Gracias a Donald Trump, Ted Cruz tiene posibilidades de ser el candidato republicano

Gracias a Donald Trump, Ted Cruz tiene posibilidades de ser el candidato republicano

Cuando el Senador Ted Cruz saltó a la primaria presidencial republicana,  fue considerado como un agitador que llamaba la atención con su habilidad para hacer que los conservadores se dispararan, y cuya campaña  estaba destinada a permanecer al margen, en la periferia.

Pero mientras el concurso del GOP  pasa por una lucha definitoria entre las facciones de lo establecido y las facciones conservadoras del partido, el texano de botas de avestruz de pronto aparece como el candidato de la derecha dura mejor posicionado para soportar el resto del camino hacia la la nominación.

La subida de Cruz es, en parte, el resultado de una metódica planificación de campaña, pero también por pura suerte.

El sorpresivo atractivo de Donald Trump y Ben Carson ha redefinido las ideas acerca de quien es considerado como un político de fuera, un intruso. El estilo grandilocuente y lo ofensivo de la campaña del multimillonario Trump, ha dejado a Cruz perfilándose como más presidenciable.

Y en comparación con Carson, el senador de primer término parece experimentado. Si los favoritos eventualmente se esfuman, como pasará con algunos, Cruz estará prestó para recoger la gran base de partidarios anti-establishment que dejaran atrás los que se fueron.

Mientras tanto, Cruz tranquilamente está amasando un cofre de guerra armado de sus donantes pequeños y de los grandes eventos para recaudar fondos, quienes le dan más dinero en efectivo que a cualquier otro candidato del partido republicano. La donación promedio de sus 360,000 colaboradores ha sido de $73.

Cruz incansablemente construyó un entusiástico ejército de voluntarios comunitarios y una infraestructura local en condados a través de los estados de nominación temprana. Y sus súper PAC apoyados por multimillonarios, están al ras, dándole poder de permanencia, incluso si él no gana las primarias tempranas.

Es una subida casi impensable para un político que tan ampliamente disgustaba en Washington.

En un reciente evento de campaña aquí en la zona más angosta y polvorosa de Texas, Cruz dijo durante la convención de la Federación de mujeres republicanas de Texas, que a menudo se pregunta si debía tener un catador de alimentos cuando se sienta a almorzar en el comedor del Senado.

Entre los tejanos, Cruz empató con Trump por la nominación republicana, según la última encuesta de la Universidad de Texas/Texas Tribune.

Desde el principio, Cruz clavó las estacas de su campaña en la parte más lejana de la derecha, solidificando su posición con los electores del “partido del té” quienes primero lo enviaron al Senado en 2012. Entonces comenzó el trabajo más difícil de sacar con pala el flanco de valores sociales y la religión que ahora fluía hacia otros candidatos, es decir, a Carson. A diferencia de sus rivales, Cruz ha sido cuidadoso y evita burlarse públicamente o criticar a Trump o Carson, consciente de que algún día podría estar cortejando a sus partidarios.

Su objetivo siempre ha sido llegar a ser la última alternativa conservadora que quede parado ante el candidato del establecimiento, que una vez se esperaba que fuera ex gobernador de Florida, Jeb Bush, o el gobernador de Wisconsin Scott Walker, pero ahora cada vez más parece que podría ser su compañero senador Marco Rubio de Florida.

"Hay una clasificación que está ocurriendo", dijo Cruz en Lubbock. "Es probable que esta carrera, como muchas otras carreras en el pasado, terminará al final del día en una batalla entre un fuerte conservador y un candidato moderado del establecimiento. Creo que el conservador va a ganar, especialmente esta vez".

Mientras que Rubio se compara a menudo con el presidente Obama -- un carismático comunicador joven que derrotó al candidato del establecimiento — la semejanza le queda realmente mejor a la estrategia de campaña de Cruz.

Cruz, abogado formado en Harvard, ha rechazado la sabiduría convencional de la campaña de su partido, mucho como lo hizo Obama, haciendo caso omiso de las llamadas a ser consciente del centro político que eventualmente será necesitado para captar un segmento más amplio de votos independientes y moderados. En cambio, Cruz cree que la carrera por la casa blanca se ganará mediante la construcción de un movimiento político de base conservadora, aprovechando que los votantes están hambrientos de un candidato que anime a la base y le dé rienda suelta a la ilusión. Ha estudiado el libro de jugadas del ex estratega de campaña de Obama, David Plouffe. Su actuación podría proporcionar una prueba de la polarización del electorado estadounidense.

"El silenciosamente está trabajando con la base popular... como si fuera un corredor de maratón", dijo Chris Winn, el tesorero del condado de Lubbock que durante mucho tiempo ha trabajado en las campañas republicanas. "Necesitamos volver a ser el cowboy (vaquero). … esto se resume en ser casi como una cruzada, y Cruz tiene el toque de clarín apuntado hacia la nación avisándoles de que éste es un momento de lo bueno contra lo malo”.

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