En Fremont High, entrenador de futbol mantiene el éxito de sus jugadores dentro y fuera de la cancha

Eric Sondheimer
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En Fremont, un entrenador de fútbol causa un impacto positivo dentro y fuera del campo de juego

Roberto González llegó de México a Los Ángeles cuando tenía 17 años de edad. Conocía el fútbol pero no hablaba inglés. Se quedó en el país para convertirse en profesor de matemáticas y entrenador de fútbol en Fremont High, donde más del 90% de los estudiantes son latinos.

Durante los últimos 16 años, silenciosa pero profundamente, González ha tenido un impacto positivo en esos niños, dentro y fuera del campo de juego.

Cuando deja de observar por un instante las prácticas, los jugadores ni por un segundo detienen lo que están haciendo: se estiran, dan vueltas por el campo, patean las pelotas. Es como si estuvieran en piloto automático; nadie necesita decirles qué hacer. Hay disciplina, química de equipo y un maravilloso componente de liderazgo que puede advertir cualquier extraño que pase cerca.

“Mi papel es educarlos lo más que pueda”, afirmó González. “Quiero ofrecerles lo mejor”.

Antes, a González sólo le importaba ganar. Entonces aprendió sobre la filosofía del exentrenador de la UCLA, John Wooden, y leyó acerca de la “Pirámide del Éxito” que postula el autor. Eso fue a principios de 2001. “Cambió mi vida”, relató González. “Mi tiempo es para el entrenamiento. Cuando jugamos contra otros equipos, es tiempo para que los jugadores lo disfruten”.

González se enorgullece de que sus jugadores saquen calificaciones de A y B en el salón de clases. Su máximo anotador, con 19 goles, es el estudiante de último año Justin López, quien obtuvo el puntaje SAT más alto en el campus, 1300 -de 1600-. López tiene una ‘A’ en la clase avanzada de cálculo. 

El joven goleador ni siquiera jugó en el equipo campeón del City Section Division II, el año pasado, pero ahora es la estrella de un grupo que tiene 24 victorias y se mantiene en el puesto No. 6 para las eliminatorias de la División I que comienzan el 22 de febrero.

“Fue el esfuerzo en el salón de clases, tomar el tiempo para estudiar y no aplazarlo para jugar videojuegos”, aseguró, respecto de su logro en el SAT. “Me hace sentir realizado. Venir de una zona de bajos ingresos no te impide hacer algo bueno, como lograr altos puntajes en el SAT”.

El portero, Henry Cáceres, tiene 14 atajadas y pateó un gol de medio campo para el equipo en el otoño. Es apenas un estudiante de segundo año.

Al igual que González, los padres de López llegaron de México; el fútbol forma parte de su vida desde que salió del vientre materno. Por toda la atención dada a los deportistas de fútbol americano, básquetbol y  béisbol en el sur de California, el fútbol soccer es el deporte que conforma una parte sustancial de la vida de muchos, desde muy temprana edad. En algunas de las zonas de más bajos ingresos de Los Ángeles, donde los inmigrantes vienen y se van, el fútbol es el deporte que une a las familias.

“Todos aquí jugamos para el equipo”, aseguró López. “No tenemos miedos de confiar entre nosotros. Siempre trabajamos juntos. No excluimos a nadie”. 

El equipo de los chicos tiene un récord de 24-4-1. El de las chicas va 17-0-2, con el entrenador Walter López. El fútbol tiene muchos fanáticos en Fremont.

En un momento donde las divisiones y las discusiones ocurren en cualquier lugar y en todas partes, es inspirador ver cómo un maestro/entrenador utiliza sus propias experiencias para sacar lo mejor de sus estudiantes atletas.

 “No nos preocupamos por ganar”, aseveró González. “Sólo nos preocupamos por hacer nuestro mejor esfuerzo”.

Traducción: Diana Cervantes

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