Los indecisos podrían modificar la carrera por la gobernatura de California

Los indecisos podrían modificar la carrera por la gobernatura de California

El alcalde de Los Ángeles, Eric Garcetti, nunca ha manifestado públicamente su deseo de postularse como gobernador de California, pero tampoco le molesta del todo la especulación al respecto.

El alcalde de San Diego, Kevin Faulconer, rechazó categóricamente la idea de una candidatura para la gobernación, pero eso ocurrió hace dos temporadas, y los rumores actuales sugieren que ha cambiado de parecer.

El multimillonario activista ambiental Tom Steyer consideraba iniciar una carrera política, pero ahora afirma que deberá dedicarse a una tarea superior: defender ante el presidente Trump las políticas que combaten el cambio climático y protegen a los inmigrantes.

Si bien la carrera para suceder al gobernador Jerry Brown ya ha atraído a un pequeño grupo de demócratas bien conocidos, los juegos de estrategias, adivinanzas y persuasiones que rodean a un puñado de otros potenciales contendientes podrían crear estragos en lo que se espera sea el mayor enfrentamiento en California desde 2010.

El último episodio de esta saga salió de Silicon Valley, que a lo largo de los años se ha codeado con millonarios ambiciosos y multimillonarios titanes en busca de nuevas conquistas. 

El sitio de noticias Politico publicó durante el último mes versiones de que Peter Thiel, cofundador de PayPal -uno de los pocos gigantes de la tecnología que respaldaron la campaña presidencial de Trump- podría estar tejiendo una carrera propia. Thiel no ha expresado interés ni negado la idea.

A él podría sumársele el capitalista de riesgo de Menlo Park -y excontrolador estatal- Steve Westly. Hace aproximadamente dos años, Westly señaló en una reunión de ejecutivos de tecnología que planeaba presentarse, pero aún no ha lanzado su campaña.

Entre quienes observan más atentamente estas maquinaciones se encuentran los candidatos que ya están decididamente en carrera, entre ellos el vicegobernador Gavin Newsom, el exalcalde de L.A. Antonio Villaraigosa y el tesorero del estado, John Chiang.

Este juego político podría continuar por meses.

La oportunidad de apoderarse de uno de los premios más codiciados de California puede ser demasiado tentadora para dejarla pasar, especialmente para una generación de demócratas más jóvenes, que han esperado pacientemente que llegue su hora luego de que Brown, de 78 años de edad, cumpla su histórico cuarto y último mandato. Si la senadora demócrata Dianne Feinstein opta por no postularse para la reelección en 2018, el choque entre las estrellas en ascenso podría convertirse en una supernova.

La intriga sobre Faulconer comenzó a comienzos de este mes, luego de un único comentario informal del exalcalde de Los Ángeles Richard Riordan, quien le dijo a un reportero de Politico que Faulconer le había confiado el otoño pasado que se presentaría para gobernador.

Eso puso al alcalde republicano de San Diego en un sitio incómodo. Faulconer es visto por muchos republicanos como la mayor esperanza para revivir a un partido que no ha ganado las elecciones estatales en California en una década. Pero en mayo, el alcalde rechazó categóricamente la idea de una candidatura a la gobernación cuando se le presionó al respecto, durante su campaña de reelección para alcalde.

Jason Roe, uno de los asesores políticos del alcalde de San Diego, sostuvo que Faulconer fue alentado por muchos republicanos prominentes, y aunque él escuchó atentamente estos argumentos, no se comprometió a ello. “En el último año he conversado con él al respecto”, afirmó Roe. “No era ‘¿Debo presentarme?’, sino ‘¿Qué piensas al respecto?’”.

El veterano consultor político demócrata Ace Smith, que trabaja en la campaña de Newsom, expresó que los políticos tienden a verse halagados cuando sus nombres son vendidos como posibles candidatos para cargos superiores. Pero si van a presentarse, es mejor que no se mantengan al margen durante demasiado tiempo, explicó. “Antes de poner tu nombre allí, debes estar seguro al respecto. Caso contrario, te conviertes en material para tiro al blanco”.

Riordan, que se postuló como gobernador en 2002 y perdió en la primaria republicana ante el conservador Bill Simon, examinó una carrera durante 2003, contra el por entonces gobernador demócrata Gray Davis. En ese momento, sus asesores políticos le advirtieron que estudiara la cuestión cuidadosamente antes de anunciar algo.

Riordan afirmó que estaba listo para saltar a por ello luego de que su potencial rival del partido republicano, Arnold Schwarzenegger, llegara a su casa un domingo, le pidiera que se presentara y le ofreciera su apoyo total. Cuatro días más tarde, Schwarzenegger se presentó en “The Tonight Show” con Jay Leno y anunció su candidatura. Riordan nunca se presentó y Schwarzenegger ganó dos mandatos como gobernador (en su autobiografía “Total Recall”, Schwarzenegger cuenta que la situación fue al revés, y que Riordan lo alentó a presentarse). “Fue una situación extraña”, afirma Riordan.

El demócrata Garcetti podría enfrentarse a un dilema similar al del alcalde de San Diego, Faulconer. El problema para el alcalde de l.A. es el momento. Garcetti se encuentra en medio de una campaña por las primarias de marzo, y la elección general no es hasta mediados de mayo. Aunque no parezca enfrentarse a ningún rival serio, seguiría siendo poco político anunciar su intento de presentarse para un cargo superior y postularse a la vez para un segundo mandato en L.A. Uno de sus retadores más antiguos le pidió que revelara si tiene los ojos puestos en la gobernación. Incluso si esperara hasta después de las elecciones generales para anunciarlo, Garcetti enfrentaría críticas por no finalizar su mandato en el Ayuntamiento.

Sin embargo, Melissa Michelson, una experta en ciencias políticas de Menlo College, en el área de la bahía, señaló que Faulconer y Garcetti probablemente se presenten sin importar qué promesas hagan. En la era que generó al presidente Trump, a los votantes ya no les interesa si el candidato es castigado por los medios o criticado por sus oponentes por romper una promesa de campaña, señaló. “Parece que la gente está dispuesta a descartar las noticias con las que no concuerda acerca de su candidato preferido”, remarcó Michelson. “Si Faulconer se postula como gobernador, quizás sus electores en San Diego lo perdonen y digan: ‘Bueno, él tenía que hacerlo’”.

Newsom afirmó que uno de los mayores peligros que enfrentan los políticos es tener seguidores leales y asesores políticos que los seducen con la idea de postularse para cargos superiores. “Se adelantan a ti. Filtran una conversación incluso antes de que puedas cambiar de idea”, alertó Newsom, cuyas casi dos décadas en cargos electos incluyen dos mandatos como alcalde de San Francisco. “No te dicen necesariamente lo que quieres escuchar, sino lo que ellos creen que quieres escuchar. Tampoco te dicen lo que necesitas oír”.

Newsom tenía sentimientos encontrados acerca de su candidatura de corta duración para la gobernación, en 2010, que abandonó después de que se hiciera evidente que no podría vencer a Brown en la carrera demócrata. En cambio, eligió postularse como vicegobernador.

Esta vez, sin embargo, Newsom afirmó tener plena convicción. Tanto así que saltó a la carrera por la gobernación en febrero de 2015, varios años antes de la elección general de 2018. “Llegué a la conclusión de que es mejor ser sincero que falsamente modesto”, aseguró. “Nueve de cada 10 veces todos sabemos lo que una persona hace. Y sabemos que ellos saben. Si ese es el caso, hay que ser directo con la gente”.

Postularse temprano también puede ser una ventaja táctica. Apenas una semana de que la senadora de los EE.UU. Barbara Boxer anunciara su retiro, la por entonces procuradora general del estado Kamala Harris anunció su postulación y se convirtió en la candidata favorita del partido. Hubo rumores de que tanto Newsom como Villaraigosa desafiarían a la candidata en la carrera, pero al final, ambos optaron por no hacerlo y Harris ganó la elección al Senado estatal en noviembre pasado.

El consultor político demócrata Garry South señaló que, al final, la decisión de presentarse para cargos superiores se reduce a algo “visceral”. Las encuestas ofrecen poca orientación e incluso consejos bienintencionados, pero los expertos políticos pueden equivocarse. “Para postularse a algo, hay que ser un poco ingenuo”, aseguró.

Traducción: Valeria Agis

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