Aman la lucha en un barrio de Los Ángeles

Fidel Bravo estaba sumido en sus propios pensamientos, con sus ojos fijos en la lucha que se estaba llevando a cabo a 5 pies de distancia, cuando una enorme sombra cayó sobre él. Bravo, un joven de 22 años de edad que no parece que busque participar en  muchas discusiones, tenía algo que el hombre que proyectaba la enorme sombra quería. Todo lleno de músculo, tatuajes y con una mueca de desprecio, el hombre puso sus manos alrededor del cuello de Bravo y lo jaló de su asiento. Manteniendo a Bravo en el aire con tan sólo una mano, el hombre montaña le arrancó su cinturón con la otra.

Entonces Hernández, un hombre nacido en Texas que se hizo un nombre al propinarles una paliza a sus oponentes en Florida, México y Los Angeles, dejó caer a Bravo sobre su asiento y se dirigió al ring con el cinturón, con el deseo de utilizarlo para ensangrentar a su próxima víctima.

“Estaba aterrorizado. Pensé que me iba a matar”, dijo Bravo aproximadamente una hora después, con sus ojos todavía bien abiertos.

Luego una sonrisa brilló sobre su rostro.

“Fue increíble”, dijo Bravo.

 Bienvenidos a Lucha Underground, la promotora de lucha libre de Boyle Heights en donde la línea entre un aficionado y un luchador se atraviesa tan fácilmente como las cuerdas del ring.

La compañía espera revivir el interés en las luchas estilo lucha libre, un elemento fundamental de la cultura mexicana que a menudo ha batallado para conseguir prominencia nacional en los Estados Unidos. El grupo también quiere fortalecer el orgullo cultural entre los residentes estadounidenses de origen mexicano de Boyle Heights, colocando su “Templo Azteca”, donde sus luchadores toman vuelo, en un distrito de almacenes justo al lado del río de Los Angeles.

 

“En este momento, la población latina está creciendo mucho en esta ciudad de Los Angeles y es muy importante que la lucha libre sea parte de Estados Unidos”, dijo Dorian Roldan, un copropietario de Lucha Underground, cuyo tío fundó Asistencia Asesoría y Administración, la empresa de lucha libre más grande de México. “No había ninguna duda de que Los Angeles, en específico este vecindario, era el lugar perfecto para empezar”.

La mayor parte del escandaloso público de Lucha Underground vive a corta distancia del tempo. Durante un domingo de abril, dos de los productores del show recorrieron por el área de la primera fila del ring y señalaron a los aficionados por sus nombres. Estaba Rubén Rangel, el artista tatuador local que ha diseñado máscaras para dos de los luchadores más populares de Lucha Underground. Cerca de ahí se encontraba Víctor González, el súper aficionado con rastas que dirige los cantos en el templo y que ha asistido a todos menos a dos de las casi tres docenas de eventos de la compañía.

Mientras González hablaba su amor por la lucha, un miembro del personal se acercó, lo saludó de mano y habló sobre una posible reunión más tarde esa misma noche.

“En este momento ya eres prácticamente parte del personal”, dijo el hombre.

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Durante años los promotores locales han dirigido espectáculos de lucha libre más pequeños a través del sur de California, pero ha pasado mucho tiempo desde que una promoción de lucha ha llegado a una audiencia de este tamaño a través de una emisión de televisión nacional. Aunque el templo tiene espacio para 300 asistentes, El Rey Network puede transmitir los episodios de la serie Lucha Underground a 400 millones de hogares de todo Estados Unidos.

El estilo de lucha libre siempre ha sido popular a través de los estados fronterizos, y las promotoras mexicanas tales como Asistencia Asesoría y Administración y el Consejo Mundial de Lucha Libre rutinariamente agotaban los boletos de entrada para sus espectáculos de lucha libre realizados en el Sports Arena de Los Angeles durante la década de 1990.

“Cuando venían a la ciudad atraían a multitudes realmente grandes”, dijo Dave Meltzer, editor del Wrestling Observer Newsletter. “De los 17,000 aficionados, yo diría que hay menos de 50 que no son mexicanos”.

El interés estadounidense se ha disminuido desde entonces. Las estrellas mexicanas ocasionalmente han ganado protagonismo en el omnipresente World Wrestling Entertainment (WWE), pero el estilo de lucha, que presenta a competidores más pequeños y acrobáticos que utilizan saltos mortales hacia atrás y patadas con giro, donde sus contrapartes estadounidenses simplemente podrían lanzar golpes, siempre se ha considerado como un espectáculo secundario y rara vez la atracción principal.

Lucha Underground está trabajando para cambiar esa percepción. Al combinar un entorno arenoso de película de crimen cinematográfico con la sensación del superhéroe tradicional de la lucha libre, la promoción ha ganado atención nacional a través de El Rey Network, el cual está transmitiendo 39 episodios que saldrán al aire durante el verano. Los acuerdos de televisión son el sustento de la lucha libre profesional y la línea divisoria entre las promociones menos conocidas y las de élite.    

Un rápido recorrido del templo de la Lucha Underground revela un entorno carente de la ostentación a menudo asociada con la World Wrestling Entertainment. Los fanáticos no  están pagando $125 dólares para sentarse en la primera fila en el Staples Center. Las principales estrellas no tienen sus propios vestidores.

La oficina central de Boyle Heights de la compañía es un almacén desocupado. Enormes tinas de fusión y grúas se encuentran afuera, lejos del lente de la cámara. Unas amplias puertas abiertas y unos rugientes abanicos industriales son utilizados para mantener fresco al edificio, pero el hedor a sudor ha penetrado el espacio. Las paredes del vestidor son un mosaico, cada una es una batalla territorial entre imágenes mesoamericanas y grafiti garabateados por artistas locales.

Esa imagen arenosa proviene de la influencia del maestro del Grindhouse, Robert Rodríguez, quien es propietario de El Rey y ayudó a lanzar la Lucha Underground.

“Queríamos que el set sea una imagen de la herencia de la lucha, y estamos orgullosos de apoyar e inspirara a los jóvenes creativos mientras se esfuerzan para entrar en este negocio”, dijo el cineasta por correo electrónico. “Así que el pedirles que participen en la creación del set y los vestuarios fue una extensión orgánica de quiénes somos”.

El productor ejecutivo John Fogelman dijo que no quería que el set se asemejara a una arena de lucha libre. El templo es un lugar donde los hombres pueden venir a resolver sus disputas”, dijo.

“Queremos que se vea como la película ‘Fight Club’”, dijo Fogelman.

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Las diferencias entre la Lucha Underground y las peleas de lucha libre tradicional también son evidentes dentro del ring. Muchos de sus gladiadores no usan máscaras, y mientras que el estilo vertiginoso y de máxima potencia de la lucha domina la acción dentro del ring, muchos de los luchadores de Lucha Underground trabajan a un paso de pelea más lento.

José Alberto Rodríguez, quien lucha como Alberto El Patrón, dijo que están tratando de atraer a un público más extenso y presentar un pedazo de la cultura mexicana a una población étnica y demográfica más amplia.

“En el pasado, solamente había uno o dos espacios para los luchadores latinos… pero aquí todo se trata sobre la cultura latina. Están tan interesados en mostrarles, no sólo a los estadounidenses de origen mexicano sino a todas las personas de los Estados Unidos, lo que es la cultura latina”, dijo Rodríguez, una figura alta y delgada con una constitución de un artista marcial mixto.

“Esa es la razón por la cual este espectáculo no es tan sólo un espectáculo de lucha libre. Realmente puedes aprender algo de este programa, porque hablamos sobre la cultura Maya y la cultura Azteca”.

La compañía ha ayudado a ampliar las carreras de los luchadores, los latinos y de otras personas, que quieren difundir el estilo de lucha libre en los Estados Unidos, pero que cayeron fuera de la gracia de la World Wrestling Entertainment o que nunca pudieron entrar en la compañía.

Rodríguez, quien es el sobrino del legendario luchador Mil Mascaras y que una vez lucho bajo una máscara en México, como Dos Caras Jr., es un ex campeón de la WWE quien abandonó la compañía bajo circunstancias desagradables. Las estrellas de la Lucha Underground tales como Chavo Guerrero Jr., que también es descendiente de la realeza de la lucha libre mexicana, y John Hennigan también abandonaron la WWE y se encontraron moviéndose de un lado a otro en el circuito independiente antes de llegar a Boyle Heights.

El templo también se ha convertido en un escenario para los luchadores mexicanos que anteriormente no tenían ninguna publicidad en los Estados Unidos, como la enigmática luchadora Sexy Star, que se adhiere a la tradición mexicana y mantiene su identidad privada. A diferencia de otras promotoras estadounidenses, donde las mujeres y los hombres rara vez interactúan, Sexy Star con frecuencia se enfrenta contra sus contrapartes masculinas, volando a través del ring usando una máscara negra de lycra.

“Estoy muy orgullosa de estar haciendo esto, pero la cultura de ser un luchador también está vinculada con ser una mujer”, dijo Sexy Star a través de un intérprete. “La cultura de la lucha libre les permite a las mujeres convertirse en guerreras, y eso es algo que realmente celebro y valoro traer a los Estados Unidos”.

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De regreso en el ring, Sexy Star miró con desprecio a un rival masculino el doble de su tamaño. Su confiado enemigo, Marty “The Mouth” Martínez, dio vueltas con aires alrededor del ring, seguro de que estaba a punto de azotarla contra la lona. 

La campana sonó y The Mouth comenzó a maltratar a Sexy Star. Pasaron algunos minutos y las 300 personas que abarrotaron el templo comenzaron a burlarse de Martínez en español y después lo insultaron en inglés. Sexy Star se logró soltar de una llave de rendición y la multitud intentó apoyarla.

Desesperada para encontrar una oportunidad para atacar, Sexy Star apresuró el ritmo. El hombre corrió dándose de bruces contra un dropkick y luego contra otro. Sexy Star lo atrapó entre sus poderosos muslos y lo volteó.

Con la multitud apoyándola, Sexy Star se subió a la cuerda superior y se estrelló contra  Martínez. El árbitro se colocó en posición y comenzó a contar. Uno. Dos. Tres. La multitud estalló de alegría.

Sentado en primera fila, el artista tatuador Rangel se encontraba entre los partidarios más escandalosos de Sexy Star. Después de todo, llevaba puesta una máscara diseñada por él y el propio rostro de Rangel estaba oculto detrás de una máscara de lycra que había hecho recientemente.

Este era el tipo de entretenimiento que los residentes estadounidenses de origen mexicano de Boyle Heights y la multitud de Lucha Underground quieren, dijo Rangel.

“Es muy importante tener esto”, dijo Rangel. “Esta es la ópera para los pobres”.

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Sexy Star toma vuelo

Francine Orr / Los Angeles times

Sexy Star, de lado izquierdo, toma vuelo durante un enfrentamiento con Marty “The Moth” Martínez, de lado derecho, durante un espectáculo de Lucha Underground en Boyle Heights.

El público

Francine Orr / Los Angeles Times

El público reacciona durante una pelea de Lucha Underground en Boyle Heights.

Alberto El Patrón

Francine Orr / Los Angeles Times

Jose Alberto Rodríguez, utilizando su nombre de ring de Alberto El Patrón, saluda al público antes de su pelea de Lucha Underground.

Drago

Francine Orr / Los Angeles Times

Víctor Manuel Soto Flores, conocido como Drago, es presentado antes de su pelea de Lucha Underground.

Johnny Mundo

Francine Orr / Los Angeles Times

Johnny Mundo camina hacia el ring para su pelea.

 

 

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