Para que no te sean infiel, asegúrate de ganar lo mismo que tu cónyuge

Si un hombre vive del ingreso de su esposa, hay un 15% de probabilidad de que la va a engañar, dice el estudio

El ser el sostén principal de un matrimonio tal vez no te otorgue la cantidad de gratitud que esperas -- especialmente si eres una mujer, de acuerdo a un estudio nuevo.

Después de analizar las entrevistas realizadas con más de 2,750 personas casadas, la socióloga Christin Munsch encontró que tanto para los hombres como para las mujeres, mientras más económicamente dependientes sean de su cónyuge, más propensos serán a engañarlos.

Eso es correcto. La persona que NO está trayendo el dinero a casa es quién es más probable de estar haciendo cosas a escondidas.

“A las personas no les gusta estar en relaciones disparejas”, dijo Munsch, quien da clases de sociología en la Universidad de Connecticut. “Particularmente no se siente bien estar en el lado perdedor”.

La investigación de Munsch muestra que en un año cualquiera hay una probabilidad del 5% de que una mujer que es 100% económicamente dependiente de su esposo lo va a engañar.

Sin embargo, para un hombre que vive de los ingresos de su esposa hay un 15% de probabilidad de que él tenga un amorío.

Cuando ambas mitades de una pareja contribuyen de forma equitativa al ingreso total de la  familia existe menos de un 4% de probabilidad de que cualquiera de las partes sea infiel, encontró Munsch.

“Esto sugiere que hay algo acerca de la desigualdad en las relaciones que no les gusta a las personas, y algo acerca del no ser el sostén de la familia que a los hombres en especial no les gusta”, dijo.

En el artículo, Munsch argumenta que los hombres que no están ganando dinero se pueden  sentir castrados y que el tener una relación extramarital los puede hacer sentirse más varoniles y deseables.

Su investigación también muestra que las mujeres son menos propensas a engañar a sus esposos cuando son el único sostén de la familia. Sin embargo, los hombres son menos propensos a tener un amorío cuando traen a casa el 70% de los ingresos. Después de eso, la probabilidad de que un hombre tenga un amorío se aumenta gradualmente al 4% si es que  gana el 100% del dinero.

“Mi estudio no es un argumento que dice que los hombres deberían ganar todo el dinero y las mujeres se deberían quedar en casa”, dijo Munsch. “Es mejor para la relación cuando ambas personas sienten que están contribuyendo”.

La investigación fue publicada en la edición del mes de junio del American Sociological Review, y está basada en datos obtenidos de la Encuesta Nacional Longitudinal de los Jóvenes.

Cabe señalar que las personas que participaron en el estudio tenían entre los 18 y los 32 años de edad, por lo que los resultados podrían ser más relevantes para los matrimonios de personas jóvenes.

Debido a que Munsch estaba utilizando datos previamente recolectados, no le fue posible preguntarle a los encuestados cuánto tiempo libre tenían. Pero fue capaz de controlar el estudio por la cantidad de tiempo que ellos pasaban trabajando en una semana promedio.

Dijo que los hombres que ganaban menos que sus esposas eran igual de probables de engañarlas sin importar cuánto tiempo pasaba el hombre en la fuerza laboral.

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