Un pueblo asediado, mientras la policía y el ejército no intervienen

Los residentes dicen que el ejército no hizo nada mientras una banda criminal asumia el control del pueblo

CHILAPA.- Alrededor de 300 civiles armados llegaron al pequeño pueblo de Chilapa, en el problemático  estado de Guerrero, durante la tarde del sábado 9 de mayo, golpeando a las personas e irrumpiendo en sus casas en un ataque aparentemente sistemático.

Detrás de ellos llegaron unas camionetas blancas cargadas con hombres jóvenes que portaban armas de alto calibre. Los videos de teléfonos celulares tomados por los residentes muestran a personas armadas vestidas como civiles amenazando a las personas que se encontraban en las calles.

“Al principio pensamos que podría ser la policía comunitaria”, dijo Felipe Nava Reyes, un camionero de 24 años de edad, quien estaba en el centro de la ciudad cuando llegaron los hombres armados. La policía comunitaria y los equipos de autodefensa son comunes en Guerrero y en el vecino estado de Michoacán.

“Pero entonces el domingo, comenzaron a llevarse a personas”.  

Los hombres y mujeres armados que llegaron al pueblo ese sábado eran miembros de una banda criminal conocida como Los Ardillos. Lo que se desarrolló durante los próximos cinco días fue un narco enfrentamiento entre ellos y una banda rival de narcotraficantes, Los Rojos, que normalmente controlan Chilapa, de acuerdo a los informes de los testigos, los medios de comunicación social y los reportajes periodísticos locales.

Como suele suceder en México, los residentes ordinarios del pueblo se quedaron atrapados en medio de la situación.

El hermano de Nava, Alexandro, de 21 años de edad, quien también es un camionero, desaparecido el domingo por la noche. Había estado tratando de pasar por un puesto de control colocado en la ciudad por los ocupantes armados, dijo su hermano mayor, quien había estado en contacto con él por medio de una aplicación de mensajería instantánea.

“La última vez que estuvo conectado en WhatsApp fue a las 8:15 de esa noche. He llamado y llamado pero no he podido contactarme con él”, dijo Nava.

Cuando los foreños se fueron el jueves, por lo menos 16 personas, todos hombres con edades entre los 14 a los 30 años, fueron tomados de las calles de Chilapa, de acuerdo a las familias de los desaparecidos.

Pero los residentes creen que casi el doble de ese número de personas podría haber desaparecido y que sus familias han estado demasiado temerosas para reportarlos como desaparecidos. La oficina del Fiscal del estado en Guerrero dijo que estaba investigando por lo  menos 11 casos y estaba considerando cuatro más.

El pueblo de Chilapa fue bloqueado por sus ocupantes durante cinco días a pesar de contar con  la presencia del ejército mexicano, la gendarmería, una fuerza élite de la policía nacional, y las fuerzas estatales y municipales, ninguna de las cuales intervino en la situación. Un video de  teléfono celular muestra a los residentes recriminando a los soldados por quedarse sólo parados sin hace algo y los residentes dijeron que cuando les pidieron a los soldados y a la policía que actuaran, se les dijo que las fuerzas estaban bajo órdenes de sólo observar.

Las escuelas y los negocios estaban cerrados, y el famoso mercado del domingo de la ciudad no abrió. El alcalde huyó.

Nava dijo que después de la desaparición de su hermano, fue a hablar con las personas armadas que se encontraban en el puesto de control. “Dijeron que no sabían nada, que estaban siguiendo órdenes para llevarse a las personas en motocicletas negras”, dijo.

Los habitantes del pueblo creen que los miembros de la banda de los Ardillos estaban buscando al jefe de los Rojos, pero también se llevaron a cualquier persona que andaba en una motocicleta porque pensaban que podrían estar trabajando para Los Rojos.

Chilapa y la región circundante habían visto violencia y desapariciones antes. En enero, 10 cuerpos y 11 cabezas decapitadas fueron encontrados en tumbas clandestinas cerca de Chilapa. A finales de noviembre, 11 cuerpos fueron descubiertos en la zona.

El rostro sonriente de Ulises Fabián Quiroz, quien era candidato en las elecciones legislativas del próximo mes, todavía adorna los carteles que se localizan alrededor de la ciudad y que prometen orden y paz.

Quiroz fue asesinado hace menos de tres semanas, presa de una emboscada por un grupo de  hombres armados en una carretera. Graffiti acusa a un partido rival de complicidad en su muerte.

Desde el 2008, 24 candidatos políticos han sido asesinados en México, con Guerrero contando con la mayor cantidad de casos que cualquier otro estado. Y no sólo las personas que son políticamente activas han sufrido.

José Díaz Navarro, un maestro de 52 años de edad, dijo que sus hermanos Hugo, de 32 años, y Alex, de 45 años, desaparecieron en noviembre después de que fueron detenidos por hombres armados mientras se dirigían a casa desde su trabajo en un proyecto de construcción.

“Lo único que estas elecciones van a definir es qué grupo criminal nos va a gobernar”.- Mario Díaz Navarro, un residente de Chilapa, México

“El crimen organizado ha operado aquí por lo menos desde hace ocho o nueve años. Desde entonces ha habido hombres armados en las calles diciendo que representan a los grupos criminales, narcos, amenazando y extorsionando a las personas en el mercado y a los taxistas. Y sólo se ha empeorado”, dijo Díaz Navarro.

Díaz Navarro y su hermano Mario hablaron mientras se encontraban sentados en la sala de su pequeña casa localizada justo al lado de la vía principal de Chilapa. “Lo único que estas elecciones van a definir es qué grupo criminal nos va a gobernar”, dijo Mario Díaz Navarro.

Chilapa está a menos de una hora en auto de la escuela de maestros rurales en Ayotzinapa que fue hogar de los 43 estudiantes que fueron secuestrados el 26 de septiembre de la ciudad de Iguala.

El gobierno federal dice que los estudiantes fueron detenidos por la policía local, quien después los entregó a una banda criminal que los mató. Se han identificado los restos de sólo uno de los estudiantes, y el resto todavía siguen desaparecidos, a pesar del descubrimiento de alrededor de 100 cuerpos en tumbas clandestinas localizadas alrededor de Iguala durante los últimos seis meses.

La desaparición de los estudiantes provocó un escándalo nacional e internacional y colocó aún más atención sobre la corrupción de las fuerzas de seguridad de México, la conspiración entre las fuerzas de seguridad y el crimen organizado y la impunidad disfrutada por aquellas personas  que matan y “desaparecer” a las personas.

El enfrentamiento en Chilapa terminó cuando los ocupantes llegaron a un acuerdo con las autoridades estatales que estipulaba que el líder de Los Rojos sería detenido. La banda extranjera ha amenazado con regresar esta semana si las autoridades no cumplen su promesa.

“Aquí las personas se van a encerrar con sus estatuas de la Virgen y sus veladoras”, dijo José Díaz Navarro. “Todo el mundo tiene mucho miedo”.

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