Estos estudiantes universitarios trabajan como “nietos de alquiler”, y a los adultos mayores les encanta

Cuando el abuelo de Andrew Parker comenzó a padecer de demencia, hace tres años, su abuela tuvo que comenzar a cuidar de la casa y de él. Era un trabajo duro, y un día Parker tuvo la idea de contratar a un estudiante universitario para que la ayudara.

“Le dije: ‘Oye, ¿puedes pasar un tiempo con mi abuelo y hacerle un sándwich o algo así? Te pagaré, veamos cómo va todo’”, recordó Parker.

A su abuelo le encantó. Y lo más importante, también a su abuela. Durante unas horas, dijo: “Ella pudo dedicarse a hacer lo que quería”.

Eso hizo pensar a Parker. “Hay tantas personas mayores y tantos estudiantes universitarios por ahí”. Así que, en enero, el residente de Miami, de 30 años de edad, lanzó un negocio llamado Papa, en honor al nombre de su abuelo, que conecta a los estudiantes del sur de Florida con personas mayores para tareas domésticas ligeras o que involucren conducción, pero el verdadero objetivo de la empresa es su lema: “Grandkids On-Demand” (Nietos por encargo).

“Somos específicamente un servicio que vincula a dos generaciones”, detalló Parker. “Nuestro énfasis es que sea un día realmente divertido para un adulto mayor. Alguien que podría decir: ‘No quiero molestar a mi hija o hijo, pero necesito a alguien que pueda estar conmigo por un día’.

Hasta la fecha, la compañía tiene alrededor de 250 miembros que pagan una tarifa mensual de entre $15 y $30 para pertenecer, y luego abonan $15 por hora por cada visita de los estudiantes, llamados Papa Pals.

Los Pals (acompañantes) deben estar inscriptos en una carrera universitaria de cuatro años o estar trabajando en una maestría, un título de trabajo social o un título de enfermería o médico. Deben tener un auto de cuatro puertas y pasar una verificación de antecedentes. También se les realiza una prueba de personalidad creada por la empresa, que busca personas con empatía y paciencia, y la capacidad de conversar con la gente. 

“Lo más importante en lo que nos estamos enfocando es curar la soledad”, relató Parker. “Si un adulto mayor llama, no nos dice: ‘Estoy solo’. Pero lo que comienza como una visita a un médico, o a una tienda de comestibles, puede pasar de dos horas a una visita de 10 horas”.

Algunas veces llaman para una tarea y luego agregan una actividad. Podrían ir al parque con un Pal o al centro comercial, o sentarse en la playa. La visita promedio dura tres horas, pero algunas pueden durar ocho, nueve o 10.

Recientemente, un miembro llevó a un Papa Pal a una boda. Otra clienta del servicio estuvo en la campaña con Ronald Reagan y está trabajando en un libro sobre el tema; tres Papa Pals la están ayudando.

Connie Piloto, de Dallas, contrató a un Pal para su madre, María Piloto, de 80 años, que vive en Miami y tiene demencia.

“Pedí a alguien que hablara español, porque ese es el idioma principal de mi madre”, dijo. “De alguna manera ha sido un salvavidas... El cuidado de las personas de edad es difícil, y es aún más difícil cuando estás a miles de millas de distancia. Esto ayuda. Brinda otro nivel de cuidado, otro conjunto de ojos. Simplemente crea otra avenida para que ella vea a la gente y hable”.

La naturaleza íntima e informal de la relación, y la relativa juventud de los Pals, también pueden hacer que trabajar con ellos sea más fácil que con ayudantes más tradicionales, afirmó Piloto.

“A estos jóvenes no les asusta la nueva tecnología y no tienen miedo de decirle al médico: ‘Realmente necesitamos llamar a su hija’. Ellos se comunican por teléfono y me hacen una llamada por FaceTime”, dijo. “Siento que puedo enviar mensajes de texto o hablar por teléfono más fácilmente con los Pals que con un servicio tradicional. Para mí, se siente como una familia”.

Estar con una persona joven también estimula a su madre, describió Piloto. “Mamá habla de su infancia”, afirmó.

Zuny Meza, la Pal de María Piloto, dice que María le pide que maneje una cuadra más allá de su camino para recoger flores, porque le recuerda las flores que su esposo solía llevarle cada semana. Meza, una estudiante de 23 años de la Universidad Internacional de Florida, también le pone música cubana mientras la lleva a sus citas, y las dos “bailan” juntas en el automóvil.

El servicio actualmente solo está disponible en Florida, pero Parker planea expandirse a diez estados más en 2019. Los servicios proporcionados por los Papa Pals se incluyen en algunos de los servicios de atención no médica que el Center for Medicare y Medicaid comenzarán a cubrir como beneficio suplementario para 2019.

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