‘Desilusión’ para un miembro de la Junta de Educación de California: centrarse en el cumplimiento en lugar de la equidad

La Junta de Educación del Estado de California había estado enfocada durante horas en cómo satisfacer los requisitos para ayudar a sus escuelas y distritos con peor desempeño.

Pero después de largas discusiones cargadas de lenguaje sobre el “fortalecimiento de capacidades” y la “creación de nuevos sistemas”, la miembro de la junta Feliza Ortiz-Licon dio un paso atrás y les pidió disculpas a los grupos de derechos civiles.

Ortiz-Licon, quien dirige programas de educación K-16 para el grupo de defensa latino Unidos US, dijo sentirse “desilusionada” porque, en toda la plática, sentía que la Junta había perdido una oportunidad importante para mejorar su compromiso con la equidad educativa.

“No hemos abordado, ni siquiera de una manera mínima... el concepto de brechas de logros”, dijo.

“Lo siento, realmente me disculpo con la gente que me pidió ayuda para avanzar en esto. No fui capaz de hacerlo”.

Hubo una breve pausa, y luego el presidente de la junta, Mike Kirst, dijo: “Sí, bien, pasaremos a los comentarios públicos”.

Un poco más tarde, la junta aprobó oficialmente el proyecto de plan del estado para satisfacer la Ley Cada Estudiante Triunfa (ESSA, por sus siglas en inglés), una importante ley federal de educación. El plan debe haber llegado, con la firma del gobernador Jerry Brown, a la secretaria de educación Betsy DeVos, el lunes 18 de septiembre.

Brown firmó el plan y el estado lo presentó ante el gobierno federal el miércoles.

Mientras que la Ley Que Ningún Niño se Quede Atrás fue vilipendiada por ser demasiado prescriptiva sobre cómo los estados deben identificar y sancionar a las escuelas deficientes,  ESSA les otorga a los estados más organismos, pero les exige que encuentren y ayudan a esas escuelas.

ESSA requiere que los estados identifiquen al 5% de sus escuelas con alto nivel de pobreza, así como las escuelas preparatorias con tasas de graduación persistentemente bajas, y les ayuden a mejorar.

El plan de California para satisfacer la ley utiliza el Tablero Escolar de California, el nuevo informe de calificación escolar con código de color, para definir a las escuelas de bajo rendimiento, pero el estado está presentando su plan sin una metodología que identifique plenamente a todas las escuelas en ese 5% inferior.

El plan les da a las escuelas de bajo rendimiento siete años para alcanzar los dos colores en el Tablero que representan el mayor logro o mejoramiento. El estado también espera combinar las directrices federales y las estatales para crear un enfoque más integrado.

Los críticos han alegado que el plan ESSA del estado es escaso en cuanto a detalles y no fija buenas metas para el progreso de los estudiantes desaventajados.

En agosto de este año, un grupo de expertos en educación de la costa este publicó un informe sobre el plan, que parecía dar en el blanco a pesar de tener algunos detalles equivocados.

Barbara Murchison, quien dirige la implementación de ESSA para el departamento de educación del estado, dijo que las personas piensan que el plan es algo diferente de lo que es, pero realmente es sólo una “solicitud estatal de fondos” del gobierno federal y no discute cómo se están desempeñando los distritos escolares.

Kirst y otros miembros de la Junta también dijeron que el plan era deliberadamente mínimo, ya que es esencialmente una solicitud de subvención para dinero federal y cualquier cosa que se haya escrito equivale a un acuerdo contractual con el gobierno federal.

Los funcionarios estatales esperan obtener $2.6 mil millones a través de ESSA, una suma relativamente pequeña dado los $8,000 millones que recibe del gobierno federal en general y el propio presupuesto K-12 del estado de $9,250 millones.

Sin embargo, Ortiz-Licon, así como varios grupos de defensa como Children Now y Education Trust-West, insisten en que este enfoque minimalista, a veces llamado “The California Way”, no tiene sentido.

“No veo esto sólo como un contrato, sólo como una subvención”, dijo Ortiz-Licon. “Tenemos que reconocer que esto [el esfuerzo federal] está arraigado en los derechos civiles, porque ya el resto del país está olvidando los derechos civiles”.

La Junta también discutió cómo los condados se supone que deben ayudar a los distritos escolares de bajo desempeño en un proceso que comienza este otoño bajo la Fórmula de Financiamiento de Control Local o LCFF, por sus siglas en inglés.

Al diseñar este proceso, la junta está mirando a otros estados. En Ohio, los distritos deficientes obtienen tecnología, capacitación y servicios administrativos adicionales.

En Texas, pueden pedir cosas específicas, como códigos de disciplina y pautas de educación especial. El Departamento de Educación de California y el personal de educación del Condado hablaron sobre la creación de sistemas, reuniones, oportunidades para la colaboración y comunidades de aprendizaje profesional.

La miembro de la Junta, Patricia Rucker, una abogada legislativa del sindicato Asociación de Maestros de California, dijo que la discusión se quedó corta.

“¿Cuál es el plan para asegurar que no sólo se pase de una reunión a otra?”, preguntó.

En la misma línea que Ortiz-Licon, Rucker dijo que la discusión LCFF no abordó el hecho de que muchas escuelas les están fallando a sus estudiantes de minorías. “Va a ser posible que les sigamos fallando a los estudiantes que siempre les hemos fallado si no identificamos cuáles son las conversaciones difíciles”, dijo. “Me desperté, como les advertí hace un par de meses, y les digo, también voy ayudarlos a despertar”.

Traducción: Diana Cervantes

Si quiere leer esta historia en inglés, haga clic aquí

Copyright © 2017, Hoy Los Angeles, una publicación de Los Angeles Times Media Group