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La leyenda negra de Joaquín 'El Chapo' Guzmán

Los mitos y la leyenda de Joaquín 'El Chapo' Guzmán

Aparece en un restaurante, paga la cuenta de todas las personas y luego desaparece con sus guardias. Es la estrella de su boda, en la cual hay varios funcionarios del gobierno entre los invitados. Es capturado, luego liberado. Dos veces.

Joaquín “El Chapo” Guzmán, el narcotraficante fugitivo más buscado de México, ha tenido más avistamientos que Elvis. Está por todas partes y en ninguna parte, un criminal largamente buscado que siempre está un paso por delante de la ley, y sin embargo siempre está a la vista o en la mente.

Se ha desarrollado una mitología alrededor de Guzmán, el comandante de la más poderosa red de narcóticos de México, el llamado Cártel de Sinaloa, denominado así por el estado de la costa del Pacífico que es la histórica cuna del narcotráfico mexicano. Los narcocorridos, las populares canciones sobre los traficantes, lo consideran una celebridad.

Si algunas de sus reportadas hazañas – sus descaradas exhibiciones, sus fugas –  realmente sucedieron, eso casi no es relevante. Añaden al misticismo que rodea a un hombre que,  aunque injuriado y temido por la mayoría de los mexicanos, es admirado por los fieles cuadros dedicados al cuidado, procesamiento y transporte de la marihuana, la amapola del opio o la cocaína.

Las autoridades estadounidenses han colocado una recompensa de $5 millones de dólares por la cabeza de Guzmán, acusándolo del contrabando de toneladas de cocaína a través de la frontera.

Y sin embargo, El Chapo aún se encuentra prófugo.

En el viejo estilo de los arrogantes capos, Guzmán cosechó apoyo en su natal Sinaloa al repartir dinero y favores a los habitantes trabajadores. No hay duda que los aldeanos ahora ayudan a esconderlo y lo alertan de la presencia de los soldados o la policía.

“Es muy ágil y, de los capos, es el que menos se mueve”, dijo Ismael Bojórquez, editor del periódico Riodoce en Culiacán, la capital de Sinaloa. “Tiene un espacio natural para trabajar”. Ese espacio es el llamado Triángulo de Oro: un terreno desolado entre Culiacán y los vecinos estados de Durango y Chihuahua.

Sin embargo, una explicación más fundamental para la capacidad evasiva del Chapo podría ser que pocas personas tienen la voluntad política para atraparlo.

“No puede sobrevivir sin el apoyo del estado, sus instituciones, la policía o el ejército”, dijo Bojórquez. “Eso es obvio”.

 Un avistamiento reportado

Riodoce publicó un relato de uno de los avistamientos del legendario Guzmán en un restaurante de Culiacán a finales del año pasado: Un grupo de hombres entraron a Las Palmas, un restaurante de color verde lima con techo de teja sintética localizado sobre una calle muy transitada.

Revisaron el lugar y luego le ordenaron a todas las personas que se encontraban en el restaurante abarrotado que permanecieran sentados y que entregaran sus teléfonos celulares. Guzmán hizo su entrada. Fue de mesa en mesa, saludando y estrechando las manos con los comensales antes de pasar a una habitación privada, donde comió su platillo favorito de carne y otros platos de carne roja. Se retiró con menos estilo, saliendo discretamente por una puerta trasera. Los clientes luego descubrieron que sus cuentas habían sido pagadas.

Después, los propietarios del restaurante negaron que Guzmán había estado ahí.

Una historia que surgió este año en Ciudad Juárez, tuvo los mismos elementos: los teléfonos celulares fueron confiscados y las cuentas fueron pagadas.

La aparición de Guzmán en el Restaurante Aroma en Juárez fue especialmente provocativa porque la ciudad es sede de un cártel de drogas rival que Guzmán ha estado tratando de reemplazar.

Poco tiempo después, incluso mientras los gerentes del Restaurante Aroma insistían que Guzmán nunca estuvo ahí, el restaurante fue incendiado.

Guzmán, de 51 años de edad, tiene los ojos muy juntos y tiene una altura de cerca de 5 pies 6 pulgadas, lo que le ha ganado su conocido apodo de “El Chapo”.

El año pasado, supuestamente se casó con su tercera esposa, Emma, en el día de verano en que ella cumplió los 18 años de edad. De acuerdo a los relatos, las autoridades locales asistieron a la boda y un comandante militar local colocó la seguridad para el evento realizado en un aislado pueblo de montaña localizado profundamente dentro del Triángulo.

Ha habido otros informes que han circulado ampliamente en México, los cuales dicen que en los últimos años Guzmán ha sido detenido dos veces por la policía pero después se le permitió  escapar. Un alto funcionario del gobierno dijo que en otra ocasión, las tropas llegaron a su  escondite minutos después de que aparentemente había huido; La comida servida sobre una mesa todavía seguía caliente.

Construyendo un imperio

Guzmán consiguió su inicio como teniente y gerente de logística de aire para Miguel Ángel Félix Gallardo, el padrino espiritual de los carteles de hoy. Después de la detención de Félix Gallardo en 1989, Guzmán heredó algunos de sus territorios y comenzó a construir un imperio que  probablemente sea la operación de contrabando de cocaína más grande del país.

Una parte significativa de la violencia que está sacudiendo a México involucra a los sicarios de Guzmán en guerras territoriales con otras redes delictivas. La pelea interna de mayor alcance se produjo cuando los ayudantes de confianza de Guzmán, los hermanos Beltrán Leyva, rompieron lazos con él este año. En el mes de mayo, unos hombres armados mataron a Edgar, el hijo de Guzmán, y se intensificó la guerra entre los rivales.

Los funcionarios estadounidenses insisten en que la red de apoyo de Guzmán eventualmente fallará mientras que el presidente Felipe Calderón presenta una ofensiva de 2 años en contra de los cárteles de droga que han tomado el control de partes del país y mientras esas organizaciones se enfrentan entre sí mismas por el disminuido territorio.

De hecho, un alto funcionario de la ley de los Estados Unidos dijo que Guzmán podría temerle más a la muerte a manos de los traficantes rivales que a manos de las autoridades.

“Los narcos son mucho menos misericordiosos que algunos policías”, dijo el funcionario, hablando bajo condición de anonimato por su seguridad. “No hay una ocasión donde un traficante importante no intenta sobornar para salir de la cárcel”.

El soborno ha funcionado para Guzmán. Fue capturado en Guatemala en 1993 y trasladado a una prisión de máxima seguridad en México, donde continuó recibiendo amantes con regularidad y dirigiendo su negocio de las drogas desde detrás de las paredes de la prisión. Hasta que se cansó de este tipo de vida. Ocho años después de su encarcelamiento, les pagó a los guardias para que lo sacaran de contrabando de la cárcel en un camión de lavandería.

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