

No obstante, los registros de la ciudad indican que los planes revisados aún no han recibido una larga lista de autorizaciones del Departamento de Construcción. En un extenso conjunto de notas, un inspector señaló que los planes de Strada Vecchia seguían sin cumplir las reglas que restringen las construcciones en las laderas, la clasificación y la altura de las edificaciones.

Bruce Rudman, abogado que representa a Hadid en asuntos civiles, sin embargo, señaló que los planes eran realistas y redactó en un correo electrónico que “las correcciones se solicitan a menudo”. En la audiencia de mayo, la fiscal actuante Tina Hess le dijo al juez que, basándose en lo que había escuchado del Departamento de Construcción, podría pasar casi un año hasta que se emitan los permisos. Hess también puso en duda la idea de que Hadid no pueda financiar la construcción, puesto que el desarrollador procedió con otros proyectos.

Horacek argumentó que los planes revisados son simplemente una táctica de estancamiento para intentar retrasar el juicio. Él y otros críticos son escépticos de que Hadid logre que la edificación cumpla con los requisitos pedidos sin derribar la mayor parte o la totalidad de ésta. “El único camino que veo es la demolición”, afirmó el abogado Víctor de la Cruz, quien representa a Horacek. Aunque Hadid ha presentado los planes revisados, que contemplan la remoción de algunas características no aprobadas, “él intenta mantener una abrumadora mayoría de la obra construida ilegalmente. Son demasiado poco y demasiado tarde”, concluyó De la Cruz acerca de los planes.

Varias partes de la casa de Strada Vecchia nunca habían obtenido la aprobación de la ciudad, según una orden del 8 de abril de 2015 del Departamento de Construcción y Seguridad de Los Ángeles.

Eliminar las áreas no aprobadas podría no ser tan sencillo: los registros de la ciudad indican que muchas de las secciones no autorizadas se asientan debajo de otras partes de la edificación, incluido “un piso entero… creado por debajo del nivel del sótano”.

Los Ángeles también impuso nuevas reglas, más estrictas, para construir en Bel-Air, desde que Hadid comenzó esta construcción, lo cual puede complicar sus esfuerzos por legalizar la mansión. En el marco de las nuevas normas, las casas superiores a los 17,500 pies cuadrados deben someterse a una revisión más rigurosa, que requiere estudios ambientales y puede incluir una audiencia pública.

Rudman, en respuesta a esos potenciales retos, escribió que “todo se llevará a cabo con la guía de la ciudad y de los ingenieros del proyecto”.

 

Horacek y otros críticos insisten en que la ciudad no debe tratar el caso de Strada Vecchia como una cuestión de revisión de papeleo. Los fiscales aseguran que Hadid y sus socios de negocios ignoraron repetidamente las reglas, e incluso demolieron sin permiso una casa existente en el terreno y aplanaron el terreno con cortes peligrosos e ilegales.

Aun después de que la ciudad exigiera un alto a la construcción, el trabajo continuó ilegalmente en el sitio, según una orden del Departamento de Construcción. “No se puede premiar ese comportamiento”, aseguró Mike Eveloff, miembro del directorio de la organización sin fines de lucro Fix the City, que argumenta que L.A. ha permitido que el desarrollo supere la infraestructura y los servicios de la ciudad. “L.A. tiene que hacer de esto un límite absoluto; si alguien lo cruza, la estructura debe demolerse”.

Legalizar el edificio después de todos los hechos, expuso De la Cruz, le diría al resto de los desarrolladores: “Está bien violar la ley y pedir perdón más tarde”.

La Fiscalía de la Ciudad de Los Ángeles presentó un escrito legal en marzo pasado, argumentando que la casa de Strada Vecchia incluía áreas no aprobadas y había violado las reglas de zonificación de la ciudad.

Rudman replicó que Hadid había trabajado para atender las exigencias de la ciudad y asegurar que la mansión cumpliera con las normas. En un email afirmó que los muros de contención, paredes interiores y otras características señaladas por la ciudad ya habían sido demolidas, al igual que las partes “no estructurales” de las cubiertas (decks) inferiores, ahora inutilizables.

Rudman enfatizó también que el edificio había sido inspeccionado una y otra vez por la ciudad durante su construcción. Es un punto que los letrados de Hadid ya habían planteado antes: Ré escribió el año pasado que el cine -al cual se refirió como “solamente una sala con niveles de hormigón escalonados al estilo de un cine”- había aparecido previamente en fotografías aéreas entregadas a la ciudad. “No hay posibilidad de que los inspectores no lo detectaran al momento de la construcción”, aseguró Ré por escrito.

Los vecinos argumentaron que L.A. podría eventualmente tomar el asunto en sus propias manos. Conforme el código municipal, la ciudad puede exigir la demolición de una construcción si la considera una molestia. Las reglas de la ciudad también indican que si el Departamento de Construcción cree que una estructura representa un peligro inmediato, puede ser derribada “sin una orden o notificación de ningún tipo”.

Rudman respondió por correo electrónico que “no hay mérito para decir que el edificio es una molestia”.

No es ésta la primera vez que las disputas por construcciones generan denuncias de derribo. Hace seis años, un juez dictaminó que L.A. había emitido erróneamente un permiso a un dueño de una casa de Brentwood para instalar un puente que le permitía conducir su Ferrari hasta un garaje de exposición, ubicado en su sala de estar. Durante la disputa, el abogado se quejó de que la ciudad había inspeccionado repetidamente el puente “y que nadie había planteado un problema”.

Sin embargo, los vecinos se opusieron al puente, argumentando que era un peligro para la seguridad y que podía sentar un precedente preocupante en la ciudad. “Tuvimos que demolerlo, y así lo hicimos”, afirmó Raymond Klein, presidente de la Asociación de Propietarios de Brentwood.

En Pacific Palisades, los vecinos desafiaron un polémico proyecto de remodelación, argumentando que el desarrollador, Mehr Beglari, había manipulado incorrectamente una fórmula para determinar hasta qué punto el edificio estaba retirado de la calle. Finalmente, la ciudad revocó los permisos, seis años después de que un juez dictaminara que L.A. había ignorado sus propias reglas de zonificación.

Beglari incumplió sus obligaciones por la casa en marzo, según registros del condado. Como las batallas judiciales continuaron, la parte en disputa de la propiedad de Geentree Road sigue en pie, afirmó Wilcox.

En ambos casos, Los Ángeles dio su bendición a proyectos que se construyeron de acuerdo con los planes aprobados, pero fueron luego desafiados por los vecinos en cortes civiles. En Bel-Air, sin embargo, los fiscales de la ciudad argumentan que Hadid fue más allá de lo que L.A. había aprobado, lo cual generó cargos penales.

“La ley te permite construir lo que se ha aprobado de acuerdo con las reglas de planificación y zonificación”, aseguró el abogado de bienes raíces Lewis G. Feldman, de Feldman Law Group LLP, quien no está involucrado en el caso. “Si uno no hace caso de ello, cualquier cosa puede ocurrir”.

 

 

Traducción: Valeria Agis

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