Patrulla Fronteriza se  absuelve a sí misma en docenas de casos de uso de fuerza letal

La Border Patrol absuelve a sus propios agentes de numerosos casos de asesinato 

Un agente de la Patrulla Fronteriza que mató a un niño mexicano de 15 años de edad, al dispararle en la cara después de que este le lanzara piedras desde el puente fronterizo de El Paso en 2010, fue absuelto recientemente  por la Oficina deAsuntos Internos de la agencia.

Lo mismo ocurrió con un agente de la Patrulla Fronteriza que disparó y mató a un mexicano de 17 años de edad, que le lanzo piedras desde el lado mexicano de la valla fronteriza, cerca de Nogales, Arizona, en el  2011.

Asuntos Internos también exoneró a un agente que disparó y mató a un ciudadano estadounidense de 19 años de edad, mientras escalaba la cerca fronteriza en México cerca de Douglas, Arizona en el 2011. Los agentes dijeron que el hombre estaba tratando de huir en un vehículo de la Patrulla Fronteriza después de conducir camión cargado de drogas.

En total, una investigación interna de 67 tiroteos, que dejó 19 personas muertas, absolvió a los agentes en todos los casos, con excepción de tres, que aún están pendientes. La revisión terminó el mes pasado.

Ninguno de los agentes implicados ha sido acusado de algún crimen, dijo Anthony Triplett, quien ayudó a dirigir la revisión de los incidentes en la Oficina de Asuntos Internos del Departamento de Aduanas y Protección Fronteriza, la agencia a la que pertenece la Patrulla Fronteriza.

Sólo dos agentes enfrentan acción disciplinaria. Ambos recibieron reprimendas verbales.

Los cargos criminales son todavía posibles en los tres casos pendientes, dijeron las autoridades. Los fiscales de la división de derechos civiles del Departamento de Justicia han estado investigando esos tiroteos letales, especialmente los que se produjeron a partir del 2012.

Los críticos a lo largo de la frontera suroeste y en México, siempre han argumentado que la Patrulla Fronteriza, la fuerza del orden público más grande del gobierno federal, opera con poca transparencia o con escasa rendición de cuentas en los casos de supuestos abusos.

"Estamos profundamente decepcionados" por la falta de acción, dijo Juanita Molina, director ejecutivo de la Red de Acción Fronteriza, una organización de derechos humanos con sede en Tucson. "Cuando tienes a alguien tirando piedras y alguien responder con la fuerza letal, no proporcional".

"Pasar la página no significa enterrar el pasado", dijo Chris Rickerd, un experto en seguridad fronteriza en la Unión Americana de Libertades Civiles en Washington. "No hay garantía para los residentes fronterizos de  que los agentes que han utilizado la fuerza letal excesiva, estén vigilando en sus  comunidades."

Funcionarios del gobierno dicen que están decididos a restaurar la confianza pública en la Patrulla Fronteriza a pesar de su tradición de cerrar filas en torno a su cultura paramilitar.

El mes pasado, El Departamento de  Aduanas y Protección Fronteriza permitieron  que las personas a presenten puedan presentar quejas, esta decisión se produjo después de la presión que ejercieron los activistas, que dijeron que la Patrulla Fronteriza deliberadamente ha hecho muy difícil el proceso de presentar quejas en su contra.

A diferencia de los departamentos de policía a nivel nacional, hasta hace muy poco, los 21,000 miembros de la Patrulla Fronteriza no ofrecían casi ningún tipo de información pública sobre tiroteos, incluyendo los resultados de sus investigaciones. Esa práctica ha comenzado a cambiar un poco gracias a supervisores que han concedido más libertad para describir incidentes individuales.

La revisión de Asuntos Internos se inició en julio después de un estudio anterior de los mismos 67 casos realizado por un grupo independiente de expertos policiales, que encontró un patrón similar en el que los agentes disparaban contra la gente, cuando eran atacados con piedras desde el otro lado de la frontera, y colocarse deliberadamente frente a los autos, para poder así disparar contra los conductores.

Ese estudio realizado por el Foro de Investigación Ejecutiva de la Policía, una organización sin fines de lucro de investigación y políticas en Washington, criticó a la Patrulla Fronteriza por una "falta de diligencia" en la investigación de sus incidentes mortales. La Patrulla Fronteriza no dio una copia al Congreso hasta que la oficina de Los Angeles Times en Washington, reveló su contenido en febrero de 2014.

En respuesta, R. Gil Kerlikowske, comisionado del Departamento de Aduanas y Protección Fronteriza, ordenó nuevos límites a los agentes de la Patrulla Fronteriza en el uso de sus armas y un re entrenamiento de las tácticas a seguir en casos de violencia fronteriza. También creó un panel interno para revisar los casos de fuerza letal.

También escogió a un agente del FBI  para revisar los 67 casos, que datan de enero de 2010 hasta octubre de 2012. Antes de su regreso al FBI en diciembre, Morgan había ayudado a identificar defectos en la investigación, como falta de declaraciones de testigos y otras discrepancias.

El lunes pasado, Kerlikowske nombró a un nuevo jefe de asuntos internos. Mateo Klein, quien pasó 26 años en el departamento de policía que sirve de Washington, DC, y supervisó investigaciones de uso de fuerza letal cuando el departamento estaba siguiendo un mandato federal para mejorar su trato con los ciudadanos.

En una entrevista, Klein dijo que quería que el Departamento de Justicia decidiera más rápidamente la posibilidad de presentar cargos en tiroteos fronterizos.

Klein dijo que iba a llevar los tres casos pendientes con abogados del Departamento de Justicia.

Hasta hace poco, no se les permitía a los oficiales de Asuntos Internos iniciar investigaciones penales de los funcionarios y agentes del Departamento de Aduanas y Protección Fronteriza. Jeh Johnson, secretario de Seguridad Nacional, amplió su autoridad el año pasado, y Klein dijo que los nuevos poderes deben permitir que haya investigaciones  "más completas".

Los tres casos que siguen bajo investigación del Departamento de Justicia implican tres hombres mexicanos que fueron muertos a tiros desde el otro lado de la frontera.

En uno, los agentes de la Patrulla Fronteriza dispararon en repetidas ocasiones a Juan Pablo Pérez Santillán, de 30 años, mientras se encontraba junto a un grupo de migrantes que cruzaban el Río Grande  cerca de Brownsville, Texas, en julio de 2012.

De acuerdo con una demanda que presento su familia en la Corte de Distrito de Estados Unidos en Texas, un agente utilizo un rifle de alta potencia para disparar al menos cinco veces contra Pérez Santillán.

Después el hermano de Pérez Santillán pidió ayuda. Un agente le gritó, "¡Que se muera el perro!", que significa "Deja que el perro se muera", dice la demanda. Pérez Santillán murió en un hospital.

Dos meses más tarde, un agente de la Patrulla Fronteriza en un bote de aire disparó y mató a Guillermo Arévalo Pedraza, de 37 años, en un parque al otro lado del Río Grande desde Laredo, Texas. El agente dijo más tarde que recibió una lluvia de piedras desde la otra orilla. Testigos dijeron a Los Angeles Times el año pasado que Arévalo estaba en una fiesta familiar.

Ese mismo octubre, un agente en Nogales, Arizona., Disparó a través del muro en la frontera después de un incidente pedradas y mató a José Antonio Elena Rodríguez, de 16 anos. El informe oficial del incidente dice el agente disparó 15 veces. La autopsia oficial, dice Rodríguez fue impactado ocho veces en la espalda.

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