El gobierno federal investiga cómo la USC manejó las quejas sobre el ginecólogo del campus

El Departamento de Educación de Estados Unidos anunció este lunes el inicio de una investigación sobre cómo la Universidad del Sur de California (USC) manejó las denuncias de mala conducta contra un ginecólogo del campus, las últimas consecuencias de un escándalo que provocó la renuncia del presidente de dicha casa de estudios, dos investigaciones policiales y decenas de demandas.

Al revelar la investigación de la Oficina de Derechos Civiles (OCR, por sus siglas en inglés) del departamento, los funcionarios reprendieron a la USC por su retención indebida de información acerca del Dr. George Tyndall, durante una investigación federal previa.

La secretaria de Educación, Betsy DeVos, quien ha sido criticada por adoptar un enfoque menos vigoroso que sus predecesores para las investigaciones por conductas sexuales inapropiadas, solicitó una evaluación “sistémica” de la USC e instó a los administradores a cooperar plenamente con ella. “Ningún alumno debería soportar el acoso o abuso sexual mientras intenta educarse”, afirmó DeVos en un comunicado.

La acción del Departamento de Educación es la segunda investigación de alto perfil del manejo de quejas por conducta sexual inapropiada por parte de una universidad, este año. La agencia inició una indagación, en enero pasado, sobre la respuesta de la Universidad Estatal de Michigan al Dr. Larry Nassar, el médico de las gimnastas estadounidenses condenado por mala conducta sexual hacia sus pacientes jóvenes.

La agencia destacó que, en el marco de un acuerdo previo con la USC, con respecto a otras acusaciones de conducta sexual inapropiada, se exigió a los administradores por vía legal que entreguen todos los informes y quejas sobre el personal universitario entre 2010 y 2013. The Times reveló el mes pasado que, durante ese periodo, Tyndall fue investigado por la USC después de que el personal se quejara de sus comentarios inapropiados durante los exámenes pélvicos.

“En ningún momento durante la investigación o las negociaciones, la USC proporcionó a la OCR ninguna información con respecto a informes o quejas presuntamente recibidas contra el Dr. Tyndall”, afirmó el Departamento de Educación en un comunicado.

DeVos afirmó el lunes que “no se tolerarán los intentos de confundir u ocultar las infracciones del Título IX del Departamento. Solicito a la USC su cooperación total y completa con esta investigación”.

La universidad no respondió directamente a la acusación de retención de información. En una declaración, Rick Caruso, presidente recientemente electo de la junta directiva de la USC, expresó: “Aceptamos la investigación del Departamento de Educación de Estados Unidos; la universidad cooperará plenamente con ella”.

The Times informó en mayo pasado que, durante 27 años, en la clínica de salud estudiantil de la USC Tyndall había sido acusado repetidamente por su comportamiento “asqueroso”, que incluía fotografiar indebidamente los genitales de las pacientes, tocarlas inapropiadamente durante los exámenes pélvicos y hacer comentarios sexualmente sugerentes y a veces groseros sobre sus cuerpos.

Hubo numerosas investigaciones a Tyndall, incluida una revisión de 2013 de la Oficina de Equidad y Diversidad de la USC, que se encarga de investigar el acoso sexual y otros casos de mala conducta. Una enfermera, frustrada por la inacción de los administradores, denunció al ginecólogo a un centro de crisis por violación del campus en 2016, y el médico fue suspendido.

Una investigación de la universidad determinó que Tyndall había acosado sexualmente a las pacientes, y se le permitió renunciar en silencio, mediante un acuerdo económico.

Tyndall, quien negó todo mal proceder, no pudo ser contactado inmediatamente para hacer comentarios este lunes.

A raíz del informe de The Times, más de 400 mujeres contactaron a una línea directa de la universidad para informar sus preocupaciones sobre el médico. El Departamento de Policía de Los Ángeles (LAPD) está revisando al menos 52 quejas de mala conducta que lo involucran, y más de dos docenas de expacientes demandaron al médico y la universidad en las últimas semanas. La Junta Médica de California también está investigando al galeno.

La forma en cómo manejó la USC el caso de Tyndall también generó un alboroto en el campus, y cientos de profesores exigieron la renuncia al presidente, C.L. Max Nikias. A fines del mes pasado, Caruso anunció que Nikias había aceptado dimitir y dijo que la firma de abogados O'Melveny & Myers conduciría una investigación sobre el ginecólogo y las “fallas de información” en la clínica del campus.

Como parte de la investigación  del Departamento de Educación sobre la Universidad Estatal de Michigan, los investigadores interrogaron a algunas de las víctimas de Nassar, según el abogado John Manly, de Irvine, que logró un acuerdo de $500 millones para muchas de las jóvenes demandantes. “Los investigadores de carrera toman esto muy en serio”, aseguró Manly, quien ahora representa a docenas de antiguas pacientes de Tyndall. “Quieren saber qué conocían [los administradores de la universidad], cuándo lo supieron y qué hicieron, en todo caso, para ocultarlo”.

Cómo se aborda la mala conducta sexual es uno de los problemas más graves en los campus universitarios, y desde que asumió el cargo, el año pasado, DeVos rompió drásticamente las políticas de la administración anterior sobre la discriminación y la violencia sexual en el campus.

La funcionaria ha criticado el enfoque del gobierno de Obama. Su administración permitió que las universidades usen un estándar de evidencia más estricto para evaluar las acusaciones. Los procedimientos de la época de Obama, consideró, a menudo no protegían los derechos de los acusados y podían describirse con precisión como “parodias de juicios”. “[Si] todo es acoso, entonces nada lo es”, afirmó en un discurso el año pasado.

Para Catherine Lhamon, quien fue subsecretaria de derechos civiles del Departamento de Educación del expresidente Obama, es importante responsabilizar a las universidades, pero expresó su frustración de que DeVos se endureciera tanto con una mala conducta que ya había sido expuesta y que estaba bajo un intenso escrutinio de los medios de comunicación y las autoridades.

“Este es un truco publicitario”, consideró sobre la investigación de la USC. “Ofrece muy poca tranquilidad a los estudiantes en esas escuelas, y mucho menos a las 7,000 escuelas a las que se les niegan las investigaciones sistémicas”.

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