En California la pesadilla republicana se llama Donald Trump

La pesadilla republicana en California se llama Donald Trump

Durante años, los republicanos de California han tratado de cambiar la imagen de su partido, invitando a todos a su organizacion, especialmente a los latinos, cuyo distanciamiento surgió después de un intento por parte del GOP en 1994 de bloquear a los inmigrantes indocumentados de los servicios del estado. Y ahora, el hombre que peina arquitectónicamente su cabello, el iracundo Trump llega y le da un cañonazo a todo, interrumpiendo la carrera presidencial con sus causticas críticas basadas en datos incorrectos de los inmigrantes procedentes de México.

Este es el mismo Donald Trump que durante la última campaña promovió  denuncias con tintes racistas sobre el lugar de nacimiento del primer presidente negro del país. Él es un hombre con una decidida inclinación por las declaraciones desfachatadas, así que hay esperanza entre los republicanos de que el daño se limite a sí mismo.

Pero la imagen negativa a nivel nacional del partido durante mucho tiempo ha frustrado los esfuerzos por parte del estado para reinventar su imagen, especialmente entre las mujeres y los Latinos, que son la clave para ganar aquí. Y Trump ahora mismo parece ser una amenaza innegable que perpetuaría el problema.

Muchos republicanos apuntan para la carrera para ser presidente, tantos que incluso un comediante con el apoyo de menos de 1 de cada 5 votantes, correría lo suficientemente  fuerte como para ganar casi con certeza un papel en los debates que comienzan el mes próximo y que se prolongaran hasta el otoño. Habiendo ya atraído tanta atención, ¿por qué se detendría?

Para los republicanos de California, una temporada larga de Trump estaría muy cercano a ser la peor pesadilla del partido.

"Ajá, asi es basicamente", Olsen asintió.

Fue en junio, durante su discurso de anuncio de intención que Trump afirmó que Estados Unidos se había convertido en  un "sitio de basurero" para los problemas de otros países. Los inmigrantes mexicanos, dijo, "traen drogas. Ellos están trayendo delincuencia. Son violadores. Y algunos, supongo, son buena gente.

Olsen y la Asamblea republicana denunciaron rápidamente  las observaciones de Trump. El líder del partido en el senado estatal, Bob Huff, también lo criticó. Algunos líderes alentaron al senado estatal para que le pusiera un alto a Trump, pero no lo ha hecho.

El jefe del estado republicano, el ex legislador Jim Brulte, quien ha trabajado para ampliar el alcance del partido, se ha negado a criticar a cualquier candidato y dijo que los electores harían su juicio en las primarias de junio. El partido nacional también se negó a criticar los comentarios de inmigración de Trump, aunque emitió un comunicado el sábado censurándole por burlarse del expediente de guerra del senador de Arizona, John McCain.

Aquí, la irresistible ironía, por lo menos para los burlones demócratas, es que un tono anti-Latino es precisamente lo que el partido nacional les advirtió en contra a los candidatos, después de la última campaña presidencial. "Muchas minorías erróneamente piensan que ellos no son del agrado de los republicanos o que no los quieren en el país", dijo un informe encargado por el RNC. "Cuando alguien pone los ojos en blanco ante nosotros, no son capaces de abrir sus oídos a nosotros".

Entonces, fue notable que la cosecha de candidatos de este año, muy lentamente ha llegado a denunciar los comentarios sobre inmigración de Trump; permanecen atrapados entre no querer ofender a los votantes atraídos por la retórica anti-establishment de Trump  y sin embargo todavía quieren poder atraer al crecientes grupos de votantes.

Atisbos del daño surgieron en una encuesta realizada el mes pasado por Univisión a los votantes latinos. Encontraron un leve repunte en el porcentaje que tiene una imagen desfavorable del partido republicano tras comentarios de Trump, en comparación con antes.

California, por supuesto, ofrece una lección abrasadora de lo que sucede a un partido político confundido por problemas cimentados en los cambios demográficos. A medida que ha aumentado el número de votantes latinos y orientales, ha desaparecido la capacidad del partido republicano de ganar  contiendas políticas en todo el estado.

Aun así, el partido no es lo que era en 1994, cuando la Proposición 187 tuvo éxito en las urnas, misma que más tarde en gran parte fue desechada por los tribunales, sólo para definir duramente a los  republicanos.

Ahora, casi el 30% de los republicanos de la Asamblea son mujeres, un mayor  porcentaje que entre los demócratas. Cinco de los 28 miembros del caucus son minorías. Diecisiete son blancos y son hombres, una descripción que antes se aplicaba a la bancada entera.

El partido está "abrazando los cambios demográficos del estado, razón por la cual la situación causada por Trump es absolutamente irritante", dijo Ling Ling Chang, un miembro de la Asamblea de GOP de Diamond Bar que emigró de Taiwán.

"El partido republicano de California no es lo mismo que el partido republicano nacional", dijo el primer asambleísta Chad Mayes de Yucca Valley, quien culpó a los noticieros por cable por la fusión de los dos. "Cuando tienes esta diversidad e interactúas con la gente, empieza a moldear tu mente de una manera diferente. Creo que eso es bueno".

Aquí los republicanos han ganado escaños a nivel local y regional, donde muchas carreras no son partidistas. Vacilan en todo el estado bajo la mancha del GOP, razón por la cual el estruendo de Trump es una amenaza.

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