Las ambulancias son cosa del pasado; prueban drones para enviar ayuda inmediata en casos de emergencia

Las ambulancias son cosa del pasado; prueban drones para enviar ayuda inmediata en casos de emergencia

La mejor medicina para una persona que tiene un súbito paro cardíaco es una descarga eléctrica. Esa sacudida detiene temporalmente el corazón, junto con su ritmo rápido o errático. Cuando el corazón se reinicia, puede volver a su ritmo normal y reanudar el bombeo de sangre al cerebro y resto del cuerpo.

Cuanto antes suceda el procedimiento, mejor. Cuando el paciente recibe la descarga dentro del primer minuto de su ataque, las posibilidades de sobrevivir llegan casi al 90%. Pero si el tratamiento demora unos 10 minutos, las chances de sobrevivir caen por debajo del 5%.

Una víctima podría considerarse afortunada si colapsa en un entro comercial, aeropuerto, escuela u otro sitio público equipado con un desfibrilador externo automatizado (AED, por sus siglas en inglés). Estas máquinas de uso sencillo pueden evaluar la causa del ataque cardíaco, determinar si es apropiada una descarga y efectuarla, si es necesaria.

En cambio, no será tan afortunada si debe esperar para que llegue un AED hasta el sitio donde se encuentra. Usualmente, esto significa llamar a una ambulancia. Pero en el futuro no muy lejano, dicho vehículo médico podría ser reemplazado por un avión no tripulado.

Si bien puede sonar ridículamente futurista para algunos, en el Instituto Karolinska en Estocolmo, Suecia, un equipo de doctores y enfermeros ya construyeron un dron amarillo fluorescente, capaz de entregar un AED a un paciente que lo necesite con urgencia.

El avión pesa alrededor de 12.5 libras y utiliza ocho rotores para alcanzar velocidades de hasta 47 millas por hora. Una vez que un piloto programa su ruta y destino, el drone emplea un sistema GPS, software de piloto automático y una cámara de alta definición para llegar hasta allí. Su pintura fluorescente y luces LED incorporadas hacen que el dispositivo sea sencillo de encontrar.

Los miembros del equipo de investigación habían utilizado previamente los datos del sistema de información geográfica para estimar si habría alguna ventaja en colocar AED en drones. Sus modelos sugirieron que un avión no tripulado llegaría más rápido que una ambulancia el 93% de las veces, ahorrando a los pacientes un promedio de 19 minutos.

Ahora han ido un paso más allá y enviado un dron verdadero, desde una estación de bomberos ubicada cerca de 45 minutos al norte de Suecia, hacia 18 sitios alejados de hospitales, donde la gente sufrió paros cardíacos reales entre 2006 y 2014. Los tiempos de los vuelos de prueba fueron comparados con los de las ambulancias, citados en el Registro Sueco de Resucitación Cardiopulmonar.

Según lo predicho, los drones vencieron cómodamente a los vehículos de asistencia, conforme un reporte publicado este martes en Journal of the American Medical Association. En la totalidad de los 18 casos, el avión arribó más rápido que las ambulancias en su momento.

El tiempo demorado en lanzar el dron y enviarlo hacia el lugar donde había ocurrido el paro cardíaco osciló entre un mínimo de 1.15 minutos hasta un máximo de 11.51 minutos. Las ambulancias habían demorado entre cinco y 38 minutos en responder a los llamados hacia los mismos sitios.

Para los drones, el tiempo medio desde su despacho hasta su llegada fue de 5.21 minutos. Para los vehículos, de 22 minutos. Por lo tanto, la media de tiempo ahorrado por los aviones no tripulados fue de 16.32 minutos. “Ganar 16 minutos puede ser clínicamente importante”, resaltaron los autores del estudio.

En honor a la verdad, los drones contaron con algunas ventajas, tales como el hecho de que todos los vuelos de prueba se realizaron en un día con buen clima. Además, las condiciones de las rutas podrían haber mejorado desde el momento en que las ambulancias actuaron, en algunos de los casos hace más de una década. De ser así, la ventaja concedida por los aviones podría no ser tan importante como parece.

Sin embargo, los resultados son lo suficientemente buenos como para que los investigadores continúen con más pruebas de vuelo y evalúen si sería factible incluir drones en los servicios de emergencias médicas, escribieron los autores del estudio.

La American Heart Association estima que en 2016, más de 350,000 personas en los EE.UU. sufrieron un paro cardíaco lejos de un hospital; sólo el 12% de ellas sobrevivió lo suficiente como para ser atendido en un centro médico. Con tantas posibilidades para mejorar, los drones tienen potencial para crear una auténtica diferencia.

Traducción: Valeria Agis

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